La flaquita de cabello negro del autobús

La necesidad me llevó a conseguir un trabajito en la capital del país, siempre viajo en autobús y he tenido varias aventurillas con todo tipo de mujer pero esta aventura es la mejor y la más inolvidable.

Un buen día quede trabajando hasta tarde. Por lo general salimos a las 6pm; pero esa ves todos nos quedamos hasta las 7pm. El disgusto de mis compañeros eran notables; pero no podíamos contradecir al jefe.

Había harto trabajo en la empresa, el ultimo autobús a mi pueblo salía a las 8pm. Y un compañero me dio un jalón hasta la terminal de oriente, donde agarraría mi bus y me adentre en la terminal a protegerme de la lluvia. 🚌

Me acomodé en unas bancas y veía mi celular. Al rato se sentó alguien a la par mía; pero no tome importancia hasta que en unos 3 minutos alce mi celular y vi a una hermosa hembra. Flaca de 170 con su saco, su faldita, unas medias negras y unos zapatos de medio tacón negros, cabello negro y una sonrisa encantadora. Sin duda una de las mujeres más lindas que había visto, aunque creo que era secretaria.

Parecía una hembra muy educada; pero en esa media hora que estuvimos esperando el autobús, no mediamos una sola palabra. Solo nos veíamos disimuladamente, cada vez el lugar se llenaba más de gente.

Al venir el viejo autobús, la gente corrió como loca a conseguir asientos. Ella se sentó en los asientos de en medio a la orilla y yo no logré agarrar asiento. Así que me toco irme parado, a la par del asiento donde ella iba. Las luces del viejo autobús parpadeaban y la radio iba muy subida de tono; pero nadie decía nada. 💋

En cada frenada o vuelta mi pene rosaba en su brazo. Bestia un pantalón azul algo apretado por lo que los arrimones se sentían más bien.

Cuando menos sentí la tenía bien parada. Mi erección era muy notable; pues mi polla es bastante grande. Verle sus tetas casi al aire libre se me ponía más dura. No paso tanto tiempo y ella se paró de su asiento, por poco y me da infarto. En ese momento sentí que mi corazón se me subió a la garganta, pensé que haría algún show.

Ella le dijo a una anciana que le cedía su asiento y pensé que mi acción le había incomodado. Como pude me fui para la parte trasera del autobús, arriesgándome a que me bolsearan.

La luz de la parte trasera no funcionaba; por lo que todo se veía oscuro. Solo adelante se veía medio claro y a lo lejos la observaba y cada vez se iba mas para atrás y me dije en la mente y está loca para dónde viene. 😍

El caso es que se paró a la par mía y se apoyó del asiento. Yo me apoyé del barrote de arriba del autobús, de modo que al final su culo quedaba rosando mi polla. Al poco rato sentí su mano acariciármela encima del pantalón, me la apretaba suave yo solo cerraba los ojos y por ratos veía para todos lados.

Con mucho disimulo baje mi pantalón y me tope más en su culo para que nadie se fijará. Tenía mi polla a reventar de dura hasta las bolas me dolían ya. Ella me apretaba son su mano y me masturbaba, luego de un momento le quité la mano. 👉

Le subí la faldita y se la puse en medio de sus piernas. Ella medio las cerro, al rato sentí un escalofrió y comencé a bombearle toda mi leche en medio de sus suaves y delicadas piernas. Hizo hasta lo imposible por evitar se saliera un suspiro o un largo gemido.

Solo respiraba fuerte en su sedoso y oloroso cabello que caía entre sus orejas y su cuello. Fue uno de mis más largas bombeadas de leche, quede débil.

El autobús cada vez se vaciaba y la gente que iba atrás (la mayoría mujeres) se iba para adelante. La tomé de la mano y nos sentamos en el último asiento, comencé a meterle mano. Su calzón estaba mojado y un poco ligoso por fuera. Ella se abrió como dando el sí a que le metiera mis dedos. Su huequito estaba tan ligosito que mis dedos deslizaban rico y mi polla empezaba a pararse de nuevo. 💛

Me baje el pantalón un poco quedando mi polla al aire libre. Ella se quitó el calzón y lo metió a su cartera. Se sentó en mis piernas, a medida se iba sentando colocaba mi verga bien para que entrara, que huequito más apretadito.

Se la metí todita y ella empezó con unos movimientos de diosa. Sentía su huequito ligosito y calientito, cada que hacia sus sentadas muy largas mi polla medio se doblaba. Le dije no te muevas y la agarre de la cintura y la levanté un poco para poder moverme.

Ella medio gemía y cada vez más mojaba porque sus jugos bajaban por mis muslos y mis bolas hasta pegajosas las sentía. 😮

Al rato empezamos a bombear los dos y a como podía mis movimientos eran más fuertes y más salvajes. Ella se hacía para atrás y para delante, con mis dedos succioné sus labios vaginales, los cuales se estiraban con cada movimiento. De repente salieron unos gemidos tan tiernos y dulces y yo unos gemidos de macho.

Las mujeres de delante se hacían las sordas. Cuando terminamos se la deje dentro y comencé a apretar sus tetas duritas. Se sentó a la par me acomodé y se las chupe como quise, ella solo se quejaba de placer.

Luego llegamos a nuestros destinos y jamás supe de ella.

By: Arian