El culazo tragón de mí mamá

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Hace un año que vine a vivir a Brasil con mi amigo Claudio.
Nuestra venida a Río de Janeiro fue principalmente para ocultar ante mi mamá y la familia,mi sexualidad.
. Claudio es mí marido en la intimidad. Lo conoce mi mamá, como mi amigo.
Ambos trabajamos aquí. El estacionando autos en un aparcadero. Yo en un restaurante cercano a la playa .
Mamá, decidió tomar un vuelo para visitarme en fecha de mi cumpleaños. Dijo que me extrañaba mucho.( Soy hijo único ) Ella fue mamá soltera y siempre estuvimos juntos.
Claudio y yo la alentamos a qué trajera una malla de baño triángulo con tirita, para lucir su hermoso cuerpo en la playa.
Ella tiene 43 años. Y está en buena forma física. Aceptó nuestra sugerencia. Intentaré !! Dijo
Llegó al pequeño departamento que arrendamos y se sorprendió por qué tenemos una sola cama matrimonial
Debí explicarle que arrendamos el depto ya amoblado para un matrimonio..y nos arreglamos como sea posible.
Durante su estadía le daríamos la cama. Claudio y yo dormiríamos en el único sillón disponible.
Una tarde que fuimos los tres a la playa. Ella estaba feliz. Cuando se quitó la pollera corta de mezclilla y la chomba sin mangas. Quedó ante nuestros ojos su cuerpo armonioso.
Blanca. 157 de estatura. Pechos medianos. Un triángulo de tela color café cubriendo su sexo y entero a la vista su hermoso culote. Una pulserita de colores ceñida a su tobillo derecho fueron su sencillo atuendo
Claudio me dijo al oido: De solo mirarle el culo se me pone dura.
Me reí y le dije.: Deseo que alguien la mire y ella tenga una linda experiencia.
Mí deseo fue pronto hecho realidad.
En el sector de duchas. Ella platicaba con un carioca moreno de espaldas anchas, medianamente alto. De brazos y piernas gruesas.
Él vestía una sunga verde en la que se marcaba notablemente su herramienta del amor

Claudio y yo ingresamos al mar para refrescarnos la piel y tener la libertad de acariciarnos sin ser vistos por ella.
Unos minutos más tarde. Mí mamá y su novel amigo caminaron hacia las olas. Estában separados pocos metros ellos de nosotros.
Pronto el carioca la tomó por la cintura en intentaba pegarla a su cuerpo.
Mamá reía y había apoyado una mano en el pecho de él. Quizás como indicación de guardar distancia.
Claudio y yo la observábamos disimulados.
Ellos avanzaron unos pasos hasta la rompiente de las olas. El agua llegaba hasta el pecho de mamá.
Ella recibía el golpe del agua en la espalda y golpeaba su rostro en el pecho del morocho. Él la abrazaba por sobre los hombros.
Luego dieron unos pasos hacia atrás, porque la ola impactaba y cubría por completo la cabeza de mamá.
Ahora ella de espaldas a él, saltaba cada vez que la ola llegaba. O quizás saltaba para comprobar con sus nalgas el tamaño del atributo de su amigo.
Al cabo de una hora de estar ahí. Dejaron el agua y caminaron hacia nosotros.
Al igual que ellos salimos hasta la arena. Yo no podía dejar de mirar el tremendo paquete del morocho.
Si el percibió mí mirada, no hizo nada por ocultar su erección. Aquí es bastante frecuente encontrar hombres ostentando sus atributos.
Mamá nos presentó y pidió le indicara a su amigo, nuestra dirección. Él la había invitado a conocer otra playa al siguiente día.
Lucio me resultó agradable y confiable.
Claudio y yo concordamos en que el gran interés de Lucio en qué mamá conociera otra playa estaba enmascarando al deseo que conociera lo que el tenía guardado bajo la sunga verde.
Al día siguiente. Cómo estaba proyectado. A las 14 horas llegó Lucio a nuestra casa.
Mamá, lo esperaba contenta. La expresión de su rostro era jovial. Gorra blanca con visera. Lentes para sol. Top blanco de hilo. Pollera corta de licra marrón y sandalias. Además su bolso playero.
Claudio ya no estaba en el departamento por su horario laboral.
El irse mamá con su amigo. Permanecí solo hasta las 18. Cuando salí para mí trabajo. Ella aún no había regresado.
A mi regreso mamá ya dormía. Claudio me esperaba para bañarnos juntos, como nos agrada.
Luego antes de dormir. Claudio me contó que mamá regreso a las 20.horas. Dijo que estaba cansada, tomó una larga ducha y se encerró a dormir.
A la mañana siguiente. Desayuné con mamá. Le pregunté si era linda la playa que conoció con su amigo.
Era muy bonita. Disfrute mucho el paseo con Lucio.
Hoy saldré a caminar sola en este barrio. Lucio no puede venir por mi. Dijo con seguridad.
A las 13 salió a la calle.
Me dediqué a leer mensajes de mis amigos de Buenos Aires .
Poco después un celular comenzó a vibrar.Era el de mi mamá. Ella lo había olvidado. Sin pensarlo, lo tomé. Estaba abierto sin contraseña.
Lucio enviaba un mensaje seguido de varias fotos.
Decía: Amada María. Para que voce se lembre do nosso lindo encontró.
La primer foto, quizás la tomó mamá. Lucio ostentando su gruesa verga.y huevos muy cargados. Todo depilado.ostentaba su dotación
La foto 2. La tomó Lucio.
Mamá arrodillada frente a él. Tragándose la cabeza del cipote con la boca muy abierta
Foto 3. Ella acostada mirándolo. Una pierna de mamá apoyada en su hombro. Él de rodillas en la cama, abriendo los labios de la vagina con el glande rojo y henchido casi a explotar.
Foto 4. Mamá acostada con la boca abierta. Los ojos en blanco, ensartada en todo el largo de ese pene oscuro y grueso.
Foto 5. Ella con el culo muy blanco en pompa. Nalgas abiertas tragando con su ano hasta la mitad del total del brutal pene. Sus manos crispadas en las sábanas dando idea de lo que sentía.
Me latió fuerte el corazón. Sentí remordimiento por mirar esas fotos íntimas..y a la vez el deseo de verlas en detalle nuevamente.
Inmediatamente apagué el celu y lo dejé donde había quedado.
Antes de 10 minutos. Mamá abrió la puerta e ingresó a buscar su teléfono olvidado. No dijo palabra y volvió a salir a la calle.

Roberta.

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Roberta
Roberta

Me llamo Roberto, Tengo 24 años, estatura 163. peso 58 kilos. blanco, lampiño natural. Me inicié (pasivo) hace 6 años. Me siento mujer. Me gustaría conocer chicos como yo y hombres que gusten de los mariquitas ( putitos Gracias por leer los relatos sobre mis vivencias. [email protected]
Besos

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