Disfrutando las vacaciones: Con mi hermana y su amiga
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Cuando cumplí 19, me saqué el carnet de conducir y alquilamos una furgoneta para irnos a veranear a un camping, mis dos hermanas y tres amigas de ellas. Llevábamos una tienda de campaña grande de dos habitaciones. En una habitación dormían las amigas y en la otra mis hermanas y yo.
Ellas se turnaban para dormir en una esquina, para charlar con sus amigas por la ranura que separaban las habitaciones. Las noches que mi hermana mayor estaba en medio me dedicaba a desnudarla y disfrutar de sus encantos.
Una de las noches, llegamos bien entrada la noche, de la discoteca del camping. Mi hermana y las amigas estaban un poco ebrias, y esa noche a mi hermana le tocó en medio.
Entre la borrachera y el sueño pesado, tuve la mejor oportunidad de acariciarla a mi antojo. Estaba en posición fetal, de espaldas a mi y dormía con una camiseta de tirantas y un bikini. Cuando noté, por sus ronquidos, que estaba dormida, poco a poco empecé a bajar su bikini y dejé su delicioso culo a la vista. Comencé a acariciarlo y a besarlo. Al ver que no reaccionaba, me bajé mi bañador y comencé a rozarle mi pene por la rajita del culo. Separé las nalgas y apunté con mi glande a su ojete, introduciendo la puntita. Fue una deliciosa sensación, notar como su ojete oprimía mi glande. Empujé un poco más y tuve que sacarla antes de correrme. Salí de la tienda de campaña para ir al servicio. Cuando volví, mi hermana estaba boca arriba, sus pechos se les salían por la camiseta de tirantas y su coñito peludito estaba a mi vista. Al notar que seguía dormida, le bajé las tirantas y comencé a acariciarle los pechos, besarlos y mamar de sus pezones que estaban duros con mis caricias. Luego bajé mi mano, bajé el bikini y comencé a acariciar su coño, incluso metiendo un dedo, y a besarlo y chuparlo. después de un rato disfrutando de mi hermana, la vestí y me eche a dormir.
A la mañana siguiente, nos levantamos y todo transcurrió con normalidad.
Ellas bajaron a la playa y yo me quedé en la tienda, pues no me encontraba bien. Me quedé tumbado en la habitación. Pasado un rato me desperté, fui a las duchas y me relajé bajo el agua. Volví a la tienda de campaña y cuando estaba en mi habitación cambiándome, sentí llagar a una de las amigas, que había olvidado el móvil. Salí para ver quien era.
.- Hola… Saludó… ¿Cómo estás?
.- Hola… Saludé… Mejor, gracias. Me he dado una ducha y me he relajado.
.- Yo he venido por mi móvil… Comentó… Se me olvidó en la habitación.
Cuando se agachó para cogerlo, la braguita del bikini se le metió entre las nalgas, dejando ver su culo y, al volverse gateando, dejaba ver sus deliciosas tetas por el escote del sujetador. No pude evitar tener una erección. Cuando se incorporó, se dio cuenta de como estaba mi polla, y con una sonrisa pícara, mientras se mordía el labio inferior y sin darme tiempo a reaccionar, me bajó mi bañador y comenzó a besarme la polla, desde los huevos hasta el glande. Luego, pasó su lengua por el glande y se engulló mi polla, subiendo y bajando sus labios en una deliciosa mamada. Sin tiempo a avisarla, le solté varios chorros de leche, que no tuvo más remedio que tragar. Me limpió la polla, hasta la última gota, y sin decir nada se fue de nuevo a la playa.
Yo me quedé en la habitación, aun con mi polla fuera, sin reaccionar a lo que había pasado. Me recompuse el bañador y me senté a tomar una cerveza y fumar un cigarro, pensando en la mamada de la amiga de mi hermana.
Cuando llegaron de la playa, ella reaccionó como si no hubiera pasado nada. Fueron a ducharse y al volver, nos fumos a almorzar al restaurante del camping. El día pasó como si nada.
