Descubriendo los cuernos que me puso mi esposa – I, II, III, IV, V

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Para iniciar les contaré que este relato es muy real porque forma parte de una terapia de desapego. Me atreví a escribir mi historia porque sé que muchas personas la han vivido y decidí soltar mi secreto por este medio. La experiencia vivida y relatada aquí, es en algún lugar de Colombia. Soy Hombre Profesional de 47 años mi nombre es Francisco y mi ex esposa, a quien llamaré Paula, (por respeto a ella no mencionaré su nombre real) tiene 10 años menos que yo. Ella ya había tenido un compañero o pareja antes de conocernos con quien tuvieron un hijo, cuando eso ella tenía 20 años y yo 30, nos conocimos cuando ella llegó a trabajar en la empresa donde yo era contador y ella secretaria o asistente del departamento de facturación, yo estaba comprometido con otra mujer y ella tenía su compañero, al principio todos la veíamos como el goce de los hombres, era muy atractiva y coqueta, conseguía lo que se proponía, coqueteaba para ahorrarse pasajes, almuerzos etc. era joven y divertida y eso la hacía más atractiva aún. Un día la sorprendimos (la cajera de la empresa y yo) en el archivo con uno de nuestros compañeros (el técnico) mientras él le manoseaba sus senos, nos vieron y se les dañó la escena, Paula salió avergonzada y casi no daba la cara, entre bromas dejamos el tema a un lado y las labores siguieron sin juzgar a nadie. Ese compañero de trabajo quedó perdido o atrapado en su encanto, se notaba su desespero por estar con Paula, pero ella trataba de alejarlo y no dejarse ver mucho a su lado. Pasaron los meses y Le asignaron labores para trabajar conmigo, nos quedábamos hasta tarde para entregar informes junto con otros compañeros, nos fuimos acercando por esas situaciones laborales y salíamos de vez en cuando a compartir una hamburguesa o un helado. Un día se nos ocurrió pedir cervezas porque estaba haciendo calor y ya eran más de las siete de la noche, lo que llevó a volvernos amantes y dejamos las parejas que cada uno teníamos, pasábamos muy bueno, nos divertíamos, gozábamos, paseamos, en fin. Formamos un hogar bonito y tuvimos dos hijos los dos y el tercero de Paula ya tenía el cual que se crío en nuestro hogar como un hijo más. Nos mudamos de ciudad por cuestiones de mi trabajo, se dedicó al hogar y yo dedicado al trabajo, ella me dijo que quería trabajar, le ayudé a buscar trabajo, pero en la ciudad eran pocas las oportunidades.

Los dos teníamos mucha confianza, compenetramos siempre, mientras hacíamos el amor dejábamos volar la imaginación, ella me contaba sus aventuras cuando era estudiante y pues eso me calentaba y fui descubriendo en mí, cosas que no había sentido, me excitaba escuchar sus aventuras y a ella le gustaba contármelas. Paula, aunque era joven y con buen recorrido en lo sexual no había experimentado la masturbación, esa parte la vino a descubrir o a explorar cuando nos hicimos amantes, muy al principio, ella decía que me lo agradecía porque era una parte que se había perdido por años.

Nos abrimos a un mundo divertido de secretos, ella me contó que en el colegio para pasar una materia tuvo que acostarse con el profesor de química, que era un viejo gordo con esposa, que dos veces lo hizo y pudo pasar la materia, me contaba con detalles de lo pequeño que lo tenía y que no había gozado nada, pero no se sentía sucia ni nada de eso. Al portero del colegio le sacó unos tenis costosos de marca todo por una noche de sexo, dice que el tipo se quedó dormido con el primer polvo de la noche y ahí mismo le dio sus tenis, era una chica loca decía, cuando me contaba sus aventuras se me ponía dura la verga y ella se daba cuenta que me gustaba y no la juzgaba, era libre para contarme lo que a nadie le había podido contar, yo sentía que ella me amaba y yo la amaba cada vez más. Una noche me contó que la vez que la sorprendimos en el archivo con el compañero de trabajo, (recuerdan?) ella tenía muchas ganas de tener sexo con el riesgo de ser descubierta pero que él no se animó, que esa vez se dejó meter los dedos varias veces para que él pudiera oler su vagina pero que no se animó a más, fue a él quien le dio susto, ella dice que se excitó mucho cuando mi compañera y yo los descubrimos que tuvo el pensamiento por un momento estar desnuda para los tres en ese rincón del archivo, pero las cosas no se podían dar, entonces mejor salió de ahí con la vergüenza a flor de piel.

Cada vez, cada noche nos compenetrábamos más, nos sentíamos muy unidos. Yo le contaba de mis fantasías y ella decía que sería bueno poder hacerlas entre los dos. Un día le conté que en mi juventud un par de vendedoras puerta a puerta pasaron por mi casa (la casa de mis padres) a ofrecer electrodomésticos a crédito y esas cosas y que yo aproveché que la casa estaba sola y quise cumplir una de mis fantasías que era estar desnudo ante varias mujeres desconocidas sin llegar a hacer nada, solo exhibirme y ya, y así lo hice, (me hice el dormido desnudo en la cama de la habitación que tenía ventana a la calle y mientras las observaba por el espejo del tocador que estaba de frente a mí, ellas miraban y volvían a mirar, y regresaron a tocar la puerta más duro para que les abriera y poder ofrecer su venta pero en realidad era para verme la cara, así lo hice me envolví en la toalla y les abrí, pero me hice el dormido trasnochado y se fueron sin insistir mucho) mientras le contaba eso, Paula estaba metiendo sus dedos en su vagina masturbándose de una manera tan sensual que aún tengo ese recuerdo de su cara de excitación.

Nos contábamos nuestros deseos, ella decía que quería que la acompañara a un bar donde hacen striptease y que yo le dijera al dueño al dueño del lugar que le permitiera a ella, mi esposa, hacer un baile en esas barras para otros hombres, desnudarse y ver como causaba excitación, ella tiene un cuerpo fenomenal. Le dije que teníamos que hacer eso un día. También me dijo que uno de sus deseos era poder ir a un lugar de dos habitaciones y ella tener sexo con otro hombre y yo con la esposa de ese otro hombre en habitaciones separadas con las puertas abiertas. A ella le encantaba que le vendara los ojos y así imaginarse otros cuerpos, ella le ponía mucha chispa a la relación.

PARTE II

Un día salió con una de mis hermana a una finca, los niños estaban pequeños y la tía los sacaba a pasear y Paula dijo que quería ir al rio que quedaba cerca a la casa, nadie la quiso acompañar entonces se fue sola, que estando bañándose vio a lo lejos un muchacho cortando leña y se acordó de mi locura de estar desnudo frente a esas vendedoras y ella quiso hacer lo mismo, se desnudó completamente para que le muchacho aquel la viera desde el otro lado, dice que fue tanta la calentura que le dio pesar ver a ese chico tratar de disimular y no poder alargar sus ojos para disfrutar del momento, que empezó a masturbarse sentada sobre una piedra grande, teniendo cuidado que por el camino que lleva a la finca no llegara nadie, Paula dijo que deseaba tanto que ese muchacho atravesara el rio y la penetrara como puta, pero el chico tal vez inmaduro se asustó y solo acertaba agacharse disimulando recoger leña mientras observaba aquella escena, ella tuvo su orgasmo, se vistió y regresó a la finca, al otro día en la mañana hicimos el amor tan delicioso mientras le escuchaba su historia sexi de la finca y el rio.

Todo marchaba bien, dijo que conmigo descubrió la libertad de pensamiento y decía que le encantaba como le acariciaba los senos, que nadie antes la había hecho sentir tan plena y le creía. nos compenetrábamos mucho incluso con solo mirarnos ya sabíamos lo que el otro pensaba, no solo en el sexo también en la educación de los muchachos. Un día muy tempano yo iba para el trabajo y ella estaba en pijama (dormía en pijama de bata sin calzones) justo llegó un muchacho a revisar de rutina la conexión del gas domiciliario que ya estaba programada; nos miramos y de una el morbo nos invadió a los dos, yo me despedí de beso y ella se quedó atendiendo al técnico, pero los niños no iban al colegio ese día. Toda la mañana estuve súper excitado en el trabajo pensando qué habría pasado, ni ella me escribió ni yo tampoco, para ponerle más morbo a la mañana.

Tuve que esperar hasta medio día para hablar del tema, fue genial escuchar de su boca la manera como sedujo al muchacho, no pasó nada más allá de tal vez causarle una erección, dijo. El no demoró mucho en su revisión, pero mientras hacía su trabajo ella le preguntaba alguna cosa con el pretexto de agacharse en posición de cuclillas y abrir las piernas «accidentalmente» para que viera su vulva de manera rápida. que lo hizo tres veces y las tres veces él como podía bajaba la mirada o hacia que no veía, los muchachos (mis hijos) jugaban en el corredor de la casa mientras todo eso pasaba, no pudo ir más allá. Le dije mientras me contaba que, si le hubiese gustado tener sexo con él, me dijo que sí, pero no por lo atractivo sino por la picardía que causaba. No pasó nada me dijo que si la amaba y le dije que claro que nada de esas cosas podía hacer que la dejara de amar porque la confianza era tan grande que nada podía separarnos.

Después de un tiempo y varias gestiones Paula encontró trabajo, después de varios años de actividad en casa, ingresó como empleada en una casa para jóvenes estudiantes de secundaria la cual era dirigida por dos curas de la parroquia. Ella estaba muy entusiasmada por su nuevo trabajo, le tocaba duro, pero valía la pena pues ya tenía sus propios ingresos. Uno de los curas, el más joven, al que llamaré Miguel, peruano, por cierto, que manejaba el presupuesto y dirigía la casa para los jóvenes estudiantes, se hizo nuestro amigo cercano, él fue muy amable con mis hijos, estaba atento a la familia y se ganó el cariño de todos en casa, ella un día lo invitó a almorzar y de repente noté que ella le miró el paquete al cura y se sonrió (estaba en un pantalón ajustado). El curita siguió con su amabilidad para toda la familia. Desde ahí todo empezó a cambiar, ella más desinteresada en la casa y conmigo, ya no hacíamos el amor seguido, ya no tenía tiempo para la familia.

Un día salimos de paseo en familia junto con los estudiantes de ese lugar y los curas, era como a una hora de la ciudad en una casa campestre, el cura peruano era un buen fotógrafo y a todo lado con su cámara y capturas de paisajes encantaba a la gente, observé que le tomaba muchas fotos a mi esposa de manera casual, o mientas caminábamos o sentada o corriendo, también al paisaje y a sus muchachos del hogar. De repente mientras caminábamos ella se clavó una espina en un pie, que le hizo sangrar bastante y le había atravesado la gema del segundo dedo del pie; como sangraba por el pinchazo, inmediatamente tomó la camioneta, ella se subió y la llevó al hospital del pueblo (una hora de camino) eso fue en la mañana, llegaron cuatro horas después con el pie vendado y con la curación que le hicieron, la llevó al hospital. Yo me quedé preocupado no por la herida de su pie, sino por la herida que ahora estaba empezando a abrirse en mi corazón, cuando llegaron todo fue normal para los demás menos para mí. Poco a poco me fue apartando de su vida. De repente un día apareció con una bicicleta todo terreno, nunca le quise preguntar cómo la había comprado, pero ya lo intuía. Así podía salir a hacer deporte en su bici nueva todas las tardes después de las seis. Al mes siguiente ya había cambiado la lavadora por una nueva de más capacidad, tampoco le pregunte por su origen….

PARTE III

En menos de un mes, mis sospechas casi me vuelven loco, muchos podrían decir que todo podría ser producto de la imaginación de un tipo celoso, pero al final de esta lectura me pueden juzgar y sacar sus propias conclusiones. En esa misma semana el cura la traía a la casa en la camioneta con la excusa de amabilidad y consideración por su entrega en el trabajo durante esa semana. Una noche sentí llegar el carro, eran casi las nueve de la noche, yo estaba solo en casa, los niños se habían quedado donde la tía para jugar con los primos ese fin de semana, ella tuvo esa excusa para llegar tarde a casa, me asomé a la ventana, Miguel el cura, no estacionó el carro como siempre frente a la casa, sino en la casa de enseguida que estaba recién desocupada porque la vecina se había mudado; pasaron varios minutos y ella no se bajaba del carro, la oscuridad me permitía observar sin ser visto, pero había un árbol frondoso en medio que no me dejaba ver bien. Me empezó a hervir la sangre, la adrenalina me empezó a recorrer todo el cuerpo, era rabia y excitación a la vez, mi pene se puso duro como nunca, mi mente volaba, mi cuerpo temblaba, seguían pasando lo minutos y nadie bajaba del auto, pero no podía ni ver las siluetas al menos, para salir de tantas dudas, tampoco se notaba balanceo del auto como para pensar que estaban teniendo sexo ahí, nada, solo esperar que se bajara de ese carro. Me empecé a tocar y a masturbar, mi pene caliente como nunca y tan duro que me sorprendía yo mismo.

Mi mente y mi instinto animal luchaban contra mi corazón, quería verla cometiendo su mejor pecado, pero mi corazón decía que se bajara rápido de ese carro, que llegara a casa y me diera un beso. Pero no, mi mente y mi lívido querían sentir sexo, lujuria, pero no podía ver bien que pasaba y aguanté para no eyacular. Por fin ella bajo del auto y con la mano le hizo señas de un adiós y la vi venir hacia la casa sin mirar atrás, el cura dio reversa en su camioneta y ella abrió la puerta, yo salte de una vez al sofá de la sala haciendo que estaba viendo tele, ella me saludó normal y lo primero que dijo fue: “que día tan agitado”. Mi respuesta fue: “me imagino”. Enseguida se envolvió en la toalla llevó la ropa al cesto y entro a ducharse (en la ciudad hace mucho calor) no me aguanté y de una fui al cesto de la ropa sucia que estaba junto a la lavadora, había envuelto la ropa que se quitó en un solo rollo, la abrí para ver su ropa interior y fue terrible ver y sentir su tanga aún húmeda, muy húmeda y no era de calor, era flujo de excitación sin duda, mi pene se endureció de nuevo y la sangre me hervía otra vez en las venas mientras escuchaba la ducha y a ella susurrar una canción. Quise confrontarla, pero no eran pruebas suficientes, me podía sacar cualquier excusa. Además, en el fondo me estaba ganando la idea de oler y lamer esas tangas mojadas, su olor era exquisito, olor entre sudor y vagina llamaban a la locura, aún se podía estirar como un hilo transparente esa lubricación que quedó en su tanga, lo pude oler, lo pude saborear, era un momento muy extraño, amarla, odiarla y desearla a la vez. Volví a enrollar esa ropa como ella la dejó para que no se diera cuenta y mi pene duro me decía que la esperara al salir de la ducha para penetrarla y hacer el amor a quien amaba tanto. Eso intenté, Pero me rechazó diciendo que estaba muy cansada, que iba a buscar una pasta para el dolor de cabeza. Pude entender su incomodidad, sabía que yo ya le producía repudio sexualmente porque estaba enamorada de otro a quien deseaba, eso es normal, aunque suene humillante. Ella se durmió tal vez pensando en él y yo pues a masturbarme para bajar la presión de la adrenalina que me invadía.

A los días tomé la decisión de irme a dormir al cuarto de enseguida, mis dos hijos siempre dormían en la última habitación. Yo no aguanté y le reclamé varías veces, pero ella siempre callaba, no me decía nada, le dije que tratáramos de hablar, que toda tenia solución en la vida, que no echáramos a la basura tanto amor que había, que yo sabía que estaba enamorada del cura pero que nos fuéramos, que buscáramos ayuda, pero ella solo decía que yo estaba loco y me esquivaba.

PARTE IV

Una noche desde mi cuarto, escuché susurros en su habitación (no había puerta solo tenía puesta una cortina) me levanté suavemente y corrí la cortina para observar lo que pasaba, la luz de su móvil iluminaba parte de su cuerpo en medio de la oscuridad y la luz de la luna que entraba por la ventana me ayudaba un poco a ver la realidad, estaba desnuda totalmente, tenía los audífonos en sus oídos, hablaba con alguien, la luz del móvil no la dejaba ver el resto de la habitación, era casi media noche, todo estaba en silencio, todos dormían menos ella. Se acariciaba los senos con una mano mientras con la otra sostenía el móvil, estaba acostada boca arriba con la piernas encogidas y medio abiertas, las cerraba y abría con unos movimientos lentos y turnaba su mano libre para acariciar su vagina y sus senos, la escuché decir: quiero que me las chupes, que me beses toda… y otras que no entendía bien por lo bajito que murmuraba. Yo entré en un trance raro, mi corazón latía a mil, mis piernas temblaban, mi pene estaba erecto nuevamente como nunca, tan duro que sentía palpitar mi corazón en él. era la rabia, la desilusión y el morbo haciendo fiestas en mi mente. Pensé en entrar y encararla, pero quería seguir escuchando más y más, su respiración era fuerte, duró más de quince minutos hablando y pidiendo más, mientras se tocaba, pude sentir su gemido de orgasmo cuando logró culminar.

Descansó un rato y yo me retiré de la puerta a la cama porque creí que me había visto, pero al rato escuché risas tenidas para no hacer ruido. Regresé de nuevo a la puerta, yo tenía una erección que no había sentido en mi vida, de repente sentí una sensación de orgasmo que no había sentido jamás, como eyacular en seco o no sé, me vino un orgasmo sin tocar mi pene, tan de dentro que sentí que esa sensación recorrió todos mis órganos, no sé qué era, pude sentir todo mi aparato genitourinario vibrar, mi ano, mis piernas, mi piel, mis pulmones, todo, todo mi cuerpo sintió el orgasmo en pleno, no solo fue mi pene y sus alrededores, fue todo el cuerpo entero en sincronía con la lujuria; me toqué y estaba tan mojado que de mi bóxer estaba empapado, me lo quité y para quedar totalmente desnudo mientras ella hablaba. Ella desconectó sus auriculares y siguió viendo imágenes en el móvil, alcancé a ver el cuerpo del cura desnudo en las imágenes de su móvil, con su pene grande y duro, le había enviado fotos y me imagino que ella a él también, la cama estaba muy cerca a la puerta, solo era correr la cortina y ahí estaba todas esas imágenes. Ella continuó tocándose mientras miraba esas imágenes yo estaba tan caliente que podía sentir que mi sangre hervía en mi cuerpo, juro que no toqué mi pene mientras la veía, solo mi corazón latía a mil y tuve un orgasmo muy extraño, eyaculé en la cortina, no hice ningún ruido, ella jamás se enteró de ese hecho. Regresé a mi cama y me masturbé para lograr otro orgasmo ya acariciándome desnudo una y otra vez hasta que me dormí. me despertó a la madrugada un dolor en la base del pene, después lloré de sentimiento, pero entré en un mundo extraño de sensaciones inexplicables, quería verla penetrada por ese cura desgraciado, quería ver todo lo que eran capaces de hacer, quería verla como toda una perra en celo, verla gemir en brazos de ese hombre que rompió años de confianza y amor, pero me ganó el miedo y no le dije nada, ella ya no me amaba y quería liberarse de mí, se había enamorado de otro, después de tantos años.

Después de eso, caí en un dolor muy profundo, pero guardé silencio por mucho tiempo, nadie lo supo, ni siquiera ella. Ella trataba de disimular para no levantar sospechas, yo también hacia lo mismo para que no se diera cuenta que la había descubierto y así poder recoger las pruebas para que llegado el momento no pudiera negar nada. Pero a la vez era una excusa para verla libre, puta y lujuriosa cogida por otro, gozando de otro pene, de otro cuerpo. Yo seguí durmiendo en la habitación de al lado, y casi siempre en las noches escuchaba conversaciones en baja voz por celular, la luz del móvil nuevamente la ponía al descubierto, pero no volví a ver nada más allá de movimientos normales de un cuerpo cansado en comparación con esa noche que no he podido olvidar donde la vi masturbándose por ese cura y yo eyaculando por ella sin tocarme…

PARTE V

Un día vi en el tendedero de ropa tres tangas nuevas que nunca se las había visto, una negra, otra roja y una blanca, todas muy diminutas y sexis, las otras ya se las conocía, la mayoría se las había comprado yo hace un tiempo. Estuve pendiente de ese detalle, usaba ropa interior nueva y muy sexi para su nuevo enamorado, sin duda eran para él. Como no podía dejar de pensar en toda esa traición, otra noche me levante cuando ya todos dormían y fui directo a la lavadora, busqué nuevamente dentro la ropa que se había quitado al llegar del trabajo, un jean ajustado que le marcaba muy bien su cuerpo una blusa blanca con un escote no muy profundo pero que tenía una tela muy suave, había sido un regalo del cumpleaños pasado que le di en nombre de mis hijos; vi su brassier y las tangas de color negro transparente, un hilo que solo le tapaba la parte de su vulva por su tamaño, no le conocía esa nueva ropa interior, alumbré con el móvil y se veía con rastros de fluidos pero ya estaban secos, olí muchas veces para saber si era semen, tenían un olor combinado entre su loción, sudor y algún fluido corporal, no olía a semen, ya estaba seco pero se podía observar que fue abundante, tanto para dejar esa parte triangular pequeña de la tela con textura más gruesa y tostada, indudablemente era producto de excitación sexual.

De nuevo sentí que el pecho me ardía, me estaba quemando de celos, pero a la vez la adrenalina me daba vueltas por todo el cuerpo y fue inevitable que tuviera una erección fuerte, el pene me palpitaba nuevamente pidiendo que sacara de adentro la rabia y la pasión que contenía para no llorar, me masturbé pensando en lo puta que pudo ser mientras mojaba esa tanga. Un día dejó abierto el correo electrónico en al computador de la casa que usaban mis hijos para estudiar, sin querer mi hijo el mayor me dijo que estaba muy lento, lo revisé y ohh sorpresa al ver ese correo abierto, no pude con la tentación y lo revisé de arriba abajo pero no encontré nada raro, pero por ser cuenta asociada as u móvil, pude ver la actividad de asociada a maps, las visitas que ha realizado durante todo el tiempo mientras llevaba el celular consigo y casi me desmayo cuando en esos meses de crisis había visitado la ciudad cercana (a 3 horas de distancia) durante 5 ocasiones de las cuales tres tenían visitas a un hotel en particular llamado Abadía. Para esa ocasión ella decía que iba a capacitaciones o compras, salía en la madrugada y regresaba de noche a casa, con el permiso que le daba su jefe (el cura) en el trabajo. Sentí morir porque nadie gasta en un buen hotel solo para unas horas a menos que sea algo muy especial y sexual, de ese tema nunca le hice reclamo, siempre me quede callado.

Mi mente no descansó durante ese tiempo, ya no eran celos infundados por mi mente pecaminosa, sino era algo muy real pero doloroso y a la vez excitante. Un fin de semana ella dijo que llegaría tarde porque estaban en inventario, yo sabía que eran excusas. Fui hasta ese lugar, por fortuna la casa o el hogar de paso donde ella trabajaba colindaba con una construcción abandonada y la cancha de básquetbol del hogar de paso daba justo a la cerca de esa casa abandonada y un árbol grande hacia sombra y era buen escondite para ver desde ese punto hacia el interior del hogar de paso y no ser descubierto.

De entrada, vi que el cura estaba haciendo deporte con tres de los chicos del hogar que se habían quedado aún, los demás habían salido a sus casas por vacaciones. Desde mi punto junto al árbol vi cuando ella llegó a ese lugar, inmediatamente el cura paró el juego y dijo hasta aquí podemos jugar muchachos, ellos se quedaron un rato en las gradas de la cancha hablando bobadas mientras el cura tomó agua y entró al interior de la casa, solo observaba a mi mujer que movía cosas de un lugar a otro, pasaba por el balcón del segundo al primer piso, como trasteando cosas de una habitación a otra. Al rato salió el cura desde dentro y vi que les pasó dinero a los muchachos para que saliera a tomar algo a la tienda, imagino que era su plan perfecto para hacer lo que me imagino ya tenían planeado. Ellos salieron a tomar su gaseosa o agua a la tienda que queda en la esquina de la cuadra y el cura y mi mujer subieron cada uno al segundo piso en minutos diferentes, mi corazón latía como locomotora y mis piernas temblaban, sabía que lo que vendría sería terrible, pero aguanté. A los cinco minutos pude ver que ya estaban juntos, muy juntos, porque el balcón en la parte del piso tiene un espacio como de unos treinta o cincuenta centímetros, estaban retirados y solo se les veían los pies, dolor y calentura me llegaron al ver como sus pies estaban de frente y entrecruzados y ella levemente empinada frente a él, sus pies hacían movimientos lentos hacia adelante y hacia atrás, de repente sus licras caen hasta la altura donde me permitía ver el balcón y el pie del cura pisaba la licra para poder ayudar a que sacara una de sus piernas de ella, ya la tenía para él. En poco los dos se acercan al balcón (era el balcón de atrás del hogar de paso que daba a la cancha, y se comunicaban con los patios de los vecinos, pero los vecinos de algunas casas podían verlos si estaban en sus patios) la escena fue terrible para mí, ella puso sus codos en el balcón mientras él la cogía por detrás, era ese movimiento repetitivo que hace que el morbo estalle, yo tenía nuevamente ese sentimiento de dolor y placer desesperado, nuevamente me vi envuelto en una erección extraña de esas que se viven pocas veces, que se pone tan duro el pene que se siente reventar, mientras ellos tenían sexo en ese balcón yo me masturbaba para no morir. Tal vez el riesgo de ser vistos por os vecinos los puso más calientes y lujuriosos. En cuestión de dos minutos más o menos ella se da vuelta y se pone frente a él, lo besa y levanta una de sus piernas para que la penetrara de pie y de frente, se veía el desespero de él por llegar al clímax, pude ver cómo le acariciaba las tetas mientras la penetraba, ya no era mi imaginación, era algo real, mi mujer era la puta del cura, de inmediato veo que la toma por el pelo y le baja su cabeza al nivel de su cintura, pude ve por el espacio del balcón que ella se puso en cuclillas y no de rodillas para hacerle sexo oral al tipo, ahí vi como él hizo un movimiento final de eyaculación y casi desmayo, se lo echó en la cara, termino en su cara, ella se levantó se limpió la boca con la mano y luego la sobó en el balcón para retirar los restos de semen que recibió. Ella se río en casi burla, él se subió la pantaloneta que llevaba y bajó al primer piso de una sola vez, ella con paciencia subió su licra y entró a la casa. Yo después de tres masturbadas en esos pocos y eternos minutos me regresé a casa porque era día laboral y no podía perder tiempo. Pude entender por qué no encontraba olor a semen en sus tangas cuando las revisaba. Me fui desconsolado, decepcionado, pero con esa sensación que es inexplicable de sentir placer al ver a la mujer que se ama en otros brazos y teniendo sexo como animal con otro hombre. CONTINUARÁ…

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secreto_mil
secreto_mil

Esposo fiel que piensa libre y escribe humedo

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4 comentarios

  1. Tendriamos ella 19 y yo 25, y mas de 2 años de pareja, con el compromiso de contarnos todo, seria sabado en la tarde y en plenos preliminaries cuando me dice: tengo algo que contarte, ella acostada de frente y yo penetrandola pasivo apoyado en mis rodillas, y le pido que me cuente, me describio que estaba arreglado unos articles en el deposito,y el hijo del dueño se puso detras de ella se le pego y le hizo sentir que lo tenía parado y se retiro diciendole disculpa me tropece, resultó que mientras escuchaba, mi exitacion y morbo subio a 100% y sin haber hecho movimientos de entrada y salida de su vagina comencé a eyacular y sentir un orgasmo largo e intenso y le llene su vagina con mas semen que nunca, me agache a besarla y ambos descubrimos una fuente de enormes posibilidades de gozo sexual tanto para ella como para mi, derivo con el tiempo en mucho disfrute, … el hijo la penetro todos los jueves Durante meses y por ahi comenzó la locura de saborear las pruebas.

    • Si, es inexplicable la reacción que logra la adrenalina en el cuerpo cuando se confiesan experiencias prohibidas para muchos.

  2. Hermoso relato !!! Soy hija de madre soltera. Durante el último tiempo que convivimos bajo un mismo techo. Me excitaba mucho, oír como ella gozaba con algún amigo.
    Yo me masturbaba en mí pieza.

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