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Con el cuento de estudiar, iba a casa de un amigo por las tardes. Durante un largo tiempo nos quedábamos solos, pues sus padres trabajaban y legaban tarde, lo cual aprovechábamos para ver revistas de chicas desnudas que su padre tenía y mi amigo sabía donde las escondía. Era la primera vez que veía tetas, culos y coños.
A partir de ese momento comencé a mirar a mi hermana mayor con otros ojos. Ella tiene 9 años mayor que yo. 160 de estatura, tetas grandes y, al estar un poco rellenita, sin llegar a ser gorda, un culo delicioso.
Cuando salía de la ducha, lo hacía en ropa interior pues por las tardes estábamos solos en casa. Yo nunca la miré con deseo, hasta que vi las revistas en casa de mi amigo. Cuando salía miraba de reojo su cuerpo, sobre todo a su entrepierna y notaba el triángulo negro de su coño peludito y como se le pegaban las braguitas a su delicioso culo, al igual que resaltaban sus pezones sobre la tela del sujetador.
Al principio solo la miraba y me imaginaba como sería verla desnuda. En el verano entraba en su habitación solo para verla dormir en ropa interior y hacerme luego una paja en el servicio, en su honor.
Una noche que estaba sola, pues mi otra hermana estaba con su novio de vacaciones, entré en la habitación y mientras miraba a mi hermana, que estaba durmiendo boca abajo, me imaginaba como sería ese delicioso culito. Me acerqué despacio a la cama y la veía dormida, notando como se trasparentaba su culo a través de la tela las braguitas, iluminado por las luces de la calle. Esa noche me atreví y coloqué una mano en su culo, acariciándolo despacio por encima de la tela. Como no reaccionaba, puse mi otra mano y lo acariciaba con las dos manos, una en cada nalga. Mi polla se ponía cada vez más dura. Me envalentoné y poco a poco con mi mano, comencé a bajarle las braguitas. Ummmm, que excitación ver ese delicioso culito y poder acariciarlo.
Después de unos minutos tocando y masajeando su culito, sintiendo la suave piel en mis manos, me fui al servicio a masturbarme.
Cuando volví, mi sorpresa fue aun mayor que cuando vi su culo, pues estaba boca arriba, y como le había bajado las braguitas, su coñito peludito, estaba a mi vista, y con el sujetador transparente, se le notaban los deliciosos pezones de sus grandes pechos. Me acerqué muy despacio y al sentir como roncaba, poco a poco comencé a jugar con mis manos en sus pechos, luego los besé, chupé y mamé a mi antojo, mientras metía mi mano en las braguita para acariciarle el coñito. Le terminé de bajar la braguita y comencé a pasar mi lengua entre sus labios vaginales y a lamer su clítoris, mientras metía un dedo dentro de su coño.
Se dio la vuelta y se colocó de lado, de espaldas a mi y con su culo en pompa y de nuevo jugando un rato más con su culo. La vestí como pude, y me fui a mi habitación a dormir.
En otra ocasión, yo tenía 20 años y mi hermana 29 años, me decidí a entrar en su habitación para volver a desnudarla. Era verano, y mi sorpresa fue que estaba durmiendo boca arriba, solamente con unas braguitas, y sin sujetador. Me acerqué muy despacio y al sentir como roncaba, poco a poco comencé a jugar con mis manos en sus pechos, luego los besé, chupé y mamé a mi antojo, mientras metía mi mano en las braguita para acariciarle el coñito. Le bajé la braguita y comencé jugar con sus labios vaginales, pasándole el dedo de arriba a abajo para luego agacharme y pasar mi lengua por la rajita y a lamer su clítoris, mientras metía un dedo. Era la primera vez que me comía un coño, y era el de mi hermana.
