Cómo me envolví con una milf del trabajo

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Comenzaré mi relato como terminé culiando con una señora de 61 años ex compañera de trabajo.

Todo comenzó por los tiempos de pandemia donde el COVID-19 nos cambió la vida, en especial a Susy.

Me presento, me llamo Diego, tengo 35 años, alto, de contextura gruesa y algo atlético. Susy era de la típica lame botas de los jefes que no sucedía nada y ya los de alto rango sabían todo lo que había sucedido. Ella es una señora bajita, de tetas chicas y un trasero no muy aventajado.

Sucedió que un día por cuestiones de trabajo me da su número y quedamos chateando. Un hola de su parte fue su detonante por WhatsApp, fue el detonante a todo. Las conversaciones se fueron haciendo más intensas hasta que llegó la noche del 19 de julio de 2023. Una noche en esa que el calor era insoportable y me dio por escribirle con un saludo normal en la que iniciamos una charla.

Yo: Hola
Susy: Qué tal, qué hace
Yo: Nada aquí pensando en ti
Susy: Qué piensas niño loquito
Yo: Me estoy masturbando pensando en ti

Esa conversación dio inicio a noches de locura donde chateando me confiesa que no ha tenido sexo anal y a pesar de haber tenido dos maridos nunca le habían mamado el culo y ella no le había hecho sexo oral.

Le contesto que me gustaría hacerla mía y entrenarla por el ano, donde me dice que ella está muy vieja para eso y que debería dolerle, y me pide que le enseñe mi pene y que quiere que me corra para ella, donde le envío un vídeo viniéndome. Ella me dice que quiere toda esa leche para ella, que si me atrevía ir a su casa el día sábado por la noche, a lo que le respondo que sí.

Llegó el sábado a eso de las siete de la noche. La llamo que voy para su casa. Me responde que los perros están amarrados y que entre, que las luces están apagadas y me dará una sorpresa.

Así fue. Estacioné mi vehículo y entré a la casa. Las luces en efecto estaban apagadas y mi sorpresa fue Susy en cuatro con un hilo rojo y con un helado, donde me dice quiero hacer lo que no he hecho en mi juventud, quiero que me revientes el culo pero antes quiero que me lo mames.

Al ver esa escena se me paró mi amigo y me comienzo a desvestir. Ella ve mi pene y dice quiero sentirlo en mi vagina y que me penetres el culo. La complazco, agarro el helado ya derritiéndose y se lo pongo en el culo y empiezo a comérselo. Se sentía oloroso, recién lavado. El helado empezó a hacer su función y servía de lubricador. Susy suspiraba y me pide que por favor le penetre por la vagina y le vaya metiendo los dedos en el ano para adaptarse. Y así fue. Comencé con una penetración suave y Susy gritaba de la emoción. Me decía papi así dale, recuerda soy una señora de 61 años papi dale suave, que rico bebe, dale dale dale dale bb. La estuve dando cuando me dijo estoy teniendo un orgasmo mi niño loco que rico. De repente empieza a orinarse y me dice revientame el culo y comienzo a penetrarla y veo su gesto de dolor cuando entra. Susy pega un grito de dolor y me dice detente y le digo entro. Ella se echa para atrás terminando de penetrarse. Susy se le salen las lágrimas pero dice que le gusta estar así. Que si tenía sangre y le digo no sé y me pide que la bombe y comienzo a bombearla y ella a masturbarse logrando otro orgasmo. Le digo que estoy a punto de venirme y me dice papi no te vengas, te dije que nunca he mamado una pinga y te la quiero mamar. Vamos al baño en donde me la lava y se arrodilla comenzando una mamada. Para ser inexperta al principio empezó tímida pero a medida que mi pene estaba en su boca comenzó a graduarse. Le decía así eres mi puta perra y eso la excitaba. Cuando estaba por correrme le dije y se saca el pene de su boca y me dice me la voy a tragar dámela y descargué un chorro de leche en su boca. Susy no dejó de mamarme el pene mientras se le corría por su boca, tragándosela toda.

Hoy en día Susy y yo seguimos culiando rico y a pesar que me he casado me dice que hasta el último día de su vida quiere que me la culie.

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Sinnombre
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