Ahora ella me pide por el culo

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Por fin, después de tanto tiempo, logramos ingeniarnos para coger una vez por semana con mi vicio favorito. Ella le dijo a su marido que se había metido en un curso de marketing y yo le dije lo mismo a mi esposa. Entonces teníamos todos los miércoles de 3 a 5 de la tarde para coger de lo más rico. Conseguí un Airbnb cerca del curso y pagué mi curso y el de ella para tener un respaldo. El Airbnb estaba lindo: tenía una gran cama, una sala, cocineta, se veía de un aspecto moderno. Se notaba que así como nosotros, otras parejas lo usaban para lo mismo.

Lo reservé y llegó el miércoles. Le mandé la dirección y la clave de acceso, y quedamos en juntarnos ahí a las 3 en punto. Yo llegué un poco antes, llevé un carpaccio y unas bebidas, lo alisté, me quité el saco y me dispuse a esperarla ansioso en la sala. Hasta que tocó la puerta, supe que había llegado. Me levanté rápidamente a abrirle y a recibirla con una gran sonrisa.

Se tardó un poco, le dije, y me dijo que sí, que solo estaba mandando un par de mensajes a su marido para indicarle que ya estaba en su curso y que no podía usar su teléfono. Me parece muy bien, le dije. Entonces dejamos los teléfonos en el comedor. Le dije que había comprado carpaccio, que si tenía hambre, y me dijo que sí. Platicamos y reímos un poco. Le dije que qué hermosa se veía hoy. Tenía una blusa blanca, se había cortado el pelo más corto de lo normal y se lo había pintado. Se veía divina. Se sonrojó y me dijo gracias.

Estábamos comiendo en unos bancos altos en la isla de cocina. Me levanté, me hice a un lado, corrí su pelo y comencé a besarla. Ella correspondió mi beso y estuvimos así un tiempo. Qué ricos son sus labios carnosos y qué rico sentía su lengua jugando con la mía. Bajé hasta su cuello, sintiendo más su aroma con su cabello en mi cabeza, y comencé a besarle todo el cuello. Ella ponía sus manos sobre mi nuca. Qué rico huele esta mujer.

Me separé, la agarré de la mano y la llevé a la cama. Se acostó y le quité el pantalón. Quedó en tanga blanca y aún con blusa. Me quité el pantalón, la camisa y quedé únicamente en bóxer. Me subí encima a besarla. Ella me agarraba la verga encima del bóxer y yo continuaba besándola toda. “Quítese el bóxer”, me ordenó. Me levanté y así lo hice. Volví e hice lo mismo con ella: le quité la tanga, dejando a la vista su depilada vagina. Qué ricaaa, la extrañé mucho.

Me metí entre sus muslos, pasando mi lengua lentamente hasta llegar a sus labios. Pasé mi lengua lentamente alrededor de todos sus labios, que desprendían un olor a sexo tan delicioso que se me hacía agua la boca. Comencé a lamerla suavemente, pasando mi lengua en círculos alrededor de su clítoris y luego alrededor de sus labios. Me tomé mi tiempo saboreándola toda, sintiendo cómo se iba mojando cada vez más. Luego comencé a succionar su clítoris suavemente y por ratos más duros. Podía notar que le estaba gustando demasiado, ya que gemía de lo más rico. Me agarraba del pelo y me miraba con esa cara de sexo que tiene cuando está cogiendo. Parece actriz porno, se ve tan rica. Y es que su cara es tan fina, sus labios tan deliciosos, sus ojos grandes. Es una mujer demasiado llamativa.

Me agarró de la cabeza, se hizo para atrás y me cerró las piernas. “¿Por qué me las cierra?”, le dije. “Porque no quiero acabar todavía”, me respondió, y que la comidota que le estaba dando estaba demasiado rica. No le hice caso y volví a acercarme. Me puso el pie en el pecho y me dijo: “No, ahorita no me la va a chupar”. Me estaba retando ahora con ambos pies encima de mi pecho. “Ok”, le dije, “entonces besaré lo que tengo a la mano”. Agarré sus pies con mis manos y comencé a lamerlos, pasando mi lengua entre sus dedos. Ella me dijo: “¿Qué hace? Qué pena que me esté besando los pies”. “Pena, ¿por qué? Si sus pies son una delicia”, le respondí. “No me había dicho que iba a vender fotos de sus pies? No puede tener pena, le dije, más teniendo estos pies tan bonitos que estoy seguro cuando los ponga en la página muchas personas se van a masturbar viéndolos y le van a pedir fotos personalizadas”. Le dije mientras seguía pasando mi lengua entre sus deditos, me metía el dedo por completo a la boca y lo succionaba, y luego le metía de nuevo mi lengua. Qué mamada de pies le estaba pegando, jajaja. Nunca había hecho eso, pero de esta mujer no hay nada que no me coma, me encanta completita.

Le lamí esos dedos riquísimo hasta que ella solita me volvió a abrir las piernas. “¿No que no quería?”, le dije. “No quiero”, me volvió a decir. “Bueno, ahora ya no se la voy a seguir chupando entonces”, le dije, y me acerqué y le puse mi verga en la entrada de su húmeda vagina. “¿La quiere adentro?”, le pregunté. Abriéndose la boca y con su cara de sexo, me dijo: “Síii”. Me agarró la verga y la guio hasta la entrada de su mojada vagina. Le metí toda mi caliente verga hasta adentro. Se me escapó un gemido. Qué rica su pussy. Se la metí hasta el fondo, la dejé un momento así y la saqué a la mitad para luego volver a meterla de golpe hasta adentro, sacándole un delicioso gemido de sus labios. Y así repetí unas cuantas veces más. Luego comencé a bombearla riquísimo, metiendo y sacando toda mi verga duro y rápido, escuchando cómo le entraba toda. Ya ambos gemíamos de lo más rico sin pena. Yo aguantándome las ganas de acabar y vi que ella estaba igual.

Le pedí cambiar de posición. Le dije que me la quería coger de cucharita. Se puso de lado, yo me puse a la par y guie mi verga a la entrada de su vagina nuevamente. Me fascina cogérmela así: tenía una mano libre para agarrarle sus deliciosas tetas y me la estaba cogiendo durísimo. Ella me pedía más y más. Luego la agarré del cuello y la empecé a ahorcar un poco, diciéndole en el oído que me encanta cómo me aprieta de rico su vagina mientras me la cogía durísimo. La ahorcaba, le metía dos dedos en su boca, los cuales ella chupaba gustosamente, y luego la masturbaba sobando su clítoris sin dejar de penetrarla, para volverle a meter los dedos con sabor a sus jugos. Noté que estaba cerca de acabar. Puse mi mano en su cuello y la empecé a bombear durísimo. Se escuchaban sus gritos por toda la habitación. Acabó riquísimo. Yo me aguanté, ya que no quería acabar antes que ella.

Se dio la vuelta y me agarró la verga. La tocó y me dijo: “¿No acabó?”. “No, aún no”, le dije. Entonces ella lo tomó como reto. Se subió encima mío, me puso su pussy en la boca y me dijo: “Mire cómo me dejó”. Estaba mojadísima. Me restregó sus jugos por toda mi cara, desde mi nariz hasta mi mejilla. Tenía toda la cara llena de sus jugos, olía tan rico. Todo el cuarto olía a sexo. Me agarraba la verga mientras me restregaba su pussy y luego bajó y se la metió toda de un golpe. Comenzó con un movimiento pélvico que me estaba volviendo loco. Se movía lento pero delicioso. Yo me agarraba las tetas mientras ella estaba encima de mí. “Qué ricooo, qué ricas tetas”, le dije. Ella se las agarró con sus manos y siguió cogiéndome mientras se agarraba las tetas. Qué panorama el que tenía: se las agarraba hasta arriba y luego se las escupió y empezó a llenarse las tetas de saliva. Casi acabo viendo eso.

Luego bajó y me empezó a besar con sabor a todos sus fluidos. Me empezó a coger durísimo. Ella me agarró del pelo y me escupió en la boca. Ella tenía el control total de la situación. Se movía tan rico, tan duro y tan rápido que no aguanté más. Ella escupió nuevamente en mi boca y luego me pasó la lengua juntándose con la mía. Acabamos los dos en un orgasmo sucio, intenso e increíble. Qué delicia. Estábamos muertos.

Descansamos un rato, platicamos, nos pusimos a responder mensajes en nuestros teléfonos y luego me dice: “¿Sabe de qué tengo ganas?”. “¿De qué?”, le pregunté. “De que me dé por el culo otra vez”, me dijo. Mi cara de asombro y satisfacción era demasiado obvia. “¿Quiere?”, me dijo. “Obviamente que síii”, le dije. “Acuéstese boca abajo primero, se lo voy a comer bien rico”. Ella, muy obediente, así lo hizo.

Yo me subí encima de ella, la besé en el oído, en el cuello, bajé por su espalda y llegué a su enorme y glorioso trasero. Lo agarré entre mis manos y se lo masajeé un poco, agarrando sus glúteos, abriéndolos, pasando mis dedos muy cerca de su ano. Me hice más para atrás y acerqué mi rostro hacia su delicioso culo. Lo abrí con mis manos y pasé mi lengua lentamente alrededor de todo su ano. Lo lamía tan rico, pasé un buen tiempo lamiendo y dilatando ese ano mientras su pussy escurría, demostrando cuánto le estaba gustando la mamada que le estaba pegando.

Subí otra vez hacia arriba y le dije que tenía el culo muy estrecho otra vez, que si no le había pedido a su marido que se lo cogiera para que no se le cerrara. A lo que me respondió que no, que a ella le gusta como se lo cojo yo, que solo conmigo había podido disfrutar del sexo anal. En parte me satisfizo su respuesta. Mi verga estaba en la entrada de su estrecho y ensalivado ano. Ella la podía sentir palpitando en la entrada de su culo. La bajé un poco más y de una se la metí en la vagina. La penetré durísimo en esa posición. Me hice para atrás y la penetraba mientras le abría el culo con mis manos. No sé cuánto tiempo estuve cogiéndomela así y ella gemía y gritaba de lo rico que le estaba dando.

Me hice de nuevo para adelante. Esta vez ella, con sus manos, se abrió las nalgas y me la cogí durísimo hasta que vi llegar su orgasmo. Yo me aguanté las ganas de acabar, me quería coger ese culo. La puse de lado, agarré un bote de lubricante, lo unté en mis dedos y se lo apliqué en el ano dando círculos suavemente. Ya se notaba más relajada, ya entraba más fácil. Agarré nuevamente lubricante y me lo apliqué en la verga, y comencé a metérsela de lado. Esta vez entró más fácil. Al poco tiempo de meterla y sacarla suavemente, ya la tenía hasta adentro y empecé a cogérmela un poco más duro. Ella me dijo: “Diego, ¿qué me hizo?”. “¿Por qué?”, le pregunté. “Me encanta sentir su verga en el culo”, me respondió. “Qué ricooo, a mí también. ¿Quiere que se lo rompa bien?”. “Síii, quiero que me rompa el culo, cójamelo duro como usted quiera, mi culo es suyo, cójame como quiera”. Mientras me decía eso, la penetraba más fuerte y la masturbaba con mis dedos en su vagina. Ella ya no ponía resistencia alguna.

Le dije que me la iba a coger en 4 por el culo. Se la saqué y ella se puso en 4. Apliqué lubricante nuevamente y se la empecé a meter en 4 por el culo. Me costó un poquito al principio, pero rápido se adaptó. Cuando vi que su dolor se convirtió en placer, comencé a bombearla mientras le decía qué rico culo tiene, cómo aprieta su culo. Ella gemía y gritaba. Me la empecé a coger duro por el culo. Se escuchaba en toda la habitación cómo la penetraba de duro. Le estaba rompiendo todo el culo.

“Ya no aguanto”, le dije, “voy a acabar”. “Acabe”, me dijo, “lléneme el culo de leche, qué ricooo”. Le di aún más duro, viendo cómo ese culo se tragaba toda mi verga, y se lo llené de leche hasta el fondo. Ella también tuvo un orgasmo al mismo tiempo, estaba con sus piernas temblorosas. Saqué mi verga y aún podía ver su culo abierto, no se le había cerrado. Oficialmente le había roto el culo y se lo había cogido como nunca nadie más se lo había cogido. Ese culo hoy tiene nombre y apellido. Ella solo me volvió a decir: “No sé qué me hizo, nunca había sentido algo así, me gustó demasiado”. Se fue al baño a limpiarse y yo me quedé en la cama realizado, pensando qué cogida tan deliciosa.

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Dieguinixx
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