Sexo Anal

La fiesta en casa de Ingrid: al día siguiente

A la mañana siguiente, desperté en mi departamento con el cuerpo dolorido, los muslos pegajosos y la memoria de la noche del Salón Internacional vibrando en cada célula. Revisé el sobre: cinco mil soles. Sonreí. Luego agarré el teléfono. Yuki…