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Susana mi esposa, su cola y su jefe

Esto ocurrió hace poco, no doy fecha exacta por un motivo de privacidad. Susana, mi esposa, es secretaria en una fábrica de muebles, no menciono en que ciudad intencionalmente. Una tarde, después de buscarla al trabajo, Susana me mencionó que quería confesarme algo… yo escuchaba… y, me dijo que su jefe aprovechaba cualquier oportunidad que hubiese para tocarle y manosearle la cola para ver si Susana se “aflojaba”; no me lo contaba enojada sino más como confesión, aunque me aclaró que de ahí no pasaba. Cuando Susana hacía fotocopias al lado de la máquina, el Sr. Rodrigo se le acercaba para ayudarla y aprovechaba para ponerle la mano en la cintura y bajarla un poquito hacia las nalgas… cuando le traía café, lo mismo cuando la despedía al final del día, si no miraba nadie, otra tocadita en las nalgas como para acostumbrarla… una toqueteada en su cola cuando terminaba escribir una carta dictada… y, así, el Sr. Rodrigo terminaba el día con tres o cuatro manoseadas (y a veces más) de ese culo precioso que tiene Susana (no enorme pero bien redondito y saliente) y que muchos hombres miran por como se viste, siempre en faldas algo cortas o pantalones apretadísimos, y por como lo lleva (el culo) cuando camina… imposible no mirarlo!.

Susana siempre supo esto desde joven y le hace gracia como los hombres se desesperan, a pesar de que es virgen por “atrás”; Susana tiene cerca de los 30 años, altura mediana, buen cuerpito, cinturita miniatura y se cuida los pies muchísimo porque sabe que muchos hombres la miran por las piernas y su cola y al verle los pies y las piernas desnudas se van imaginando lo que hay más arriba. Llevamos cerca de 5 años juntos entre noviazgo y casados (no quisiera dar fechas exactas), nos llevamos muy bien como pareja, como amigos y en la cama, aunque algo tradicionales en como hacemos el amor. El Sr. Rodrigo la conoce hace dos años, es relativamente bien parecido y mucho más alto que mi señora.

Yo le pregunté a mi esposa cuanto le molestaba lo que él le hacía y ahí Susana me confesó algo increíble: que últimamente disfrutaba de algunas de las tocadas de culo y que ya no se ruborizaba como al principio y que el jefe nunca le había pedido “más”… Susana me dijo esto temblorosa por mi reacción al tema y porque se estaba calentando relatándolo. La verdad es que mientras ella me relataba todos los detalles, yo me estaba calentando, imaginando como ella se “dejaba” tocar y a que llegarían. Al final, le pregunté si el jefe le proponía algo y nuevamente me confesó que el Sr. Rodrigo en unas tres oportunidades le había preguntado si “tuvo algo metido por atrás al hacer el amor” y que ella se sonrojaba y se iba sin contestar, haciéndose la enojada y ofendida pero interiormente deseando calmar esa curiosidad de que se siente si la clavan por su ano virgen, oscurito… el túnel con el que sueñan muchísimos hombres que trabajan en esa fábrica cuando la ven pasar caminando lentamente con la cola levantadita y bien marcada por el pantalón o la mini.

Yo ya no daba más de la calentura y le dije a mi esposa si consideraría ofrecerle el ano a su jefe si yo estuviese de acuerdo… Susana suspiró y me dijo le daría una vergüenza terrible mostrarle su cola desnudita a su jefe lista para recibir lo que se merece pero, que también soñaba con esa fantasía de estar arrodillada “en cuatro” en la oficina de él mientras el Sr. Rodrigo le perfora su culito en la hora del almuerzo como postre y después, secretaria como si nada hubiese pasado. Le daba miedo si esto dolería por su culito y como reaccionaría yo. Le contesté que lo haga porque realmente me calentaba mucho y que igual seguiría siendo mi esposa y que solo lo veríamos como una aventura. Susana lloriqueaba un poco por toda la confesión y el relato, pero se veía que estaba tan caliente que hervía; esa noche culeamos como nunca, ella sabiendo que sólo me interesa su almejita y esas tetitas redonditas y pequeñas que tiene con pezones enormes, ideal par chupar.

A la mañana, al vestirse se puso una tanga roja con un hilito muy finito en la raya, una falda algo corta y yo le había comprado vaselina en la farmacia la noche anterior que llevaba en la cartera. La llevé al trabajo, la despedí con un beso y le dije que se divierta pero la condición era que me cuente todo en detalle después del trabajo.

Lo que sigue es textualmente lo que me contó mi esposa por la tarde, cuando la fui a buscar a la oficina.

Ella estaba trayéndole el almuerzo al Sr. Rodrigo a la oficina, esta vez se le arrimó más que de costumbre y Rodrigo le tocó las nalguitas por sobre la falda como siempre, Susana quedó inmóvil y el Sr. Rodrigo aprovechaba y seguía con su mano en sus nalgas y hablándole de trabajo, ella de espaldas a él, totalmente sonrojada. Entonces ella tomó la iniciativa y se agachó hacia adelante y el Sr. Rodrigo, mudo, le metió la mano debajo de la falda y le abría las nalgas. Susana temblaba pero al mismo tiempo se agachaba más invitando recibir algo. Rodrigo le abrió bien las nalguitas blancas que tiene y le toqueteaba el ano con todos sus dedos, le pasaba la mano a toda esa raya preciosa y terminaba rascándole suavemente la almejita que ya estaba mojadísima, el Sr. Rodrigo se levantó inesperadamente, cerró su puerta con llave y le dijo a Susana que se ponga en 4 en el piso mientras él se desvestía. Susana lo hizo (y llevó la vaselina) y Rodrigo le quitó la falda algo desesperado y le quitó la tanguita roja; ahora sí me contaba mi esposa que se le nubló la mente y dejó de pensar, solo soñaba con lo que le entraría en unos segundos, era una fantasía hecha realidad, pensar que su jefe le veía toda la cola desnuda, totalmente virgen, abierta al máximo porque puso su cara cerca del piso, era para Susana una locura total pero, estaba ocurriendo.

Rodrigo la tranquilizaba, le decía que tenía la cola más bonita de la fábrica y que siempre soñó con poseerla; entonces, Susana sintió la verga de Rodrigo en su raya con la vaselina que operaba como radar, buscando su culito oscuro tan preciado (mi esposa tiene un culito marrón oscuro y que normalmente sé vé bien cerradito pero de diámetro grande); ella se acomodaba para que el Sr. Rodrigo llegue rápido a él; Rodrigo le apoyó la punta de su carne en el culo de mi esposa y presionaba sin empujar; Susana empujaba para atrás lentamente pero al mismo tiempo desesperada por esa pausa que no terminaba más; Rodrigo lo hacía intencionalmente, hasta que le preguntó “si la quería y que se lo diga”; Susana le rogó que le entre. Rodrigo se la metió lentamente unos dos cm y la sacó, entro otros 4cm y para afuera, mi esposa se volvía loca!… otra vez para adentro con lo que Susana describió una verga larguísima, unos 10 cm más y nuevamente afuera, ahí Susana esperaba lo mismo… esta vez entró lentamente y de inmediato le dio fuertísimo hasta metérsela toda al fondo (Susana no sabe que longitud pero le vibraba todo el cuerpo) del culo de mi esposa y Susana gemía y temblaba, el Sr. Rodrigo la sacó del todo y de inmediato la clavó hasta el fondo otra vez.

Después sacó la verga rápidamente y le preguntó a mi esposa que quería y ella, muy puta, le dijo que si la terminaba de culear se la chuparía hasta dejarla bien limpita… que le rogaba que se la meta. Rodrigo la complació y la ametralló unas 30 veces, 15 lentas y 15 rápidas, y le vino todo en el culo de mi esposa. Retiró la verga chorreando leche rápido, fue adelante de ella y le acarició el pelo mientras traía su cara hacia su verga. Susana chupó como una degenerada y hasta lo echó hacia atrás y le pasó la lengua lentamente por la verga, chupo los huevos y llegaba con besitos al culo de Rodrigo, un postre fabuloso para los dos. Para Susana fue una experiencia rara: sentir a su jefe, ella una mujer casada, montándola por el culo. El Sr. Rodrigo le agradeció mucho todo.

Cuando Susana me relató todo yo no estaba seguro de que decir. Le pregunté si volvería a hacerlo y me dijo que solo si yo consentía. Me dijo que lo más excitante fue cuando sentía la punta de esa verga apretándole el ano sin penetrarla, abriéndose camino lentamente pero inexorablemente, deseando entrar pero haciéndola sufrir porque Rodrigo pausaba apropósito. La perforación de su culo virgen en sí fue poco dolorosa porque se daba cuenta de que su jefe era un experto en ir metiéndola despacito y que sabía cuando acelerar el paso; la fricción de esa verga saliendo rápido la desesperó hasta tal punto de que le rogaba que se la metiera y que no la saque. Cuando él la complacía, le rogaba que la saque del todo y la perfore rápido porque eso le encantaba, la hacía sentir muy mujer que la verga salga del todo y luego le entre con fuerza; algo de dolor sí, pero un dolor riquísimo!.

Que pasará de ahora en más no sé; encontrar al jefe de Susana y hablarle como si nada es duro para mí; pensar en lo que hizo me calienta; verla a Susana arrodillada y pidiendo, rogando esa verga es una cosa de locos. Lo que sí, Susana me comentó que al terminar, el Sr. Rodrigo le gustaría verla con unos 3 hombres en su oficina, que lo piense y que ella podría elegirlos en la fábrica si quisiera. Susana le contestó que lo pensaría pero que de ninguna manera les daría su conchita porque esa era de su marido. Rodrigo se reía y le preguntó si eso significaba “sí”. Yo le dije a mi esposa que con 3 hombres no podía salvo que el Sr. Rodrigo controle la situación para que solo se la den por el ano y la manoseen, que ella les chupe lo que deseen, hasta sus culos, y que a ella le laman y chupen todo pero la almejita no se la perforan!…Veremos… esta experiencia no es fácil de contar pero pasó y en definitiva mi mujer gozó muchísimo así que no creo que como pareja nos perjudique, no sé.

Espero hayan gozado del relato y si mi esposa va con 3 hombres escribiré. También estamos pensando si hacer todo esto en la oficina o si buscarle la vuelta para que yo también esté presente porque es muy fuerte para una mujer estar con tres o cuatro hombres como lo desea su jefe. Sé lo que a Susana la hace gozar, pero con varios hombres puede pasar cualquier cosa así que lo estamos hablando y conversando. Total, una vez que tomemos la decisión, en un día Susana está lista. Dentro de una semana viene la despedida de un compañero de trabajo de ellos, un ejecutivo, así que la ocasión puede prestarse, les escribo si se da.

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