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Siendo infiel con mi cuñado. Maulinos infieles

Siendo infiel con mi cuñado. Maulinos infieles 2

Este relato se trata de mí, Francy, mujer casada  con un hombre mayor y mi cuñado  y compadre Víctor de mi misma edad, casado con mi hermana menor, en un encuentro familiar en el campo. Mi cuñado me hizo un ladito, muy atento conmigo, me sirvió un ponche, me lo tomé al seco. Después que se fueron todos a dormir. Nos quedamos solos, yo y mi querido cuñado Víctor.

Me preguntó cómo estaba, le dije que bien. ¿Y cómo están las cosas con tu marido? Le respondí que bien también. Él ya más en confianza, me preguntó ¿funciona o no el viejito?  Para serte sincera, rara vez y me quedo con todas las ganas nomás; al viejito ya no se le para. 😎😍

¿Entonces desde cuando que no le pone, comadrita? Desde que se quedó solo en el norte por el trabajo; ya hace  cinco años que no pasa nada con el viejo ¡Pucha poh cuñadita! Sus ojos se pusieron brillosos ¡Ahí estamos mal, comadre! 

Al subir las escalas en el Mall, los hombres me ven las piernas hasta bien adentro. Comadre, pero más adentro sólo yo he entrado. Compadre, nadie le está preguntando hasta dónde entró Ud. quédese calladito nomás.

Me tomó una mano, yo le pregunté ¿Qué le está pasando compadre?  Te he echado mucho de menos todos estos años, mirándome con sus ojos brillosos; desde esa primera vez que hicimos el amor cuando fuimos a una fiesta, acá en el campo, sólo los dos cuando ambos teníamos 23 años. 

Esa vez tu hermana se quedó en casa junto a su primer bebé ¿te acuerdas? Pocazo le contesté, haciéndome la tonta. Esa vez, me arremangó la falda, me sacó el calzón y me hizo su mujer. Fue el primer hombre que me hizo sonar la zorra de verdad; desde entonces me quedó gustando el remendó pico de mi cuñado. También él se enamoró de mí.

Después le pillaba espiándome desde la puerta de su pieza con ganas de acostarse conmigo; así se calentaba. Después el puta madre, en las noches cuando todos dormían, hacia como que iba al baño; se metía en mi cama, nos hacíamos tira follando  sin que nadie nos pillara. Pero, en una de ésas, nos sorprendió mi sobrino, el mariconazo del guatón Pipe. Después le escribió en el Face del viejo: “Lo siento amigo, tu mujer te está cagando.”

Ahora, nos volvimos a encontrar después de 15 años en el Norte y casada. Mi cuñado me decía que nunca dejó de quererme, que cada vez que me veía, sólo pensaba en culearme. ¡Pero gordito! Le dije. Ahora yo tengo una familia y cuatro hijos y tú también. 

Él tiernamente rodeó mi cuello con su brazo derecho y al tiro me besó. Yo no sé por qué dejé que lo hiciera, me dijo ¡mi amor! Me abrazó amorosamente  y nos besamos nomás en silencio por un rato. Mientras tanto con su mano izquierda me desabrochó los botones de mi blusa y  mi sostén.

Luego acarició   cada uno de mis tetas y me besó mi cuello. ¡Ya basta poh cuñadito, contrólate!  Le dije.  No me di ni cuenta; ya me había desabrochado el botón de mi jean.  Le dije ¡no poh negrito! Lo que pasó esa primera vez entre los pinos y otras tantas en mi cama ya son cosas del pasado. ¡No poh cuñadito!  A todo esto, él ya había deslizado su mano por debajo de mi calzón y acariciaba mi zorra.

¡Ya poh comadrita! ¡Hagamos el amor, así como antes!  Tú misma me dijiste que al viejo ya no se le para y que te quedas con todas las ganas. Tú eres mía y de nadie más.  Entonces le dije, tú también sigues siendo el único hombre que más me ha hecho feliz en la cama; pero ahora estoy casada.

Me  volvió a mirar con sus ojos brillosos y nos besamos con pasión; con una voz suave me decía entre mis labios: ¡Ya poh mijita rica!  ¡Bájatelo para mí! Tu zorra de niña me enloquece. ¡Pucha gordito! ¡Yo te quiero mucho! ¡Pero no me pidas éso! Empecé a calentarme y olvidarme de mí misma. 

Luego me volvió a rogar. ¡Bájese su calzoncito para su macho que la hace feliz! Entonces le dije: ¡Bueno ya! ¡Pero un poquito nomás! ¡Sí mi amorcito! me contestó, sólo la puntita  mijita.  ¡Entonces apaga la luz!  Le ordené. Corrió y la apagó.

Mi amor le dije: se van a dar cuenta mis hermanos que nos quedamos solos. Mejor vayamos a dormir un rato, cuando todos estén dormidos, tú me pasas a  buscar a mi pieza y volvemos a la cocina. Ok dijo. Cuando  el Víctor vio a su esposa dormida, me pasó a buscar  y volvimos a la cocina. Él  se bajó los pantalones al tiro. Yo me tendí sobre  la pequeña banca, me arremangué mi camisa de dormir, abrí mis piernas quedando toda mi zorra expuesta a la vista de mi cuñado.

El Víctor ya estaba ahí mirándome con sus ojos  desorbitados. Primero abrió más mis piernas, acarició mis muslos; su pico  aumentó de tamaño, poniéndose más duro y la callampa tomó un color rojizo. Yo, al ver esa inmensa callampa me calenté mucho y mi zorra se abría sola, para ser culeada por ese pico tan rico. El Víctor me dice: Pucha que me gusta tanto tu zorra cuñadita.

Te la cuidé para ti, mi amor. Ahí está mi chucha que tanto te gusta. Culéatela, es toda tuya, mi amorcito.  El  puso su pesada callampa sobre mi jugosa y caliente zorra.  Yo abrí más mis piernas de puro caliente que estaba. Luego mi cuñado me montó como si fuéramos marido y mujer. Pero como la banca era pequeña,  casi se cae.

Mi  amor, me dice, mejor hagámoslo sobre la silla. Él se sentó en la silla; me tomó de la cintura, me hizo sentar sobre  su tieso pico para hacerme la postura del trono del rey. Mi cuñado empezó a clavármelo lenta y ajustadamente, desgarrando las carnes  de mi zorra.

El puta madre me lo clavó hasta  el fondo; quedé sin aire, viendo estrellitas, casi me reventó la zorra cuando le aguanté sus 21 cm de su pico; del dolor al inicio. Luego el placer infinito. Cuando su pico tocó el fondo, sentí que su callampa se extendió más; quedando mi zorra bien llenita como a mí me gusta.

Muy caliente mi zorra se la apretó, quedando su callampa pegada y tuve mi primer orgasmo; es el único pico que me hace gozar hasta la locura.

Yo movía mis nalgas para que mi cuñada gozara más; ya sin control de mi misma. Yo retorciéndome de placer con su callampa abotonada en el fondo en mi zorra, tuve  otro inmenso orgasmo.  Después me di vuelta  abrí mis piernas en tijeras para hacer la postura de la amazona. 

En esta postura mi cuñado me lo clavó mucho más adentro. Qué rico es tu pico mi amorcito! Para eso está su cuñado, mijita rica, me dice el Víctor. Te quiero cuñadita rica, me decía balbuceando entre mis labios   Sentía los latidos de su corazón entre mis tetas.  Entonces, le susurré al oído, tú eres el único hombre que he amado en mi vida. Sentí cómo todo mi cuerpo empezó a retorcerse de  placer infinito por el tercer orgasmo, había tocado el cielo de tanto placer.

Gimiendo los dos le susurré entre sus labios abiertos ¡Ay mi negrito!  Mi único amor!  Me había olvidado del mundo y de mí misma.

Luego, vi como todo su cuerpo se estremeció  con el tremendo orgasmo que se daba, eyaculando a borbotones dentro de mi zorra y chorreaba su semen entre  mis  piernas; jadeando  nuestros labios juntos y bien abrazados; los dos culeamos haciendo zumbar mi zorra con su pico; hasta quedar bien sudados; gimiendo y resoplando de placer infinito, mis tetas bien paraditas y calientes; clavadas en el robusto pecho de mi hombre; nuestros labios pegados de tanto placer y pasión. Estoy tan enamorada de ti mi amor, le susurré entre sus labios abiertos.

Muy abrazados, nuestros cuerpos desnudos y bien pegados. No sé cuánto tiempo pasó, me quedé dormida entre sus robustos brazos y su pico tieso clavado en mi zorra. Cuando desperté, le dije: Qué rico fue volver a culear contigo mi amor. Fui amante de mi cuñado por 20 años en secreto bien guardado. A penas me puse de pie, mis piernas me tiritaban, Así volví a mi cama.

By: Orlando❤️😁

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