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Si lo buscas, lo puedes encontrar

Si lo buscas, lo puedes encontrar 2

Después de haber disfrutado ya dos veces con hombres, decidí ir a buscarlo sin tener mas historias que el puro sexo. Entre en un chat de gente Gay de la zona y busqué directamente. No tuve problemas. Hay una zona donde al anochecer, la gente va allí a lo que va. Se trata de una zona donde hay unos aparcamientos para la gente que va durante el día a la playa, y con unos pinares junto a ellos, con varias pistas y caminos por su interior. Por estas pistas la gente suele ir andando sin rumbo, cruzándose entre sí y jugando con los cruces de miradas, si hay rollo se siguen al interior de los pinares y a gozar del momento.

Decidí ir al lugar, había bastante luz, al haber bastante luna. Di una vuelta con el coche por los caminos para ver un poco el ambiente. Iba despacio y cada vez que me cruzaba con alguien, veía por el retrovisor como se giraban y miraban a donde iba. Al menos ví a 4 personas. Cuando regresaba al aparcamiento, vi a un coche entrar en un pinar, parando allí dentro y apagando las luces. Eso haré, pensé, así desde el coche veré el movimiento de gente y sabré lo que tengo que hacer. Me metí en la siguiente pista que vi y apague las luces. Desde allí veía el camino, la entrada al aparcamiento y entre algunos árboles, al otro coche que había entrado antes.

Vi que en el coche se encendió la luz interior unos momentos, y pude ver que había dos personas sentadas. Se apagó la luz y ya solo pude ver el resplandor de dos cigarrillos que estaban fumando. Por el camino vi pasar gente, todo hombres y todos solos en ambos sentidos. Alguno se quedaba mirando hacia mi coche y continuaba después.

La luz del otro coche se volvió a encender cuando una persona abrió la puerta. Acerté a ver que eran dos hombres. El que abrió la puerta se soltó el cinturón y se bajo el pantalón para ponerse a orinar y me fijé que cuando acabó, no se volvió a cerrar el pantalón, entró en el coche con el pantalón abierto. La luz aún no se había apagado del todo cuando el otro hombre se acercó a él y me pareció ver que le besaba en la boca. La luz acabó apagándose. ¡Joder!, esos ya van a follar, pensé. La idea me excitó, así que me aflojé el pantalón de chándal y comencé a tocarme mi polla. Imaginaba lo que estarían haciendo en el otro coche y eso me excitaba más aún.

La polla la tenia ya a mil de pensar en los del otro coche y de la paja que me estaba haciendo, así que recliné mi asiento todo lo que pude y me quedé tumbado en mi asiento. La noche era espléndida, buena temperatura, musiquita de fondo, estaba cómodo en el asiento…, así que me decidí por terminarme yo mismo una buena paja y luego ya vería. Me bajé hasta los pies el chándal y el slip, encendí un cigarro y me dispuse a gozar; abrí del todo la ventanilla de mi lado para que saliera el humo y poder echar la ceniza.

Aquella paja me estaba gustando si, me la hacía lentamente para gozar del momento, quería que durara. Acabé el cigarro y me incorporé un poco para encenderme otro, para ello encendí un momento la luz interior del coche y aproveché a quitarme la camiseta. En el camino había un hombre mirando hacia mi coche. Apague la luz y me volví a tumbar. Estaba en una nube y yo solito. Me estorbaba todo así que como no había nadie me desnude completamente y apoye los pies por encima del volante en el salpicadero. Estaba totalmente entregado a mi polla, acariciándola con mucha suavidad.

Eo, que ha sido eso, me dije, algo oscuro me había parecido ver cerca del coche, me incorporé un poco y miré alrededor del coche, no vi nada, pero pensé, igual ha pasado alguien, y la sola idea de que me podían haber visto me excito aún mas todavía. Decidí volver a como estaba y ya no pensé mas en los del otro coche, ahora pensaba que me estaban viendo a mí, aunque no sabía si era cierto.

Volví a poner las piernas en el salpicadero y apoye la rodilla en la ventanilla quedando por fuera. Estaba totalmente abierto de piernas, acariciándome ahora ya por todo el cuerpo, completamente desnudo, protegido por la noche. Giraba la cabeza a los dos lados, ¡esperaba que hubiera alguien!, y si, no tardó en aparecer alguien, a través de una ventanilla, pude ver una sombra que se acercaba lentamente, hice que no lo vi, y seguí acariciándome, mi polla lo sabía, estaba durísima, así que no me dedique mucho a ella, quería que durara el momento de ser visto.

La sombra se acercó más y mas, hasta estar pegado al cristal, no se distinguía bien, pero me daba igual quien fuera. Cerré los ojos y di una calada al cigarrillo, con la cara hacia el cristal, para que pudiera ver que no le veía y se dio cuenta, al poco hoy el ruido que hacia aquel desconocido mientras se masturbaba; se había puesto justo en la ventanilla abierta. Desde allí podía verme completamente entregado a mis caricias.

Sin decir nada, noté como el hombre acercó su polla y la apoyo suavemente en mi rodilla, no me moví. Sentía el calor de aquella verga acariciando mi pierna, y la situación me excitaba. Deje que lo hiciera. El hombre acercó ahora su mano y me acarició el muslo muy suavemente, estaba claro que no tendría problemas para ello, me acariciaba muy suavemente, acercándose cada vez más por la parte interior del muslo hacia mis huevos. Los rozo levemente y el sentirlo, hizo que mi polla diera un respingó de placer. No dije nada y el hombre ya no paró, al ver que no me apartaba, se entregó a acariciar mis huevos y rozar con uno de sus dedos, el ojete de mi ano. Acariciaba con mucha suavidad y me estaba gustando. Ya no podía más y comencé a masturbarme ya directamente. El hombre seguía y ya no podía parar, metió la cabeza por la ventanilla y acercó la otra mano a mis pezoncillos pellizcándolos levemente, me acariciaba todo el cuerpo, me sobaba completamente. Dejó mis huevos y asió mi polla con su mano izquierda, se agachó y comenzó a chuparme primero suavemente el capullo y luego metiéndosela en la boca, comenzó a mamarla como un poseso y fuera la ultima polla del mundo.

Estaba yo ya más que caliente con todo el rato que había estado con mi polla en erección, así que no tardé nada en correrme. El hombre al notar que salía mi leche, se apartó, ayudándome a terminar con una buena paja, hasta que ya no salió ni una gota, permaneció así un rato acariciándome, hasta que dijo – ahora tu – ¡Joder!, ¿ahora yo? Pensé, nunca había hecho nada, pero recordé lo que me dijo el chico de no hacer nada si te hacían así que me incorporé y me acerque a la ventanilla, delante de mi cara estaba aquella polla que había acariciado mi pierna. Sin mirar al hombre, estiré la mano y la cogí – ¡Tenía una polla en mi mano y no era la mía!, comencé a masturbar a aquella persona muy suavemente, estiraba la mano hasta acariciarle los huevos y la recogía para seguir con el movimiento típico de masturbación, no sabía como hacerlo, pero no importó mucho, el hombre se empezó a correr casi de la misma; su semen caliente caía por mi mano y yo seguía, sabía que no debía parar. Su corrida no duró mucho y el hombre, ya con su polla relajada, se la limpió sobre mi brazo y sin decir nada, como vino se fue.

Me fumé otro cigarro ahora ya muy tranquilo, ya me daba igual la gente del camino, había gozado y no todo me daba igual. Me vestí tranquilamente y me marché a casa. Por supuesto de esto a mi mujer tampoco le dije nada.

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