PLAN TRIUNFAL !

Visitas: 21,944

Esto que ahorita voy a contar, pasó aquí en este lugar donde vivo.

Zona de selva suburbana, ahí donde lo selvático rodea la cuidad entera. Un grupo de amigas estaban haciendo fama por lo exagerado de su exuberante hermosura y unos cuerpazos como de diosas cualquiera de ellas, y nosotros, un grupo de chicos varones todos, ardientes en nuestra adolescente edad e iniciándonos en esas febriles maquinaciones de lo lujuriosamente malicioso,juntos todos y decididos a llevar adelante la más osada intención de follárnoslas a todas, comenzamos a echarle mente a un plan que tendría como único fin, pues..éso: follárnoslas a todas! Qué tanto rodeo para decirlo!!!

Éramos-me acuerdo-, diez. Diez hermosos y muy viriles chicos a cual de todos más lujuriosos y ardientes en esos adolescentes ardores donde uno anda como echando fuego por la bragueta. Así…bien así, andábamos todos por aquel lugar pleno en vegetales verdores.

Nos reuníamos a diario allá en un parque donde papel y lápiz en mano, cual generales estudiando el plan para una invasión, tramábamos la manera de capturar a aquellas inmensas y despampanantes muchachas que andaban haciendo estragos en las sanas e inocentes mentes de los varones.

Ellas, cada día más y más provocativas en su manera de andar, exhibíanse ya de a una, de a dos, de a tres o en patota todas juntas, infartando corazones con aquellas estampas femeninas de exuberante figura de diosas de la provocación. Todos los días se reunían allá en una placita repleta de bananeros y árboles de todo tipo, y en medio de esa verdura, a cada rato largaban sus carcajadas en aquellas sus femeninas conversaciones.

-«Prepárense porque poco les queda para reírse tanto, pues les vamos a romper bien el culo a pijazos a toditas juntas, cerdas..!» -fue el decir de uno de nosotros a todas ellas un día, a lo que ellas, riéndose a carcajadas, irreverentemente así le respondieron burlonas:

-«Ayyyyy, pero qué malos eeeeellooooosssss!!!»

Ya, a partir de aquel día, entre nosotros y ellas, comenzó a arder una suspicáz pugna donde unos y otros nos dirigíamos las más osadas dicciones cargadas de provocativas indirectas a veces, como absolutamente directas, otras. Una vez, nos dijeron-me acuerdo-:

-«AHÍ VAN LOS QUE NOS VAN A LAMER BIEN LAMIDAS LAS PATAS A TODAS!» A los gritos lo dijeron; y, de inmediato, irrumpieron en un estridente coro de las más burlonas carcajadas. Indignados y encendidos, comenzamos a responderles un chorro de improperios, pero ellas aumentaron aún más sus risotadas sornásticas, y aunque más les gritásemos, ellas más se reían y más nos hacían arder en rabias a todos.

-«Hay que trabajar más para que nuestro plan, no sea otra cosa que…UN PLAN TRIUNFAL!!!» -Exclamamos enardecidos allá reunidos inmediatamente después de aquel encuentro que habíamos tenido con ellas esa vez.Y, obsesionados con nuestro deseo lujurioso por violarlas, continuamos tramando maneras para tratar de agarrarlas.

Y llega una noche…una ardiente y festiva noche de carnaval! salimos todos los chicos de la pandilla decididos a vivir cualquier aventura prometedora de lujuriosa jodienda,cuando acercándonos al desfile carnavalero, una hermosa chica nos dirige una sonrisa, y nos dice que quiere «divertirse con nosotros», y nos propone que la esperemos allí en la placita pues debe primero ir hasta donde están sus padres para decirles que va a demorar en volver con ellos pues se ha encontrado con amigos, y que enseguida vuelve para reunirse y hablar con nosotros. Todos quedamos entusiasmados con aquella chica y su propuesta, y hacia la placita allí nos dirigimos a esperarla. Y estando todos allá en aquella placita donde las cochinas solían reunirse, allí- justamente allí!-, contiguamente al corso que se estaba desarrollando,plácidamente tendidos estábamos sobre un engramillado de alfombredo verdor, cuando vemos que vienen sonrientes y hacia nosotros, tres mozas de unas cantinas que allí estaban expendiendo bebidas refrescantes y otros productos, y portando cada una de ellas bandejas repletas de vasos con jugos de fruta helados, que hasta nosotros llegando así nos dicen:

-«Hola chicos, muy buenas noches…tengan por favor el gusto de aceptarnos este presente de la cantina «La calentura», que les ofrece estos refrescantes jugos helados como saludo de bienvenida al carnaval naciente!»

-«Pero muchas gracias, preciosuras!!!» -Exclamamos sedientos y ávidos de disfrutar aquellos refrescos que nos venían como de perlas con aquel calor terrible que aquella noche reinaba, y bebiéndonos todo lo que nos habían alcanzado, las mozas se marcharon saludándonos muy risueñamente amables,no sin antes dejarnos una enorme jarra repleta de más jugo deliciosamente helado.

-«AHHHHHHHH!!!-exclamábamos harto felices-…

Aquella delicia…sació nuestra sed! pero…un soporífero sueño, comenzó a dominarnos rápidamente.Allí, tendidos como borrachos en aquella grama fresca,en medio de una somnolencia dominante,antes de dormirnos por completo, comenzamos a escuchar risitas desde allí muy cerca, detrás de los bananeros…risitas, femeninas; risitas…cuyos timbres conocíamos muy bien. Pero…ya, era tarde para pensar algo: estábamos ya, quedando completamente dormidos!

No sé cuánto tiempo habrá transcurrido, si una hora o tal vez menos. Pero cuando despertamos, despertábamos oyendo las carcajadas de las cochinas, y viéndolas ahí frente a nosotros a los pies de todas allí en un establo abandonado en las afueras de la ciudad en medio de una vegetación cerrada, que a la luz de faroles a combustible humeante, las veíamos con su exuberancia hermosa y provocativamente vestidas con minifaldas extremadamente cortitas y top y esa provocatividad que acentuaban ahora bailando burlonas con sus brazos en alto estando todos nosotros ya completamente desnudos todos, amarradas detrás nuestras manos, y nuestros tobillos unidos por un segmento de corta soga.

Nos habían capturado las muy cerdas!!!Sus carcajadas eran grotescas y muy estridentes mofas socarronamente burlonas, y acercándose a nosotros y pegando sus caras a las nuestras, nos hacían las más burlonas morisquetas, al tiempo que sus manos…ay! ya comenzaban a torturarnos con las más sutiles cosquillitas desesperantemente eróticas.

-«Los capturamos, machos divinos…los

capturamos!!!JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!!»

No!:no podíamos creer, aquéllo que nos había pasado!!!

Sí: complotadas con aquellas mozas de la cantina, nos habían drogado para dormirnos, y nos habían capturado a todos! Tarde comprendimos porqué fue que aquella chica nos había dicho que la esperásemos ahí en la placita,ya que también había sido parte del plan que ellas habían trazado para capturarnos,y como idiotas…habíamos caído!

Ay! Qué idiotas habíamos sido! Ahora, los dedos de todas ellas ya estaban a todos nosotros, cosquilleándonos desnudos!

Gemíamos y suspirábamos ya completamente perdidos, y ellas eran un derroche de algarabía lujuriosa diviirtiéndose a sus anchas con nuestros cuerpos! Nos cosquilleaban desesperándonos sin poder nosotros defendernos de sus haceres, y aquello era una cosa monstruosamente desesperante para nosotros, y sádicamente graciosa para todas ellas que se reían a carcajadas haciéndonos lo que querían.

Y aumentando al máximo posible siempre aquella sorna sobre nosotros, se burlaban diciéndonos las cosas más ocurrentes excitándonos más y más haciendo de aquello una orgía loca en donde diez varones gemían y suspiraban, aullaban y gritaban, suplicaban y bramaban dominados por mujeres que se divertían de la manera más lujuriosamente dominante.

Y comenzaron a pajiarnos y mamarnos; a hacernos lamerles el coño y el culo; a revolcarse sobre nosotros haciéndonos explotar en calenturas de placer endemoniadamente desesperados; nos follaban como diablas embutiéndose nuestras vergas calientes y duras como fierros metiéndoselas por donde querían y como querían; nos manoseaban enteros y el placer era una mezcla inenarrablemente monstruosa donde la desesperación y el deleite se mezclaban como una química enloquecedora.

Todas nos estaban violando a todos, y aquello recién comenzaba..! Oíamos a lo lejos la sonora festividad del corso con sus orquestas y tambores, y aquello era como un fondo más motivante aún, para aquella cosa que nos estaban ellas ahí haciendo.

Sus enormes culos se pegaban en nuestras caras, y nuestras lenguas debían lamer y lamer,al tiempo que ellas nos cosquilleaban los huevos y nos pajiaban o mamaban, y los orgasmos nos llegaban desesperantes, y acabábamos largando ríos de leche dando gritos mientras ellas reían lujuriosamente triunfales.

debí decir, además, que obviamente aquellos deliciosos refrescos que las mozas nos habían hecho tomar, contenían también el más perverso y poderoso estimulante sexual que nos había puesto a los diez como diez volcanes candentes que estallaban ahora en verdaderas explosiones de una calentura no humana que nos tenía de contínuo empalados en foribunda calentura total, pudiendo todas ellas hacernos cuanto quisieran, que nuestras vergas eran un continuo palo inmensamente duro, y nosotros sentíamos una desesperante cosa que nos hacía sentir cualquier, el más mínimo toquecito como la más cruel cosquilla erótica desesperantemente monstruosa, pero eso era para ellas, algo que más las encendía en sadicas algarabías que más las hacía reír así viéndonos ya, poseídos y locos.

queríamos gritar suplicándoles que por favor tuviesen un poco de piedad con nosotros, pero ya habíamos perdido el habla y las palabras no nos salían y no podíamos hacernos entender y ellas seguían haciéndonos cada más, más y más. Cada tres minutos nos invadían orgasmos cada vez más fuertes, y aquello era algo que nos hacía desear desesperadamente algún ataque mortal que nos liberase de tan atróz tormento salvajemente erótico, pero ningún ataque llegaba, y…aquello seguía.

Sentirlas sobre nosotros, sus dedos deslizándose en nuestra piel…aquellas cosquillas de continuo nos hacían…sus risas y sus morisquetas…sus pies deslizándose sobre nuestras caras y haciéndonos lamérselos completamente lamidos…todo, todo aquéllo, era algo que nos ponía como metidos en un infierno erótico donde una lujuria enloquecedora nos hacía conocer cosas que ni por asomo alguna vez habíamos así imaginado.

-«¿Les gusta lo que les estamos haciendo»-nos decían-; y…¡ nos seguían haciendo!

En nuestras desesperadas mentes suplicábamos que se cansaran de hacernos, pero…no se cansaban nunca. Sudaban a chorros, pero no se cansaban y seguían haciéndonos cosas y siempre a las risas todas.Y las mirábamos y con las miradas les suplicábamos piedad pues las palabras no nos salían, y ellas acercaban bien cerquita sus hermosas caras a las nuestras, y nos hacían las más burlonas morisquetas como respuesta.Y…seguían!

Les encantaba ver cómo nos hacían saltar los chorros de leche que nos hacían saltar verga afuera, y aquello era como un juguete para ellas.

Cuando decidieron montarnos como si fuésemos caballos, y pasear sobre nuestros hombros así montadas, sentimos horrores al sólo imaginarnos el peso de ellas sobre nosotros, ya que si el menor toquecito nos producía cosquillas y sensaciones monstruosas, sentirlas montadas en nosotros con todo su peso…AYYYY! y queríamos explicarles que eso sería monstruosamente inhumano, que no podían hacernos algo tan cruel, que no queríamos y no, no, no, no, y nooo! pero…no podíamos hacernos entender! y…nos montaron igual!

Las cosa que comenzamos ahí a sentir, ay!!! no puedo explicarlas con palabras!

A mí me montó la María, que era la que me tenía, -una hermosa gorda de cuerpo muy sensual-, y creí morirme cuando sení su peso sobre mí…sus piernas gordas y grandotas…sus pies pajiándome en la montada…y yo…soltando como gemidos continuos y mi verga largando leche en medio de unos orgasmos que no eran como los normales orgasmos así corrientes: NO! eran…como …no: ¡imposible poder explicarlos!!!

Todos deseábamos que la muerte nos llegara, pero la vida estaba allí más presente que nunca. Yo y mis compañeros fuimos cayendo agotados por el sacrificio de llevarlas montadas en nosotros así tanto tiempo, y en el suelo y rendidos de cansancio..nos siguieron haciendo cosquillas y cosas…y el efecto excitante de la droga que nos habían dado, lejos de mermar…iba en aumento!

¡Cómo reían ellas!!!

Quietitos de cansados, pero calientes en un estado inexplicable, ahí estábamos aguantándolas hacernos, hacernos y hacernos.Por nuestras vergas siempre empinadas, la leche saltaba…saltaba…saltaba! Ellas, reían…reían…reían…!

Por fin, fuimos desvaneciéndonos en desmayos que a unos tras otros nos iban llegando como un alivio a tanta cosa de locura inenarrable.

Allí tendidos, completamente desnudos, gimientes y despertándonos poco a poco con las primeras luces del sol asomando, fuimos olviendo a nuestra normalidad.

Ellas nos habían desatado a todos, y, obviamente, se habían todas marchado.

y fue ahí, recién ahí, cuando comprendimos que ellas…nos habían ganado.

Tambalentes, comenzamos a incorporarnos…poco a poco, fuimos recuperándonos. Estábamos, aturdidos. Como pudimos, nos fuimos cada uno a nuestras casas.

Dormimos, más de dos días todos nosotros.

Cuando volvimos a encontrarnos reuniéndonos allá en aquel lugar del parque donde lo hacíamos, hallamos en nuestro lugar…aquella hoja donde ellas habían escrito antes de capturarnos, todo detalladito cómo irían a capturarnos. O sea…el plan de ellas! O sea:

EL PLAN TRIUNFAL!

Autor: Axel

👉 ¿Te gustó este relato? ¡Compártelo! ✨
El Sabio
El Sabio

Amante de un buen culo y creativo con las manos

Artículos: 1542

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *