No saben lo que me pasó en el colectivo

Duración estimada de lectura: 5 minutos

Visitas: 1,522

Hola!! No saben lo que me pasó hoy en el colectivo.

Fui a hacer unos trámites y cuando volvía, tipo una de la tarde, el colectivo para en una plaza y suben unas chicas que salían de la facultad y venían hablando bien fuerte y cagándose de la risa.

Yo estaba sentado en los asientos de a dos, el que da al pasillo y el asiento de adelante mío estaba desocupado. Eran tres chicas y una se sentó ahí y al lado el novio quedó parado y las otras dos chicas quedaron al lado mío.

Subió muchísima gente por lo que estábamos muy pegados. La chica que estaba más cerca mío me apoyaba todo el muslo derecho en mi brazo, ya que se apoyaba en mi asiento también para estar más cómoda.

Era una linda chica petisita, con la voz bien finita. De esas que te re calientan. Media coloradita y tenía puesta una calza negra re ajustada de esas finitas que son como de lycra. Seguro que tuvieron clase de gimnasia, pensé.

Traté de sentarme derecho y mirar para otro lado. Pero sentía su pierna caliente rozándome. Era obvio que el colectivo se movía y además por lo apretados que estábamos, era posible que no se estuviera dando cuenta de lo que hacía, pensaba yo. Ya habíamos pasado varias paradas y cada vez se tiraba más arriba mío, yo me crucé de brazos y podía sentir como mi codo empezaba a meterse cerca de su pubis y ella seguía hablando con sus amigas como si nada, la miro bien a la piba y la calza le marcaba bien las partes íntimas. Encima hablaban de que tenían una amiga que era re puta. Y contaban todo con lujo de detalles lo trola que era la piba y todo lo que hacía, en el medio del colectivo sin que les importase si alguien escuchaba. Yo las miraba con carpa porque las tres miraban para mi lado, pero venían charlando entretenidas.

Yo para todo esto imagínense lo excitado que estaba. Tenía la verga al palo me tuve que tapar con los papeles que tenía.

Entonces la empecé a mirar con carpa a la chica y era hermosa, una carita linda y la calza le marcaba bien el papo. Tenía un papito finito y se le marcaba bien los labios de la conchita. Como estaba cruzado de brazos, con mi mano que quedaba por debajo, le empecé a acariciar la pierna por la parte interior del muslo. Muy despacito con un dedo.

El corazón me latía a mil. La chica se corre un poco para atrás. Y pensé, qué estoy haciendo? Se va a pudrir todo. Se habrá dado cuenta? Aparentemente no, porque al rato ya estaba pegada a mí otra vez y le dejo mi mano apoyada suavemente en el mismo lugar. Sentir esas piernitas carnosas calentitas es una sensación única. Empiezo a acariciarla nuevamente y noto que no se molestaba. Empiezo a subir un poco más buscándole la conchita y la rozo suave con los dedos. Siento que se mueve un poco, entonces paro. Vuelvo a tocarla bien despacito pero esta vez haciendo más presión en el centro de su rajita. Después de hacer eso varias veces siento que suspira muy fuerte y se acerca más a mí. Entonces dije, uy esta chica me va a volver loco. Yo con la mano en su conchita y ella cada vez apretándose contra mí. Empiezo a tocarla más alevosamente. Con dos dedos sentía los labios de su conchita bien caliente envueltos en esa telita que hacía resbalar las yemas de mis dedos muy suave. Entonces empiezo a apretarlos y a hacer más presión sobre su conchita. Qué hermosa sensación tocar esa conchita tan chiquita y tal vez virgen.

A todo esto, ya era obvio que había consentimiento y que lo estaba disfrutando. Era impresionante el calor que tenía entre las piernas y ya empezaba a sentir como se mojaba la bombacha. Esa humedad! y cada tanto apretaba las piernas y se movía, parecía que estaba por acabar. Entonces la miro y me mira y se sonroja y mira para otro lado. Noté como ella tapaba con su cartera para que las amigas no vieran lo que estábamos haciendo. Yo seguía masturbándola a full y notaba como ya casi ni hablaba. Yo estaba a mil. Sentía que me iba a desmayar. Tenía un dedo prácticamente enganchado en su conchita. La empiezo a pajear más fuerte y apretaba las piernas y se movía como temblando, cerraba los ojos y se retorcía. Le estaba haciendo la paja de una manera descomunal. Empezó a jadear despacito y respiraba fuerte. Hasta que siento que acaba. Ya mis dedos estaban bastante mojados, en parte también porque me transpiraban las manos. Le seguí haciendo caricias pero más despacito. Y las amigas le dicen, tenés la cara re colorada!. Y ella les dijo: es que tengo calor, además yo soy colorada. Y se rieron: es verdad!

La chica se notaba que estaba re caliente. Ni se dio cuenta que ya tenían que bajar estaba re entretenida y después saludó a la amiga y se bajaron todas menos una. Ya el colectivo estaba algo vacío.

👉 ¿Te gustó este relato? ¡Compártelo! ✨

2 comentarios

  1. Me encantó tu relato Juancito.
    Vivo en Buenos Aires, y lo que relatas se dan constantemente en los viajes de colectivos muy cargados .
    Viajando en la línea 28 por avenida General Paz, apoyan el bulto en mí culo ( lo tengo mediano y respingon ). No.me molesta, disfruto la caricia . En la parada, bajo contenta.

  2. Me encanto el relato, mucha lujuria en le aire de parte de los dos, me has puesto a fantasear con hacer lo que esa chica hizo por ti, no soy mucho de nadar en camiones y en mi ciudad no hay metro. Alguna que otra vez me han tocado las nalgas en algún desfile pero no a llegado a ser tan intenso como tu historia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *