Mis vecinos, Mario y Vero, calientes, cachondos
Duración estimada de lectura: 5 minutos
Visitas: 1,834
Amig@s, les envío un fuerte abrazo
Hace ya varios meses que conocí a mis vecinos, ahora vivo en un conjunto habitación al privado de muy pocas casas.
AL segundo día de estar en esta nueva casa, conocí a Mario y Vero su esposa, que por cierto está embarazada.
Los conocí por que fui a pedir apoyo, ya que no contábamos con energía eléctrica en ese momento y tenía que planchar mi ropa, para irme a la oficina.
Muy amables, me permitieron planchar mi ropa, ese día Mario, mi vecino iba de salida, pues viajaba a la capital a realizar unos trámites.
Se despidió y me dijo que con confianza estaban para apoyarme.
Se fue Mario y yo me quedé a terminar de planchar mi ropa, Vero, me ayudó, mientras yo sentado admirando sus piernas, sus pies, su cuerpo, embarazada, se ve hermosa, rica, sabrosa.
Terminó de planchar la camisa, le di las gracias y le comenté que estaba muy hermosa embarazada, que se veía radiante, con una piel suave.
Vero, se sonrió y dijo:
* es verdad, mi piel se ve espectacular, llevándose las manos por toda su pierna.
Como a los dos días pasé a saludar a Mario y me invitó un café. Vero se encontraba Con un short corto de maternidad y un bluson rojo escotado.
Mario le besaba el hombro, le agarraba las piernas y Vero se empezó a exitar y yo también.
Me despedí y les dije:
* están calientes y yo me empiezo a exitar con tanto cachondeo de Ustedes.
Dos o tres días después, pase a saludarlos y solo encontré a Vero y mientras platicamos veo sus piernas y me exitó, se me para el pene y ella nota el bulto que sobre sale de mi pantalón.
Ese día me comentó que Mario va a ir de comisión por varios días y que se ca el miércoles muy temprano, si deseo llegar como las 8:00 de la mañana.
Llegó miércoles, y ahí estaba puntual, pasé y Vero salió con un bluson blanco largo, unas zandalias de piso, me saludo y me dice:
* te exitó mucho?
* y le contesté mira como está
Me pare y le bese la mano muy suave, subí lentamente mis labios por todo su brazo, sintiendo su exitación en su piel, subiendo ese bluson coqueto y escotado qué traía, si entiendo su piel suave, de un momento a otro, me encontré con sus tetas hinchadas por el embarazo, sus pezones con olor a leche y bien parados.
Tiene 8 meses de embazo y le impide moverse con rapidez, se recargó en el sillón y se la fui metiendo por el culo, despacito, solo la cabeza, entraba y salía, así una y otra vez.
Si respiración agitada, sudaba gemia, que rico, así, así está rico, dale uuufff rico, aaahhh, aaahhh, aaahhh que delicia, después de unos 30 minutos cojiendo, me vine, dejando toda mi leche en su culito.
Así estuvimos cojiendo por varios días.
Uno de esos días, pase a saludarlos por la tarde y salió Mario a recibirme,
* pasa amigo, siéntate un momento, dame unos minutos, por favor.
* ok, no te preocupes, espero.
AL ver que no salían, me pare y caminé hacia la recámara y escuché como gemia Vero, me asomé con cuidado y en silencio y vi que la tenía A Vero recargada en un buró, desnuda con las piernas abiertas, donde le estaba metiendo la verga por el culo, hasta el fondo, de inmediato se me paró, recordé que le gusta esa forma a Vero.
Me recargue en la pared, me saqué el pene y me empecé a masturbar, me saqué toda la leche y la deje ahí en la entrada de la recámara.
Me regresé a la sala todo batido y cansado, sudado, nervioso y super exitado. Aún con el pene parado, escupiendo leche.
De repente llegó Mario y me dijo:
* nos viste cojer?
* contesté : por
* encontré esperma en la entrada de mi recámara
* solo mobi la cabeza y dije: fue delicioso verlos cojer
Mario se empezó a reír y me dijo:
* siempre he querido ver a mi vieja cojer con otro.
Si quieres mañana hacemos la prueba.
A los dos días, sin que Vero supiera, llegué a la casa, Mario no estaba, nos fuimos a la recámara y empezamos a cojer con Vero, a disfrutar de su piel, de sus piernas hermosas, de sus pies bonitos, de ese culo rosadito qué tiene.
Cojimos un buen rato y Mario allá afuera, disfrutando, exitado de ver como a su mujer le metía la Vega y ella gritaba de sensación de tenerla adentro.
Salímos de la recámara, fuimos a la sala y unos minutos más tarde llegó Mario y comentó :
* qué delicia, estubo super rico
Se acercó a mi, me dio un abrazo y me susurró al oido:
* que buena verga tienes, me gustó la cabezota de hongo qué tienes.
