mi novia de la prepa SLP
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Soy hombre, vivo en SLP, quisiera relatar una historia sexual muy buena que me pasó hace años.
Estudiaba en una prepa de SLP capital. Por una extraña razón, que a mí mismo me sorprendía en ese tiempo, las chicas me seguían mucho, escuchaba comentarios que decían que yo era guapo. No me considero tan así. Considero que era suerte, pero en fin. Lo comprobaba ya que algunas chicas de esa edad se me “aventaban”, algunas me besaban, decían piropos, etc. Y así fue hasta incluso estar en la universidad.
Conocí en la prepa a una chica, de la cual omitiré su edad (ustedes imaginen ese dato). Era una chica que era de un físico coqueto, cara sexy, labios sexys, sus piernas y cadera se veían bien con su uniforme. A muchos chavos les gustaba, y yo no podía creer que un amigo de salón la conocía, y que ella le dijo que me presentara, o sea que quería conocerme a mí. Nos presentó y la atracción fue muy fuerte, rápidamente nos hicimos novios, nos dimos nuestro primer beso como novios, y cuando lo hacíamos, ambos nos excitábamos de una manera tan rara, tan fuerte, era como si despegáramos del piso. Lo notaba ya que ella respiraba más rápido, abría mis ojos mientras la besaba y veía su cara, hacía un gesto como si estuviera demasiado excitada y como si ya estuviéramos teniendo sexo. Así fueron varios días.
Uno de esos me atreví a más, empecé a acariciar su cintura mientras la besaba, pasé a sus orejas, su cuello, bajé mi mano a sus pompis muy despacio, al ver que ella me dejaba, me atreví a tocarlas más, sentía la línea de sus nalgas por encima de su falda, me atreví a más, lo hice debajo de la falda, sentí tan rico su piel, su calor, su pantaleta, después me atreví a tocar sus pechos por encima de la blusa del uniforme, y hasta ahí llegué ese día; todo era en la calle, recargados en un carro, en una esquina oscura debajo de un árbol grande.
Al siguiente día, me atreví a más; ahora pasé mi mano de sus nalgas hacia el frente, es decir, hacia su vulva, ya que nunca en mi vida había tocado una, lo hice primero encima de la falda, después que vi que me lo permitió, ahora metí mi mano debajo de su falda, sentía su vulva caliente por encima de su short, y suave, como una especie de bultito de piel. Seguí ahora por debajo del short y de la pantaleta, pero primero en sus nalgas, se sentían increíbles, suaves, con forma, al ver que me permitía eso, ahora sí, pasé mi mano hacia adelante y despacio la metí en su pantaleta, bajé poco a poco, empecé a sentir unos pequeños bellos que tenía, así la dejé mientras nos besábamos de una manera tan rica, abrí mis ojos para ver su cara, y se veía tan sexy, tan excitada, ahí descubrí que en realidad a las mujeres les encanta que uno las toque, pero que también se fijan mucho en el físico, ya que en ese tiempo, yo les parecía muy atractivo a varias chicas.
Después bajé más mi mano, por fin pude sentir una rica vulva que empezaba con unos bordes de piel calientitos, muy mojados, bajé más mi mano, ella separó un poco sus piernas, y pude sentirla ahora sí, con mis dedos acariciaba su vulva, sus labios resbaladizos de tan mojada que estaba, me sorprendió tanto que a su edad, lubricaba de esa manera. Ella ya gemía despacito, yo tocaba toda esa vulva húmeda, de atrás hacia adelante.
Me fui a su clítoris, lo busqué con mis dedos, se me resbalaba de lo lubricada que estaba, pero sentía una bolita dura y muy resbalosa como si tuviera aceite.
Saqué mi mano izquierda de ahí, mientras seguíamos besándonos, incliné mi cabeza hacia la derecha para seguir besándola al mismo tiempo que pasé mi brazo detrás de su cabeza, ella seguía con los ojos cerrados, aproveché para oler mi mano y mis dedos, era la primera vez que conocí ese delicioso olor, un olor algo fuerte, se sentía una textura seca y suave en mis dedos, incluso llevé uno a mi boca y sabía delicioso.
Ese día hasta ahí llegamos. Al día siguiente nos pasaba igual, ella y yo sentíamos una atracción física tan fuerte, y al mismo tiempo estábamos muy enamorados, creo nunca más en mi vida he vuelto a sentir eso, aun cuando ya pasaron 25 años. Al día siguiente ahora toqué sus pechos por debajo de la blusa del uniforme, e igualmente la volví loca de placer.
Ya con mis dedos la penetraba, ella no resistía tanto placer, en una ocasión, me dijo al oído mientras le metía mi dedo: “Ya hazme el amor, quiero ser tuya, quiero que me hagas el amor…” Sacaba mi mano, la acercaba a mi nariz para oler su vulva, ella solo hacía un gesto y me decía: “No hagas eso, jaja”, así la cachondeaba muchas veces, solo no me permitía hacer eso cuando estaba en sus días.
Ya después también nos cachondeábamos en su casa, mientras sus papás no estaban. Un día ya decidido, la invité a mi casa, ya que nadie estaría, la fui a recoger, se veía hermosa, incluso otros hombres la veían en la calle y eso me llenaba de celos. Se vistió con un vestido, debajo solo llevaba una tanga y su brasier. Llegamos a mi casa, la besé, repetimos lo de siempre, después ella me tomó de la mano y ella misma me llevó hacia arriba al cuarto, subimos las escaleras, mientras yo veía su rico culo cómo se veía, otra vez nos besamos ya en el cuarto, otra vez se excitó mucho al grado de que la parte de adelante de su vestido se mojó, yo le besaba sus pechos pequeños, ella misma me dijo: “Ya quítamela”, refiriéndose a esa parte del vestido.
Le quité todo el vestido, dejándola solo en sus hermosas zapatillas y una tanga que usaba, cuando me agaché a safar su vestido, percibí el olor de su vulva, ya por lo húmeda, su tanga estaba empapada, no podía creer que tenía a esa chica ahí desnuda solo con zapatillas, su vulva con bellitos, sus pechos, desnuda ahí, ufff qué rico. Me atreví a hacerle algo que al mismo tiempo que se me antojaba, no quería hacerlo, por miedo a que pensara que era un pervertido: lamer su vulva, pues no pude más, la acosté en la cama, se negaba a abrir sus piernas aunque sin batallar, me las abrió, yo me puse de rodillas y le di las primeras pasadas con mi lengua, no podía creer que tenía entre mis labios la panocha de esa chica sexy, sus labios eran de piel algo morenitos, carnuditos, ella cerraba los ojos, por una extraña razón me decía que no, pero su cara decía que lo disfrutaba.
Tomé con mi lengua y mis labios ese delicioso clítoris, ella levantó su cadera de placer. La puse de muchas maneras para contemplar su cuerpo desnudo, ella no se atrevía a tocar mi pene ni nada, después la puse boca arriba, puse una almohada debajo de su cintura, separé totalmente sus piernas, las tomé con mis manos de sus tobillos, se veían increíbles con sus zapatillas aún puestas, esa vagina morenita y muy lubricada, le di golpecitos con mi verga antes de metérsela, y ella se retorció y dijo: “Aaaa sí, se siente rico…” Ahí no pude más, puse saliva en mi pene, y la metí. Estuve metiéndosela así unos 10 minutos, sentía muy apretado, caliente y mojado, se la dejaba ir variando el ritmo, despacio, luego muy duro, sus ojos a ratos se quedaban en blanco. Paré y vi cómo temblaba un poco, se la saqué y vi cómo mi verga estaba muy roja y brillosa por sus líquidos.
La puse de perrito, no podía creer que tenía así ese culito hermoso, pequeño pero formado, su ano se veía hermoso, solo un poco morenito alrededor, muy limpio. Se la metí en la vulva otra vez, duré unos 10 minutos así. Ella mojaba demasiado, mi verga tenía un líquido blanco espeso, y un poquito de sangre. La voltee, la puse boca arriba, quería verla así desnuda, sus piernas cerradas, se veía tan rica esa línea de su vulva, quedó rojita, hinchadita, le dejé una marca en cada una de sus tetas pequeñas, volví a darle otra vez sexo oral, ahora le dejé una marca encima de donde empieza su vulva, por su monte de Venus, se veía tan rica toda ella así, aun con sus zapatillas…
Nos vestimos, seguimos siendo novios, nos amábamos mucho, sentíamos una atracción sexual tan fuerte como nunca antes había sentido, eso quedó grabado en mi mente, y en mis sentimientos, nunca la olvidaré y estoy seguro de que ella tampoco. Vendré a escribir otros relatos, tengo varios más, también muy excitantes. Años después, ya en la universidad, les contaré cómo una chica flaquita, güerita, mientras le explicaba unas cosas de una materia, sin razón empezó a sobar mi muslo, y veía hacia mis piernas, como queriendo ver si mi pene crecía, cuando lo vio, solo me veía sin decir nada, con una pequeña sonrisa en sus labios. Después otro de cuando me cogí a una chica virgen de ahí, también fue rico, tengo varios más… Chicas, si quieren conocerme, después les dejaré mi teléfono.
