Mi vecinovia volvió bisexual a su deliciosa amiga
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A inicios del verano Megan recibió un mensaje de Arantza, una de sus amigas de la prepa, se venía unos días a la Ciudad y quería que se organizaran para verse. Llegó el miércoles y fuimos a buscarla a la terminal porque llegaba de noche y sola ya que a su novio, con quien iba a venir, no le dieron vacaciones en su trabajo porque un compañero renunció a último momento.
Megan le dijo que ellas dos se divertirían solas, así que iban a tomar y bailar, a pasear o simplemente se quedaban en casa de Megan a maquillarse y esas cosas.
La verdad es que al principio Arantza no me cayó tan bien pero me gustó mucho.
De cara bastante bonita con rasgos muy finos que la hacían ver de unos 19 años. Piel pálida, un poco bajita, con un hermoso cabello negro y lacio, delgadita pero con unas nalgas paraditas y firmes, no se las vi bien hasta que se puso una puti faldita que apenas se las cubría.
El sábado fuimos a un bar, Arantza se puso linda con un mini vestido rojo, maquillada coqueta y zapatillas negras abiertas, me encantó verla vestida así.
Megan se dio cuenta de cómo veía a Arantza con deseo y se reía.
—¿Ya la viste bien? Está buena, ¿no? Jajaja—. Dijo igual viéndola con ojos de deseo, solo me reí y asentí con la cabeza.
Fue pasando la noche, bailamos y entramos más en confianza, entre cervezas y algo para picar la charla se fue dando fluida.
Yo: Qué mal lo de tu novio, mira lo que se está perdiendo.
Arantza: Sí está bien idiota, podría haber peleado por las vacaciones y se las hubiesen dado, es un tibio, esas cosas me enojan mucho de él. Pero bueno, ni modo él se lo perdió y yo la estoy pasando súper bien, la verdad es que me quedaría unos días más pero mañana tengo que dejar el hotel.
Megan: Quédate en mi casa, ¿qué drama hay?
Arantza: Nooo ¿cómo crees? Ustedes tienen sus cosas, sus tiempos, no quiero molestar.
Yo: (Que ya había entendido la intención de Megan) De verdad no molestas, Megan tiene unos dos días más de vacaciones, podemos hacer algo en la casa.
Arantza: Ayyy no sé chicos, les juro que no lo dije con esa intención, no quiero estar en medio de sus cosas.
Megan: No es ninguna molestia nena.
Arantza: Jajaja OK OK acepto la invitación.
Yo: No se hable más, te quedas con nosotros y festejamos con tacos, pizza y cervezas.
Arantza: SÍIII me encanta el plan.
Megan me vio pícara mordiéndose los labios.
Salimos del bar y la llevamos al hotel para que recogiera sus cosas, las dejé en casa y fui a comprar algo de beber. En el camino me llegaron un par de selfies de Megan con Arantza abrazadas, tiradas una encima de la otra en el sofá y un mensaje de voz de las dos pidiendo alcohol.
Llegué a casa y les pedí que esperaran al delivery mientras me duchaba, cuando salí me estaban esperando en la cocina con una cerveza helada y una rebanada de pizza.
Comimos y bebimos. Hablamos de mil cosas, pusimos música, ellas bailaban, cantaban y entraban en calor. Después de tres rondas de cerveza y whisky empezamos a marearnos. Megan soltó el primer tiro:
—Ara, ¿alguna vez has estado con una chica?
Ara: Jajajaja ¿sexo con otra chica?
Megan: Claro, besos, mimos o algo, a mí me gustan las chicas, descubrí que soy bi y me encanta.
Ara: Ahhh ¿y yo te gusto?
Ahora Arantza era quien apuraba la jugada.
Megan: Sí, mucho, bueno, nos gustas, porque nosotros hacemos todo juntos.
Ara: ¿En serio?, ¿A ti también te gusto Angel? Me siento halagada.
Yo: Desde que te vi con falda no puedo dejar de pensar en tus nalguitas.
En ese momento Megan que compartía el sofá con Ara se le acercó suavemente y le dijo:
—No me contestaste…
Entre risas cómplices Ara dijo:
—Sí, un par de veces, pero Edgar no sabe.
Megan se acercó a la boca de Ara y automáticamente se comieron a besos mientras sus manos recorrían sus cuerpos y se desvestían lentamente.
Megan se arrodilló abriendo las piernas de Ara, corrió su pequeña tanga blanca y comenzó a lamer su conchita delgada y con vello medianamente crecido. Ara realmente lo disfrutaba, su cara de placer no disimulaba nada, acabó rápidamente e intercambiaron posiciones, ahora Ara era quien hacía que Megan acabara lamiéndole el clítoris y metiéndole los dedos, luego se unieron en un húmedo beso de lengua.
Se miraron cómplices, Ara le pidió autorización a Megan para hacerme entrar en el juego.
—¿Podemos incluir a Angel? Porque yo necesito una verga.
—Adelante, te lo presto—. Le respondió Megan.
Ara vino gateando hasta mí, me bajó el pants y mi verga dura quedó al descubierto, la vio sorprendida y comenzó a chuparla con fuerza, se la tragaba toda, podía sentir cómo tocaba su úvula con la punta de mi verga, y se atragantaba tosiendo, se la sacaba escurriendo de su boca gruesos hilos de baba.
—¿Me ayudas?—. Le dijo a Megan y se turnaron para mamármela, no pude aguantar mucho más, les dije que iba a acabar, Megan marcó territorio y se quedó con mi semen en la boca, le dio un beso a Ara y le pasó algo de mi leche.
Nos fuimos al cuarto y mientras me recuperaba puse a Ara boca arriba en la cama, comencé a lamer su conchita y metí un dedo en su orto, estaba muy excitada, acabó dos veces más. Megan se sentó en su cara para que le chupara la vagina nuevamente.
Intercambiaron lugares, Ara se sentó en la cara de Megan y con unos cariñosos movimientos de lengua hizo que Megan echara su primer squirt.
Ara no pudo contener su calentura al ver cómo acababa Megan y comenzó a dedearse muy fuerte, acabando en la cara de Megan con su primer squirt.
Para ese momento yo ya estaba como nuevo, me puse un forro y comencé a darle verga a Ara, apretaba rico y gritaba de placer y dolor cada vez que la embestía con fuerza.
Le dije a Megan que se pusiera boca arriba para que Ara pudiera lamerle la conchita, Ara lo hacía frenéticamente hasta que Megan tuvo su segundo squirt. En ese mismo instante mi verga sintió la presión de Ara por una nueva acabada, me acerqué a su vagina para que terminara en mi boca, me la llenó con su delicioso y caliente néctar.
Megan me quitó el forro, la puse en cuatro y se metió mi verga, mientras hacía acabar a Ara una y otra vez con su lengua, sus dedos y con un consolador que jugaba entrando y saliendo de su conchita y su culito.
Megan acabó una vez más con mi verga adentro, se tiró encima de Ara y comenzaron a dedearse mutuamente y masturbarse con el consolador de doble punta, se revolcaron hasta que Megan quedó exhausta sobre Ara.
—Ustedes sigan chicos, necesito un respiro—. Dijo Megan rendida.
Me arrojé a los pies de Ara y lamí sus plantas sucias y raspositas, luego me masturbé con ellos, Ara me veía sonriente y relajada.
—Nunca había hecho un footjob pero me gusta—. Dijo coqueta.
—Me encantan, se sienten muy ricos nena.
Se dio la vuelta, levantando la cadera y sacudiendo sus nalguitas invitándome a probarlas.
Empecé a darle lengua a su culito, pequeño y apretado mientras ella me acariciaba los huevos y la verga con sus pies, quería correrme en ellos pero llevé mi verga a su culito puerteándolo, creí que habría algún rechazo pero al contrario, Ara se abrió las nalgas para que la empalara.
—Métemela por atrás—. Dijo gustosa.
Saqué una botella de lubricante, me eché un chorro en la verga y entré lentamente, Ara soltó un suspiro de alivio y Megan se incorporó, tomó el consolador y empezó a masturbarse viendo cómo me cogía a su amiga por el culo.
—¡Sí, así, rómpele el culo a esa puta!—. Decía Megan metiéndose y sacándose el consolador frenéticamente.
Ara mordía y arañaba las sábanas, Megan se dedeaba el culo soltando fuertes gritos, mi vista se nubló ante tal escena y estaba a punto de estallar dentro de Ara.
—¡AYYYY NO PUEDO MÁS! DÁMELA, MÉTEMELA TODA, COMO RECUERDO DE ESTA HERMOSA NOCHE QUIERO TU LECHE EN MI COLA—. Me suplicó Ara.
Megan se puso detrás de mí acariciando mis huevos mientras aumentaba el ritmo.
—¡Así zorra, mueve ese culo!—. Le dijo a Ara nalgueándola.
Ya no resistí más y como buen caballero cumplí con sus deseos, le di duro un par de veces, hasta que sentí que mi verga explotaba, y así fue; rebalsé de leche ese culito que había deseado desde que la conocí. Guardé un poco y me corrí en sus plantas, ordené a Megan que limpiara el semen de los pies de Ara con la lengua, me dio un par de lamidas en la verga y caí rendido junto con Ara en la cama, mientras Megan llegaba a su último squirt jugando con el consolador.
Entre el coito y el cansancio nos dormimos como estábamos, eran como las 4:00 de la mañana.
De repente sentí húmeda la entrepierna, eran Megan y Ara que se turnaban para mamármela y chuparme los huevos.
—¿Te despertamos?—. Dijo Ara montándose en mí.
—Qué rico despertar así preciosa.
Jalé a Megan y la senté en mi cara, empecé a comerle la conchita mientras ella besaba a Ara.
Cambiaron de posición. Anal y masturbación con los pies de Megan.
Estuvimos dándole hasta que salió el sol.
—¡TÓMATE MIS MEADOS!—. Gritó Ara y echó su último squirt en mi cara, después de una rica masturbada por parte de Megan, fue lo último que dijo antes de quedar K.O sobre la cama completamente mojada.
Nos metimos a la ducha los tres. Megan me chupaba la verga mientras Ara me enjabonaba el cuerpo y viceversa.
Saliendo de la ducha las hice preparar el desayuno desnudas, solo con zapatillas y el cabello recogido.
—Qué bueno que no vino tu novio—. Dije acariciando las piernas de Ara.
—¡Sí! Fue el mejor sexo que he tenido en toda mi vida. Te envidio Meggie, Edgar no la tiene como Angel.
—Obvio no—. Dije orgulloso.
Los tres nos reímos.
—Estuviste genial Arita, me dejaste satisfecha—. Megan acarició las tetas de Ara, la cogió del cabello y se fundieron en un largo y apasionado beso.
—Ay nena, creo que ahora también me gustan las chicas.
—¡Ya eres bi! Jajajaja.
Volvieron a besarse y se metieron dedos.
Ara estuvo con nosotros otros tres días en los que probamos todo tipo de perversiones que quedaron grabadas en video.
Al final ambas apenas podían caminar y yo quedé totalmente deslechado.
Fuimos a dejarla a la terminal y nos despedimos con un beso de tres y ellas se prometieron volver a repetir esta nueva y rica experiencia para Arantza.
