Mi vecinovia se animó a hacer un trío
Duración estimada de lectura: 9 minutos
Visitas: 1,603
Un día con Megan jugando a preguntas y respuestas de “¿Qué has hecho o no con parejas anteriores?” salió el tema de un trío, sin especificar el sexo del tercero.
A ella le dio celos el que yo lo haya hecho antes y ella no. Lo importante es que la idea ya estaba en su cabeza. Nuestro sexo cada vez era mejor, probábamos nuevas perversiones y lugares.
Un día jugueteando en la cama le tiré el nombre de una de sus amigas que está buenísima.
—¿Te cogerías a Jacky?—. Le dije.
—Pueesss tiene buenas tetas.
—See y buen culo, paradito, te veo chupándoselo.
—Ay, no sé si me atrevería a tanto, creo que unos besos sí, pero ya mamarle el culo a otra no sé.
Ahí quedó el tema, pero ya estaba claro que sería mujer la invitada a nuestra cama.
Obviamente yo podía llamar a cualquier ex novia/amiga para que viniera pero no quería mentirle a Megan ni pasar un momento incomodo. Por lo que decidimos hacer la búsqueda juntos, era algo que también alimentaba nuestro morbo y nos ponía muy cachondos. Buscamos en diferentes páginas y nos anunciamos en un perfil de parejas swinger en Twitter.
Una tarde tirados en la cama mirando perfiles encontramos a Yamileth, una morena de 22 años, linda y con una carita muy fina, no era exuberante pero nos gustó, sorpresivamente ella nos contactó, Megan se emocionó mucho.
—¿Y ahora qué hacemos, le respondemos, esperamos?—. Dijo nerviosa.
Le escribimos, hablamos un poco por ahí y le contamos lo que buscábamos, ella tenía experiencia con chicas y chicos, por separado pero nunca en trío por lo que buscaba una pareja sana y linda para dar ese paso. Nos pasamos los números y seguimos la charla por WhatsApp.
Fotos iban y venían, video llamadas, pero se nos complicaban los horarios para coincidir, hasta que un finde se nos dio.
Arreglamos para encontrarnos en un bar. Megan y yo llegamos antes, nos sentamos en una mesa, le enviamos la ubicación y esperamos su llegada. Megan estaba nerviosa, ansiosa y con cierto miedo, pedimos unas cervezas y cuando estábamos terminando nuestra primera ronda llego Yamileth, nos saludó con un beso a ambos, se sentó y empezamos la charla, por suerte ellas pegaron onda muy rápido y después de casi 2 horas de charla decidimos emprender la retirada.
Ya habíamos acordado que la primera vez sería en un motel, por cuestiones de seguridad para ambas partes y porque nos íbamos a sentir más cómodos. Así que salimos los tres y mientras yo manejaba ellas empezaron a jugar en el asiento trasero, podía ver cómo se besaban apasionadamente y Megan le tocaba tímidamente las tetas a Yami.
—No se olviden de mi eh—. Les dije interrumpiéndolas.
Se sonrieron y Yami le pidió permiso a Megan para que me metiera la mano y tanteara mi entrepierna.
—Ufff me parece que la vamos a pasar muy bien hoy—. Dijo Yami.
Seguimos un poco el juego hasta llegar al motel, entramos a la habitación y dejé que ellas empezaran a jugar. Megan estaba un poco tomada, así se soltaba más fácil, se tiraron en el sofá de la habitación y comenzaron a desvestirse ante mi atenta mirada. Mi verga estallaba de calentura, pero quería ver hasta dónde podían llegar ellas solas, me senté en el borde de la cama mientras ellas seguían besándose, quedaron desnudas solo en bragas. Yami tomó la delantera besando suavemente los pezones de Meg, quien tímidamente comenzó a llevar su mano hacia la vagina de Yami.
—Ayy qué rico es sentir que otra se moja por ti—. Dijo Megan entre suspiros.
Yami siguió besándole las tetas mientras empezaba a bajar por el vientre de Megan, hizo a un lado su tanguita negra y le dio un beso en los labios que ya estaban muy húmedos y su conchita chorreaba.
—¡Qué rico Yami! Quiero venirme en tu boca—. Era todo lo que decía Megan que ya había acabado como dos veces. Se detuvo y dijo:
—Necesito una verga ya.
Yami la miró sonriente.
—Yo también, ¿vamos a probarla?
Se acercaron las dos hacia mí y me tiraron en la cama, comenzaron a desvestirme y mientras Yami recorría mi abdomen con besos hasta mi boca, Megan empezó a mamar mi dura verga. Yami se sentó en mi boca y me pidió que le chupara la conchita porque se había quedado con ganas, mientras Meg seguía chupándome la verga muy fuerte por la calentura que tenía, luego Yami se dio vuelta y quedó frente a Megan para que viera cómo disfrutaba de que yo le comiera la concha.
—¡Ayy Megan qué bien la come tu novio! Ven, móntate en él y bésame que tus labios son deliciosos.
Megan se montó en mi verga y comenzaron a besarse, ahora encima mío, Yami llegó rápidamente a su primer orgasmo, cosa que hizo encender a Megan que comenzó a besarle las tetas, automáticamente me corrí y Yami nos pidió permiso para chupar esos chorros de leche. Megan se levantó y entre las dos se comieron mi chele, entre chupada y chupada sus lenguas se trenzaban. Yami le susurró algo al oído a Meg, se puso roja y le respondió:
—Si, pero primero cambiemos de lugares y vamos viendo.
Entendí que Yami le había pedido a Megan que le hiciera sexo oral pero ella aún no se atrevía.
Yo seguía boca arriba en la cama, Megan se subió en mí y comenzamos un 69, mientras Yami me lamía los huevos suavemente, Meg acabó nuevamente en mi cara e inmediatamente Yami me puso el forro y comenzó a cabalgarme, siguieron besándose y mi calentura no daba más, así que acabé dentro de Yami que en ese mismo momento soltó un squirt, chorreando todo por mis huevos, se levantaron disparadas al mismo tiempo, me levanté también y mientras Megan me sacaba el condón para chupar la leche, Yami se tiró boca arriba en la cama y se tocaba, haciendo que su squirt se prolongara más tiempo.
Les hice una seña y nos acomodamos nuevamente, Megan encima de Yami y yo me acomodé para hacerle sexo oral a Yami, le metí dos dedos en el orto, no tardó mucho en soltar un nuevo squirt que me empapó la cara, aproveché el momento y le pedí a Megan que me besara.
—¿Te gusta?—. Le dije.
—Sí amor, nunca he estado tan caliente—. Respondió saboreando los jugos de Yami.
Puse a Megan en cuatro, Yami se tiró boca arriba y subió sus piernas en la espalda de Meg jalándola hacia su entrepierna, Yami se dedeaba delante de ella y la invitaba a probar, esto me calentó bastante y aumenté el ritmo de mis embestidas y nalgueaba a Megan que besaba y lamía el vientre de Yami. Luego bajó a su conchita empapada y le facilitó con sus dedos de manera que quedara su clítoris a flor de piel, muy despacio Megan comenzó a lengüetear el clítoris de Yami, yo seguí dándole a Meg mientras dedeaba su culito.
Con todo esto Megan llegó al squirt y fue como un click que la hizo convertirse en una experta en sexo oral para con otra mujer, Yami se retorcía de placer y la hizo acabar dos veces más, en ese momento aproveché y se la metí a Megan por el culo, lo tenía dilatado y muy caliente, por lo que mi verga entró fácil, después de darle caña por un rato ella acabó otra vez y la presión fue tal que yo no aguanté más y le llené el culo de leche.
Megan siguió comiéndole la conchita a Yami, cuando le saqué la verga se pusieron a hacer un 69 y Yami chupaba la leche que chorreaba del culo de Meg, ella me pidió que me acercara y me limpió la verga que todavía seguía dura (tenía miedo de que no pudiese aguantar por lo que me había clavado un pericazo antes de iniciar la faena), una vez que la dejó limpia me agarró el tronco con la mano derecha y empezó a puertear el orto de Yami a quien le gustó la idea y comenzó a chupar más fuerte la conchita de Megan, le acabó un squirt que le dejó la cara y el cabello mojado. Mi verga ya estaba en ese culo divino, la tomé con fuerza de la cadera y ni bien le empecé a dar caña, acabó una vez más, Megan se paró y disfrutó de la escena a un costado de la cama.
—Terminen ustedes, yo no puedo más—. Nos dijo exhausta.
Yami me miró y dijo:
—Ahora quiero que me llenes el culito con tu lechita.
Yami con mi verga en el culo se dio vuelta y quedó boca arriba, subí sus tobillos a mis hombros y restregué sus plantas en mi cara, mi lengua quedaba seca al pasarla por sus plantas ásperas y saladas.
—Jajaja me haces cosquillas—. Decía tensando las piernas.
Mientras yo le daba duro ella se masturbaba y sentí cómo acabó unas cuantas veces más. Las sábanas estaban empapadas y yo sentía cómo sus jugos chorreaban por mis piernas, hasta que por fin pude acabar y le llené el culito de leche tal como me lo había pedido.
Exhausta se sacó la verga del orto, se dio vuelta y le pegó unas chupadas, asegurándose de que no me quedara ni una gota de semen.
Volvió a ponérmela dura y le pedí que me masturbara con los pies, lo hacía con destreza.
—¿Te gusta así papi?
—Me encanta nena, lo haces tan rico.
Megan fue hacia nosotros y se puso detrás de mí pajeándome para correrme en los pies de Yami. Solté un fuerte gemido y eché una espesa descarga de leche en los pies de Yami.
—¡Ay sí qué rica se siente tu lechita en mis piecitos!
Le ordené a Megan que limpiara los pies de Yami con su lengua, con gusto le lamió los pies y se tragó mi leche.
Quedamos exhaustos, luego nos levantamos y nos fuimos los tres juntos a la ducha.
Megan quedó encantada y repetimos varias veces más con Yami.
