Mi Tercera vez – Gustav.

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Para que quede claro, estas historias que cuento fueron reales, solo que los diálogos tienen variaciones ya que las situaciones ocurrieron hace ya un tiempo. En ese entonces tenía 19 años y nunca había experimentado con personas de mi mismo sexo, ya sea por ser un tema tabú, vergüenza, sentir que hacía algo malo, una mezcla de cosas que están en la mente.

Cómo les había comentado en mi relato anterior, este fue el inicio de intentar sentirme libre y a gusto con mi sexualidad. Quería experimentar y lo logré, a pesar de mis trancas.

Continuando, después de haber aceptado quedarme con Pedro en su departamento y pasar la noche con él, nos duchamos (por separado) y él compró una pizza y recuerdo que no me gustó por los ingredientes. Exactamente qué tenía, no lo recuerdo. Y con la pizza había cerveza, snacks, bebida. Nos sentamos a comer con Pedro y aparece Daniel de su dormitorio, con cara de nada. Me propuse soltarme pensando para mí que Daniel solo se calentó por la situación y actuó como voyerista y eso no lo hacía mala persona. Me lo tomé como un juego para relajarme. Ya los tres en la mesa me comenzaron a preguntar sobre mis estudios, si tenía novio o novia (pololo), con quién vivía, qué música escuchaba, y así, cosas triviales que una vez que las respondía les preguntaba yo a ellos: ¿y ustedes?

Entonces así comenzamos a alargarnos en una conversación muy agradable y de pronto comenzó a aparecer el alcohol. Ya en ese entonces se me había olvidado que estaba sentado con el hombre que me penetraba y el mirón.

También colocaron un pisco sobre la mesa y yo la verdad es que no tomaba nada de nada, no me gusta ni me gustaba el trago. Bueno, ahora sí tomo un poco, pero en ese entonces no. Me sirvieron un vaso de piscola, se sirvieron los suyos y entre bromas que se hacían entre ellos, nos dio aproximadamente la medianoche. Y las bromas seguían entre conversaciones. A mí no me habían dicho nada que fuese pesado que me hiciera sentir mal o avergonzado hasta ese momento.

Daniel: “Oye Pedro, pucha que soy fome. Al Héctor lo tuviste todo el rato en cuatro!”. Daniel estaba bien tomado y se reía solo. Yo me quedé callado y recuerdo que Pedro le dijo que se había excedido. No podía decir ese tipo de cosas, pero todo entre risas.

Pedro: “Te excediste con tu talla (broma) Daniel. No seas ordinario (vulgar), no todas tus bromas son simpáticas”. El tono de Pedro era serio / risa. Se hacía el serio.

Yo: “¿Y cómo sabes tú eso?”. Estaba rojo de vergüenza.

Pedro: “Eso mismo, ¿qué sabes tú? ¿Estabas ahí?”. Y se largó a reír por no decir que se cagó de la risa.

Daniel se paró y dijo que tenía que ir al baño y se fue riendo.

Pedro: “No le hagas caso, está curado (ebrio)”.

Yo ya había comenzado con la piscola y con medio vaso estaba ya bien subido de tono. Pedro se veía bien, iba como en el tercer vaso y Daniel claramente ya se notaba con cierto nivel de alcohol que no lo dejaba en la borrachera, pero sí arriba de la pelota (modismo chileno).

Daniel vuelve del baño y nos dice que se va a ir a dormir, que ya tuvo suficiente y necesitaba descansar. Pedro y yo nos quedamos en la mesa conversando sobre exparejas y situaciones sexuales o graciosas. La verdad él es el que hablaba, yo escuchaba y me reía. En eso Daniel, que se había ido a acostar, vuelve como a los 5 minutos solo con la parte de abajo de su pijama que era tipo short. Se le marcaba el paquete y yo se lo miré, pero solo porque se marcaba mucho y él se dio cuenta. Obviamente era con intención lo que hacía. Nos dice que el tema está interesante y que no se podía quedar dormido. Entonces comenzó a contar su vida sexual, sobre su actual pareja, de cómo era la relación, y sobre todo las cosas que hacían en la cama. Yo ya estaba riendo y totalmente suelto por el alcohol pero pude notar que eran personas comunes y corrientes que lo pasaban bien.

Daniel: “Por eso te digo fome Pedro. Yo a mi pareja lo tomo, lo doy vuelta, hasta lo he puesto en esta misma mesa”. Lo dijo muerto de la risa.

Pedro: “Ahh qué eres sucio Daniel, acá nosotros comemos y ahora me dices que te lo ‘culiaste’ acá en mi puesto”. También riendo.

Daniel: “Sí, y profundo”. Y recuerdo que se para y hace el gesto de estar penetrando. Yo miraba lo que decían y como no opinaba, me quedaron mirando.

Pedro: “Te incomodamos Héctor. Disculpa por favor, pero es que con Daniel nos contamos todas nuestras intimidades”.

Daniel: “Sí, hasta ya sé que te cuesta dilatarte”. Me dijo eso y la verdad que me calentaba lo que hablaban y eso me molestó.

Daniel: “Pero eso es porque estás recién empezando a tener sexo. Y se te ocurrió acostarte con este que la tiene gigante”. Yo escuchaba sin poder responder, miraba al suelo negando con la cabeza y la verdad estaba al punto de sentirme mal, pero como estaba con alcohol, solo me reí.

Pedro: “Ya para Daniel, que hasta yo me incomodé con ese comentario. Mejor vamos a acostarnos”. Me mira Pedro como diciendo: ¿vamos?

Yo me paré, Pedro se paró y Daniel también se paró.

Daniel: “Sí vamos a acostarnos”. Mientras iba al dormitorio de Pedro.

Pedro: “Ándate a tu dormitorio ‘$%#$%#$’ (insultos bromeando), ya ándate para allá”. Lo empujaba dirigiéndolo a su habitación.

Yo solo me reía pero la verdad es que no sabía cómo reaccionar. Mil veces tuve fantasías de estar en un trío, pero recién había estado 2 veces con Pedro y esa era toda mi experiencia sexual que tenía. Además, estaba adolorido y como dije en mi primer relato, mi intención no era estar con uno y otro. Solo quería un folla amigos, nada más, ya sea por miedo a las enfermedades de transmisión sexual y evitar ese mundo que a veces se vuelve en extremo promiscuo.

Entramos al dormitorio y nos tiramos en la cama. Yo estaba mareado y más suelto. Le digo a Pedro que tengo que ir al baño. Voy, hago mis cosas y me meto a la ducha de nuevo. Para ese instante me encontraba muy adolorido y empecé a arrepentirme de haberme quedado. No sabía si iba a poder aguantar tener sexo nuevamente con Pedro. En eso Pedro me golpea la puerta y me dice que se va a quedar dormido. Y claro, llevaba harto rato bajo el agua pensando y lavándome.

Salgo del baño, me acuesto y Pedro hace lo suyo en el baño. Sale con una toalla, se la quita y se pone al lado mío con su pene semi parado, el cual ya era grande. Me abraza en la cama y me comienza a decir cosas como que se sentía rico penetrarme porque le apretaba. Le gustaban mis ojos, mis labios, cosas por el estilo. Me comienza a besar en la boca y yo le respondía sus besos. Me metía la lengua y las juntábamos, en ese típico juego de besos. Baja a mi cuello, después seguía besando mi pecho, bajó por el ombligo y llegó a mi pene. Me hizo sexo oral por unos minutos.

Pedro: “Tú no te has ido. Hoy te vas a venir sí o sí”.

Yo: “Ya, qué rico”.

Pedro me toma la cabeza y me la empuja hacia su pene que ya estaba erecto. Le empecé a besar el glande y a agarrar sus testículos. Me gustaba su olor y su sabor a líquido preseminal. Le pasaba la lengua por su tronco que era muy venoso. Después de eso me metí su pene, o parte de él, en mi boca. Se lo chupaba y lo miraba para saber si estaba gozando. Pedro se comenzó a arquear y me decía: “Dale, chúpalo. Chúpalo que te lo voy a meter fuerte”. Como yo estaba acostado chupando su pene, me tomó de las caderas y me levantó para dejarme en un 69. Pensé que me haría sexo oral también, pero comenzó a besar mi ano. Se sentía tan relajante, hasta que me comenzó a meter un dedo. Tuve que parar para decirle que me dolía. Maté todo el momento porque Pedro se paró y me dijo: “Espera”. Se puso unos boxers y salió del cuarto. Cuando volvió, tenía en su mano una botella de vaselina. Nos acomodamos de nuevo pero antes me dice:

Pedro: “Tengo un problema”. Mientras me untaba vaselina en mi ano.

Yo: “¿Qué problema?”. Le dije sacándome su pene de la boca.

Pedro: “Tengo solo un preservativo y esta noche no vamos a dormir nada”. Lo dijo con tono chistoso.

Yo: “Jajaja, qué eres agrandado. Yo no sé si daría para tanto”. Se lo dije en serio. Pero pensé que lo decía de agrandado.

Seguí chupando su pene que estaba nuevamente erecto. Sentía como le salía semen pasando la lengua por su glande. Él seguía en mi ano, con un dedo mete y saca. Me dolía, pero ya mucho menos.

Pedro: “No aguanto”.

Yo seguía chupando su pene. No pensé que ya se iba a ir.

Pedro comenzó a mover su pelvis y yo chupando. Se sienta en la cama con mi cara en su pene y comienza a eyacular. Sentí caliente ese líquido. Su consistencia fue mucha sorpresa, no sabía qué hacer, si tragar o tirar. Pero involuntariamente empecé a tragar saliva y me tragué de a poco su semen. Al principio tendió a darme una arcada, pero después tragué todo. No sé qué cantidad habrá sido, pero sentí harto en mi boca. Nunca había probado el semen y no pensé que se sentiría tan espeso y caliente.

Pedro me dice que había sido muy rico y que disculpara por no haber aguantado.

Pedro: “Nuevamente me fui yo y tú nada. ¿Te tragaste todo?”.

Yo: “No te preocupes. Sí, todo”. En eso me apoyó contra su pecho y comenzamos a dormir.

Yo creo que eran tipo 4 de la mañana, por lo oscuro, cuando siento movimiento en la cama. No abrí los ojos porque Pedro se estaba acomodando. Estábamos durmiendo en el medio de la cama, más o menos. Y sentí bacán, porque Pedro que estaba durmiendo abrazado a mí, tenía pegado su pene en mi estómago, flácido, pero grande. Seguí durmiendo y siento que atrás mío la cama baja de nivel y se acuesta. Mi corazón latía a mil. Sabía que era Daniel.

Me hice el dormido y comienzo a sentir que su brazo se topa con mi espalda. Y como yo estaba durmiendo, sentía mi corazón muy fuerte. Pensé que sentiría mi corazón y se daría cuenta de que estaba despierto. No sabía cómo reaccionar. Daniel comenzó a bostezar, a moverse de a poco, como si estuviese acomodándose.

Pedro y yo estábamos desnudos en la cama. De pronto, siento una rodilla en mis caderas. Hasta sentía sus pelos de la pierna que apoyaba en mí. Su brazo bajó y su mano quedó en mi cuello, lo recuerdo perfectamente. Después, sentí como se pegó un poco más y sentí su pecho entre mi espalda y mi cabeza. Yo creo que porque era más alto. Luego, su mano en mi cintura. Ahí yo pegué un pequeño salto que me delató. Pero me hice el dormido e hice como que me acomodé.

Mientras estábamos en esa posición, quería saber si Daniel estaba desnudo o con su parte baja del pijama. Llevaba pensando varios minutos en eso y Daniel se apoyó totalmente en mí. Estaba desnudo, su pene apoyado en mis nalgas y tomándome por la cintura. Mi corazón latía a mil. Mi erección me delataría si me tocara con su mano.

Estaba con dos hombres desnudos en la misma cama, no me la creía. Ya no estaba pensando, pero seguía haciéndome el dormido. Daniel comienza a tocarme directamente mi trasero. Se comenzó a acomodar para que su pene quedara entre mis nalgas, hasta el punto que sentí que su tronco quedó cerca de mi ano. De pronto, Pedro me comienza a besar. Recuerdo que me dije: “Jodí”, me van a hacer sándwich.

Estaba tan excitado que me dejé hacer. Pasaban manos por todos lados. Sobre todo por mis glúteos y ano. Daniel, a quien les estaba dando la espalda, me dio vuelta y me besó, se arrodilló en la cama y me puso su pene. Era un pene normal, yo creo que de unos 16 cm. Le comencé a hacer mucho sexo oral, mientras Pedro se levantaba y comenzaba a colocarme vaselina en mi ano.

Daniel me saca de su pene y me da vuelta y me pone en cuatro. Comienzo a hacerle sexo oral a Pedro y Daniel comienza con la penetración. Me dolió, pero mucho menos que con Pedro. Daniel se empezó a mover fuerte y me hacía chocar con el pubis de Pedro. Pedro me agarró del pelo, y eso me hizo sentir súper dominado. Claramente me gustó. Pero sentí el pene caliente de Daniel y de inmediato le dije:

Yo: “Ponte condón Daniel. Sal y ponte condón”. Recuerdo que lo dije muy despacio y con dificultad por la situación.

Daniel: “No puedo parar, y no me quedan condones”. Me dijo eso entre gemidos.

Pedro: “Tranquilo Héctor, somos limpios, tú sigue”. Me acercó mi cara a su pene de nuevo.

Yo: “Me lo juras, por favor si no estás seguro quítate”. Fue súper inocente mi pregunta. Porque eso no se puede saber así de simple.

Me dijeron que estuviera tranquilo, que cualquier cosa no se irían adentro. Así que en mi excitación seguimos así. Daniel sin condón penetrando mi ano y Pedro con su pene grande en mi boca. Estaba tan excitado que cuando Daniel se apoya contra mi espalda, y comienza a tocarme el pene, eyaculé casi de inmediato. Después de eyacular, como baja la calentura y ellos seguían ahí, bajó mucho mi dilatación y sentía como atrapaba el pene de Daniel con fuerza mientras me seguía penetrando.

Daniel comenzó a penetrarme más duro y me dice:

Daniel: “¿Dónde me voy? ¿Adentro o afuera?”. Estaba a punto de irse.

Yo: “Adentro”. Estaba tan ido y volvía a estar caliente con la situación, de saber que iban a eyacular adentro, que le dije adentro. Reconozco que fue irresponsable de mi parte.

Daniel pega un gemido de esos de alivio y eyaculó adentro mío. Yo solté el pene de Pedro y aguanté con dolor su última embestida. Sentí su pene soltando sus chorros. Se ensanchaba durante su eyaculación. Daniel se quedó pegado un rato y comenzó a salirse mientras su pene se achicaba. Se tiró a un lado de la cama y se recostó.

Yo seguía chupando a Pedro y éste me dice: “Date vuelta”. Me doy vuelta y sigo quedando en cuatro. Recuerdo que me dio vuelta y quedé con mis piernas abiertas y él las toma y las pone en sus hombros. Quedé con mi cabeza apoyada en una de las piernas de Daniel y Pedro comenzó a apoyar su pene gordo en mi ano.

Empuja y comienza a entrar. Yo sentía que me quemaba. Me dolía por todo el trabajo que había tenido mi ano. Pero aguanté.

Pedro: “Así me gusta, abiertito, bien rosadito”. Dijo eso al parecer por la visión que tuvo de mi ano antes de penetrarme. Creo yo.

Yo solo gemía, de placer y dolor. Me volví a excitar y lo dejé hacer. Recuerdo que me decía: “¿Te duele?, ¿te duele?”. Yo decía que sí y él más duro me daba. Saltando en mi trasero. Pedro me comienza a besar, a tocar las caderas, mis glúteos, acelerando el ritmo de mi penetración.

Daniel me tocaba mi cara y pelo mientras Pedro ya comenzaba a preguntarme en dónde acababa.

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gustav123
gustav123

Hola. Soy Gustav. Santiago de Chile.
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Qué estén bien.

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2 comentarios

  1. Están buenos tus relatos, más si son reales. Soy activo y me gustan los putitos . Disfruto cuando gozan y gritan como nenas.
    Si te apetece que intercambiamos mensajes . Deja un email.

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