Confesiones | 8.865 lecturas |

Mi mujer se lo hizo con otro, eso me puso caliente

Mi mujer se lo hizo con otro, eso me puso caliente 2

Veréis somos un matrimonio yo de 36 y Cristina de 31. Vivimos desde hace 2 años en un último piso teniendo enfrente de nuestra vivienda la vivienda de Charly. Charly es un señor ya de 57 años que regenta un bar en los bajos de nuestra casa, bar el cual ha sido ya desde mucho antes de venir nosotros a vivir aquí punto de encuentro y reunión de mi cuadrilla. El problema es que en la cuadrilla ya están todos casados y salvo nosotros con hijos, así que se puede decir que nos hemos quedado sin cuadrilla al menos para salir de noche puesto que como comento nuestros amigos tienen “horario de niños”. Así que las noches que no salimos bajamos al bar de Charly, Cristina y yo y subimos cuando cierra a eso de las 12 y media a su casa a tomar alguna copa, ver alguna peli, y últimamente a charlar de cosas cachondas, Charly suele ir a clubes de alterne a menudo porque está divorciado y conoce mucho del tema.

El asunto ha ido desde navidades a aquí degenerando hacia lo picante, últimamente solemos poner una cadena de televisión local en la que salen películas X muy fuertes mientras que charlamos de cosas de sexo. La verdad a todos nos gusta y nos dejamos llevar. Hace quince días la conversación fue en relación a nuestras fantasías no realizadas pero que nos gustaría que pasaran. Ahí nos conocimos un poco más porque Cristina ni corta ni perezosa dijo que la suya era que pensar que alguna noche le llevaríamos a una puta y le mandaríamos hacérselo con ella en nuestra presencia.

La verdad eso nos dejó pasmados, pero sobre todo a mi que me ha tenido muy cachondo toda la semana. Este sábado pasado de carnaval salimos al desfile Cristina y yo disfrazados ella de caperucita roja y yo del lobo. Ella la verdad iba de una caperucita muy sexy con minifaldita, dos coletitas. Ese día en Bilbao llovió mucho y además hizo frío, así que después del desfile y de comer una hamburguesa nos fuimos a casa y paramos donde Charly que ya estaba cerrando. ¿Subimos a tomar algo a mi casa? Ok le contestamos, la verdad es que había sido un día bastante aburrido, así que subimos.

Después de hacer unas risas y ya con el cubilete de dados Charly propuso unas partidas y el que ganase pondría una prenda a aquel que hubiera perdido. La primera perdí yo y me mandó ella fingir un orgasmo. En la segunda… no sé su fue la quinta o sexta perdió Cristina y Charly el ganador le dijo: “Te vas a hacer una paja en nuestra presencia”.

Ella no se cortó un pelo, se quitó la parte de arriba, se quitó la minifaldita, los pantys, la tanguita, y mientras se acariciaba un pezón con la derecha se iba frotando suavemente. Poco a poco se fue calentando hasta que miró y se echó atrás dos pasos y se sentó encima de una mesita baja del salón. Bien abierta de piernas y dejándonos todo a la vista continuó, jadeaba, y Charly que no veía bien se levantó y cual sería mi sorpresa que estaba con la poya al aire toda tiesa. Charly se acercó, más y más, ella le provocaba y le abría la boca incitándole, se sacaba la lengua alrededor de los labios, jadeaba, Charly que ya estaba meneándosela frente a ella le acercó y le hundió su glande en su boca pero se quedó quieto. Y fue ella la que comenzó a menear la cabeza haciéndole una comida de poya monumental.

Cristina ya se había corrido pero seguía mamando ese poyón incluso sin manos frotándole toda esa alfombra de pelos que tenía Charly en el pecho. Charly advirtió con un grito ¡Cris que me voy! y Cristina no apartó la cara sino que siguió más rápido. Yo ya me saqué también del disfraz y me la meneaba como un loco… hasta que vi como Cristina paró y comenzó a tragar y tragar sin sacársela de la boca toda la corrida de Charly con mucha suavidad. Fueron unos minutos eternos, se lo tragó todo y se lo limpió con ternura. Yo me corrí encima y me fui al baño por la toalla del bidet.

Cuando volví ella estaba tumbada encima de la mesa del comedor apoyada en su espalda hasta el coxis y con las piernas levantadas apoyadas en sus hombros mientras Charly le estaba comiendo todo el conejo como un loco. Ella gemía, gritaba, pedía más… yo alucinaba en silencio mirando hasta que Charly de un empujón le metió su poya (bastante más grande y gorda que la mía) y empezó a follársela como un loco. ” Ya verás que follada putita”, le decía y ella le decía Sí, Si, Charly le decía te voy a follar como nunca para que Ángel vea lo putita que eres, no, no… Charly volvió a preguntarle mientras se la follaba, volvió a decirle ¿quieres que el no te vea?, y ella dijo no, no, hoy quiero disfrutar como una perra. Me quedé traspuesto, pensativo y me marché a la cocina.

Al cabo de un rato de varias corridas (se oían los gritos, los jadeos, y las conversaciones de ellos) salí y la ví apoyada con las manos contra la pared como cuando cachean los policías, con las piernas bien abiertas y el culo en pompa. ¡Me la estaba desvirgando por el culo! . Me fui a casa triste, Cristina nunca había pasado de darme a mi unas lametadas en la poya y paraba enseguida, nunca se me hubiera ocurrido que ella pudiera hacer la mamada que acababa de ver, y mucho menos tragarse toda esa corrida sin separar los labios de esa poya. Nunca me dejó estrenarle el culo y Charly le estaba dando soberanamente por el culo mientras gritaba como una putita.

Me dormí, y me desperté el domingo a las 9 miré a su lado como si hubiera sido un mal sueño y ella no estaba. Había pasado la noche con él y había dormido en su cama. A eso de las 9 y media cuando estaba haciendo el desayuno llegó ella, de caperucita como el día anterior, entró a la cocina donde yo estaba, me dio un beso en la boca y me susurró “gracias”. “Me pones un café y vamos a la cama?”.

Cuando llegué ella estaba ya desnuda, cual sería mi sorpresa que llevaba depilado todo el pubis. Preguntada el por qué de ello me dijo soy una chica nueva, a partir de ahora disfrutaremos mucho más del sexo. La verdad es que a pesar de lo que me imagino tuvo la noche entera se portó conmigo muy bien y me lo hizo genial. Me prometió que yo también disfrutaría con ella, pero que me fuera acostumbrando porque muchas cosas iban a cambiar. Yo le confesé que me puso súper cachondo verle hacérselo con otro y que incluso el no saber que pasó esa noche entera me puso aún mucho más cachondo.

Espero que esta experiencia mía que necesitaba contar os haya gustado tanto como a mí.

Scroll al inicio