Mi hermano José

Saludos, mi nombre es Susana, soy de la bella Isla del Encanto, Puerto Rico. Actualmente tengo 24 años, pero lo que les voy a contar sucedió cuando apenas tenía 18. Tengo tres hermanos, dos mayores que yo y uno menor. José tiene 30, William tiene 28 y Carlos tiene 19. Tienen unos cuerpazos dignos de admiración, las chicas siempre los miran cuando caminamos por la calle, y a mi me gusta jugar a que soy su novia y que me pongo celosa, la realidad es que me parece un juego inofensivo.

Bueno, vamos a lo que vinimos. Como les dije, esto pasó hace 6 años. Mi hermano José en aquel entonces tenia 24 años. Siempre me decía lo bonita que me veía en mis cortos apretados y blusas cortas, regularmente vestía así por el inmenso calor que hay en la isla. Nos gustaba meternos en la piscina especialmente los domingos, y yo siempre me ponía mi tanga pequeñito, cubriendo solo lo necesario. Siempre note que José me echaba miradas medio lujuriosas, y esto me excitaba. Cuando lo notaba mirando hacía lo posible por doblarme para que la tanga marcara bien mi chochita, y para que tuviera una mayor vista de mis senos. En un par de ocasiones noté que tenía una monumental erección, y esto me excitaba más.

Un día estábamos todos en la piscina, pero William y Carlos quisieron salirse, cada cual saldría con su novia, y José y yo decidimos quedarnos un rato más. Inmediatamente se salieron noté que José comenzaba a mirarme sin siquiera intentar ocultarlo. Se paso la lengua por los labios dos veces, y de repente me dice:

– Oye Susi, disculpa que te pregunte esto, pero… todavía eres virgen?

Por un momento me quedé callada, pero luego le respondí:

– Claro que si, José! Oye, mira con las cosas que me sales, tu si estas loquito.

Se puso medio rojito de la vergüenza, pero seguido me dijo:

– Susi, esa tanga te queda riquísima… perdóname hermanita, pero cuando te veo hasta se me olvida que eres mi hermana, y mira como me pongo.

Acto seguido se agarró el paquete y lo sacó del traje de baño que tenia puesto. Lo tenia paradísimo, la cabeza se veía deliciosa, rosadita, invitaba a ser chupada. Me hice la avergonzada e inmediatamente me salí de la piscina y me fui adentro de la casa. Él me siguió, pidiéndome disculpas, y cuando me alcanzó me abrazó por detrás.

– Perdóname Susi, por favor. Es que te pones esas tanguitas tan provocativas, se te ve el culito tan rico, se te marca toda la rajita… y siento que lo haces adrede, mira como me pones.

Me pegó su enorme bulto de las nalgas, me quedé totalmente inmóvil. Comenzó lentamente a frotarme el aparato en las nalgas, a besarme la nuca… me estaba poniendo caliente. Cuando no pude más ocultar el gusto, me solté un pequeño gemido.

– Ahh mmmm José.

Esto provoco que me tomara en sus brazos y me cargara hasta el sofá. Una vez allí me quitó la tanga, dejando expuesta mi mojadita raja, la cual comenzó a acariciar con sus dedos. Rápido comencé a gemir, me estaba gustando muchísimo.

– Mmmm que rico, José, así, así… tócame la chochita, así…

– Que rica te oyes, Susi… así? Así te gusta?

– Mmmm si…

Comenzó a besar mis labios, mi cuello, bajó hasta mis tetas, me chupaba mis pezones rosaditos a la misma vez que me metía el dedo y me acariciaba el clítoris… estaba apunto de venirme.

– Ay ay ay mmmm me vengo, me vengo, me vengooooo… Mmmm dale José así me vengo… aaahhh mmmm.

La mejor venida de mi vida, en manos de mi hermano, quien inmediatamente me vine me puso su bicho en la boca. Era enorme, tenia un sabor como a humo y sal, me encanta ese sabor. Primero le chupé solo la cabeza, luego lo metí completo en mi boca y comencé a meterlo y sacarlo de mi boca rápidamente.

– Así Susi, mamamelo rico… Ay que rica boca tienes… Mmmmm que rica lengua… aaayy mmm…

De repente lo sacó de mi boca, abrió mis piernas, y lo metió completo de un golpe. Al principio me dolió un poco… pero no tardó en comenzar a darme placer. Me bombeaba como animal, sus testículos chocaban con mis nalgas… Plas plas plas plas… Exploté en orgasmo nuevamente, justo cuando me tomó y me volteó y me puso en cuatro patas.

– Susi, te quiero comer el culo… ese culo me trae loco hace años, quiero que sea mío.

– Me va a doler José, mejor no, por favor.

– Lo haré suave Susi mira así… la cabecita solo… ahí te gusta? Tócate el clítoris con los deditos para que veas que rico.

– Mmmm si, se siente rico.

– Mira, ya esta casi completo… ahí, completito… Mmmm que delicioso ese culo, caliente, apretadito… aquí si te voy a echar mi lechita.

Comenzó a darme por el culo fuertemente, mientras seguía acariciándome el clítoris.

– Mmmmm que culo rico… toma, toma… Mmmm… me vengo Susi, me vengo…

– Yo también, dale, échame la lechita en el culo… mmmmm aaaahhhh…

– Tómala… aahh mmmm…

Sentí el chorro de leche en mi culo, caliente y húmedo, nunca había sentido nada tan delicioso. Caímos los dos rendidos en el sofá, y dormimos una pequeña siesta.

Esta fue la primera de muchas veces que me tiré a mi hermano, quizás les cuente otra de nuestras aventuras en alguna otra ocasión.

Autor: Anónimo

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