Los pies de mi prima Brenda

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Brenda siempre ha sido una chica que le gusta hacer las cosas a su manera, luego de terminar la universidad se fue a vivir sola a un departamento.
De un momento a otro empecé a notar que ella me veía con otros ojos. Llevo mucho tiempo haciendo ejercicio así que tengo buen cuerpo y como siempre nos hemos tenido mucha confianza no faltaba que ella me abrazara o me tocara los brazos, pectorales o las piernas, yo solo le apretaba los cachetes y ella se reía. Así que las cosas se fueron dando poco a poco, tuvimos varios acercamientos pero no pasaban de uno o dos besos.
Luego empezamos a ir a un gimnasio y saliendo del trabajo nos encontrábamos allá.

Una vez le pedí permiso para ducharme en su depa y aproveché que ella estaba durmiendo para oler sus flats, sandalias y zapatillas. Empecé con unos VANS blancos, sus calcetines estaban dentro, los saqué y aspiré hondamente dentro de los tenis, el olor era deliciosamente hediondo.
Hice lo mismo con sus calcetines, la verga se me paró en 3 segundos y comencé a jalármela, seguí con unos flats negros, metí la nariz lo más adentro que pude y aspiré con fuerza el delicioso aroma a pies de mi prima, la verga se me puso más dura, comencé a lamer por dentro del zapato las marcas de los talones de Brenda mientras me la jalaba con más lujuria, cogí sus sandalias y me corrí en ellas. Las lavé dejé todo acomodado y metí sus flats a mi auto jejeje.

Al cabo de dos meses mi prima me dijo que se le hacía pesado ir al gimnasio después del trabajo porque le tomaba mucho tiempo trasladarse y me propuso que hiciéramos ejercicio en su depa aprovechando que tenía mucho espacio libre, me pareció buena idea.
Entrenábamos 3 o 4 veces a la semana, terminando cocinábamos o bebíamos algo.
Yo seguía yendo al gimnasio para hacer entrenamiento con pesas y aparatos pero iba a casa de mi prima para poder estar más tiempo con ella.

Un día llegué a su depa al mismo tiempo que ella.
—¿Me esperas? Voy con mi vecina a preguntar si no le dejaron un paquete mío de DHL.
—Sí, ve.
—OK primero me cambio.
Se metió a la habitación y salió en leggings, tenis y un crop top. Fue a buscar a su vecina y yo aproveché para ir a su habitación. Cogí sus flats, todavía estaban calientes por el uso, no lo pensé y comencé a olerlos y lamerlos por dentro, vi que sus medias estaban en la cama e hice lo mismo, el olor era delicioso tanto que me perdí por un momento pero tenía que estar alerta porque en cualquier momento podía regresar, así que me contuve y salí de la habitación, casi 2 minutos después Brenda regresó.
—¿Qué nos toca hacer hoy?—. Preguntó.
—¿Qué te parece sí burpees?
—OK.
Ese día terminamos de entrenar y se metió a la ducha, volví a ir a su habitación y continué con sus tenis, metí la nariz y respiré con fuerza, hice lo mismo con sus calcetines y esta vez sí me saqué la verga y comencé a jalármela mientras olía sus calcetines apestosos.

Un día llegué temprano a su depa, hicimos el desayuno y conversamos un rato, me dijo que si la acompañaba a hacer unas compras, como no tenía nada que hacer esa tarde le dije que sí y fuimos a un centro comercial.
De regreso a su departamento me dijo que no me fuera, que me iba a invitar la comida, pidió pizza y nos sentamos en su sala mientras llegaba.
Ahí comenzó todo, se quitó los VANS y luego siguió con los calcetines, parecía que lo hacía a propósito para calentarme, cada vez me sentía más excitado y no apartaba la vista de sus pies, cuando terminó de quitárselos volteó a verme.
—¿Qué miras pervertido? Son lindos lo sé jajaja.
—Nada… Sí, son lindos—. Respondí nervioso.
—Zopenco—. Respondió dándome un golpe en la frente.
A los pocos minutos llegó el delivery y ella salió a recibir la pizza, inmediatamente levanté sus calcetines y empecé a olerlos, cuando escuché cerrar la puerta los dejé en su lugar.
Como le gusta andar descalza al final del día sus pies terminaron muy sucios, estaba impaciente por probarlos, quería que se quedara dormida en el sofá como aquella vez en casa de sus papás pero pasamos la noche/madrugada despiertos viendo series y platicando. Esa vez amanecí en su departamento, la pasamos bien pero no como yo hubiera querido, si saben a lo que me refiero.

Hace un par de semanas fui a su depa como siempre y después de hacer ejercicio tuvimos un acercamiento. Nos besamos y me dijo que yo le gustaba y que sentía algo por mí, respondí que me pasaba lo mismo, tuvimos una conversación respecto a eso, no pasó nada más que unos besitos y me quedé a comer con ella y después le ayudé a sacar unas cajas para que se fueran con la basura.
Más tarde nos sentamos a escuchar música, se quitó los calcetines y subió los pies en el sofá.
—Te huelen los piecitos ehhh—. Dije burlándome.
—¡¿En serio?!
—Sí, a queso añejo.
—¡¿No mames neta!?—. Dijo encogiendo sus piernas y ocultando sus pies con un cojín.
—No es cierto jajajaja.
—Zopenco, menso—. Respondió molesta.
—Estoy jugando, no te enojes.
Le quité el cojín y comencé a masajear sus pies.
—¿Qué haces no que me apestan los pies?
—Déjame ver —dije llevando mi nariz a su planta que tenía pelusas de los calcetines y un ligero aroma a sudor—. No, no te apestan—. Le di besitos a su planta y una ligera lamida con la punta de mi lengua.
—¿Qué estás haciendo pervertido?—. Dijo extrañada y quitando sus pies.
No aguanté más y le confesé que siempre me han gustado sus pies.
—¿En serio?—. Respondió riendo.
—Sí, muy en serio.
Me dijo que una vez salió con un tipo que le gustaban los pies y que no le molestaba porque sabía que es un fetiche muy común y que siempre se da cuenta cuando los hombres le miran los pies cuando se pone sandalias o zapatillas abiertas.
Me miró fijamente.
—Jajaja me hubieras dicho antes. Te he descubierto mirándome los pies y te entiendo, son bonitos—. Dijo vanidosa y acercó sus pies lentamente a mi cara.
No podía creer lo que estaba pasando, cada vez me sentía más excitado y la verga se me ponía más dura. La tomé por los tobillos y restregué mi cara en sus pies, lamiendo desde la planta hasta sus deditos, estaban calientes, el sabor a sudor impregnado en sus pies me enloqueció y no dejaba de lamer con lujuria mientras mi prima me miraba sonriendo.
De repente se apartó y para mi sorpresa desabrochó mi pantalón y me sacó la verga.
—¡Ay cabrón! Sí que la tienes grande jajaja—. Dijo asombrada y comenzó a masturbarme con los pies.
Después de un rato Brenda se hincó y relamiéndose los labios comenzó a chupármela. No podía creerlo, ni en mis sueños más húmedos, mi prima, que siempre la había deseado desde que éramos adolescentes, me la estaba mamando, por fin podría hacerla mía.
—¿Quieres venirte en mis pies?
—¡SÍ!
Paró de chupármela, se acostó boca abajo y acercó sus plantas a mi verga. Me corrí inmediatamente, ha sido la vez que más excitación he sentido al venirme.
Me corrí mucho, cubrí sus plantas con espesa y caliente leche. Seguía con la verga dura y parada listo para cogerme a mi prima pero ella dijo que definitivamente eso no pasaría.

Ahora cada vez que estoy antojado de sus pies puedo decirle que me complazca. Al principio se resiste pero termina cediendo.
Casi siempre después de entrenar aprovecho que sus pies están sudados y apestosos para lamerlos, también cuando anda descalza y sus pies están sucios y rasposos me hace una paja pero definitivamente amo cuando trae sandalias y mueve sus deditos pues sabe que no dejo de mirarlos y al oído me dice: “¿Quieres chuparlos?” y se ríe, de inmediato nos ponemos cómodos y con todo y sandalia le chupo los pies, meto la lengua entre su planta y la sandalia o también me masturba con las sandalias puestas.
Cuando no nos vemos Brenda me manda fotos de sus pies, no he podido llevarla a la cama pero me basta con disfrutarla de esa manera.
Aunque somos primos me gusta morbosear con ella y eso le encanta.

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AngelDangler
AngelDangler

Nobody fucks with the Angel.

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