Los contribuyentes, calientes de sexo, pasión y órgasmo

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Martes de trabajo en la oficina, hoy toca atender al público en general, un día caótico, estresante, de problemas, soluciones, de conflictos, de insultos, hoy toca soportar todo.

Cuando te toca atender a contribuyentes, hay que tener mucho hígado, tener la piel muy gruesa, toca enfrentarse con razón de cada cliente.

En los días martes de atención al contribuyente te encuentras de todo. Una chicas que te muestran todo para pasar rápido y les resuelvas su problema.

Otras algunas señoras de cuarenta años que arrancan suspiros y te gritan.

Algunas más de alrededor de 60 años, algunas elegantes, otras fodongas, unas muy atractivas y otras más que van te tiran el calzón, el chiste es resolver su problema.

Hoy tocó atender a una señora entre muchas qué tiene al rededor de sesenta años, más o menos.

Señora elegante, coqueta, hermosa, un unos pechos grandes y caídos, buena nalgas y atrás de ella había una señora como de la misma edad, gordibuena.

Paso la señora elegante y pidió pasar con el gerente y se le dejo que no se encontraba, pero que yo podía atenderla.

La pase a mi escritorio, revise su caso y le dije lo que tenia que pagar.
La gordibuena, veía y escuchaba todo.

Me pidió pasar a un lugar privado para poder hablar mejor.
La pasé al despacho del Gerente y ahí me comentó si yo podía hacerle una rebaja de su adeudo y que ella pagaba con su cuerpo.

Un adelanto en ese momento y algo especial, saliendo de la oficina.

Yo acepté, empecé a mamarle esas tetotas grandes y caídas, pero muy sabrosas, le quite el calzón y apenas le di unos cuantos empujones, yo tenia la verga bien parada, pero había prisa el Gerente en cualquier momento llegaría.

Nos pusimos de acuerdo para vernos el viernes por la tarde y el lunes pagaría con su descuento.

Salí a la sala de espera, para seguir atendiendo a la multifila.
La siguiente persona que pasó fue la gordibuena, revisé su caso y le dije el monto a pagar.

Ella siguiendo lo que había visto, pidió pasar hablar con el gerente y la llevé al despacho del Jefe. Pero antes de llegar a la oficina de Jefe tenemos una pequeña oficinista que sirve para desayunar, ahí la metí y le hablé claro.

Elle aceptó, me bajé los pantalones, saqué mi verga que la tenía parada y con sabor a la señora anterior.

Me la empezó a mamar, la embroqué en la mesa y de un solo golpe se la deje ir por el culo, ayyy, me dolió papi, me duele, ayyy la tienes muy gruesa ayyy

Sacala y vuelve a meterla para que se acomode bien, deja le pongo saliva y me la metes, despacito.

Se la metí otra vez, con más cuidado y se empezó a mover, le rebotaban las tetas, donde bricana sobre mi pene, gritaba, gemia, dale papito, dale mi vida. No pares, que me vengo y se vino, se orinó. Se sintió muy sabroso.

Quedamos en vernos la próxima semanas y le haría un super descuento en su adeudo.

Llego el viernes y yo super listo para atender a esa señora de sesenta años, me gustaron mucho sus tetas, tienen un sabor rico y los pezones cafés claro.

Que delicia de mujer, bien cuidada con un aroma delicioso, un clitoris hermoso, bien lubricando, que invita a mamarlo, empecé a meter la lengua y se retorcía de exitación, se vino bien rápido.

Yo seguí mamando y ella vuelta loca, se subió encima de mi y se empezó a mover, que rico me cojes, nunca me cojió así mi marido, me llevas al cielo con tremenda macana que tienes, está muy gorda pero me gusta, está a mi medida.

Me haces feliz papito, no pares, quiero sentir tu leche dentro de mi, encima de mis pechos, en mi boca.

Eres mío y solo mío, haz de mi coño lo que tu quieras, te amo bb

Salimos del hotel después de unas cuatro horas y quedamos de vernos el Lunes para que pagara y los viernes de cada semana serían nuestros.

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