Doña Cesi, el secreto guardado con la familia
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Conocí a una familia, a través de unos amigos en común.
Doña Cesi, Es la mamá, Andrea, Claudia, Mayra, son las hijas y Carlos mi amigo.
La mamá como las hijas son super coquetas, atractivas, me gusta ese ramillete.
Hizimos una apuesta con mis amigos los que me presentaron a Doña Cesi y sus hijos que en un plazo no mayor a seis meses, tenía que cojerlas.
Acepte el reto y puse manos a la obra.
Enfoque la la mira a Doña Cesi, está madura, se ve sabrosa y empezamos a darle unos detalles cada visita a su domicilio, flores, chocolates, vino, y para sorpresa me lleve a la cama a Andrea, hubieran visto esos pies como se veían de aretes en mis hombros.
Hemos vivido buenos encuentros de cama, me exita el tamaño de clitoris qué tiene Andrea.
Llevo un mes y los detalles a Doña Cesi siguen, mientras cada que se puede me cojo a su hija.
Sigo llegando a visitar a Doña Cesi, pero se hace del rogar, ella sabe que quiero llevarla a la cama.
Mientras tanto un fin de semana me encontré a Claudia en un partido de basquetbol, nos divertimos la invite a cenar, la llené de elogios, porque tiene unas manos bonitas, firmes y me imaginé como me agarraría el pene, le comenté esa imaginación y sin tituviar me dijo vamos a que se haga realidad.
Coje divino, se sabe moverse muy bien, tiene un culo bonito, apretado, mamá como máster y desde ese día estoy cojiendo con las dos.
Pero mi gran reto es Doñe Cesi, me gusta, me atrae, se ve rica, deliciosa, la veo y mi pene responde, quiere salir del bóxer.
Mayra, es más callada y tiene unos pechos chiquitos, que invitan a comerlos de una sola mordida, bien paradito, sus pezones se ven largos y eso me atrapa.
Pero lo más curioso es que un día que pasé a ver a Doña Cesi, la encontré, nerviosa, acalorada, exitante, con ese sudor que transpirar sexo, con la mirada dilatada y veo salir de su recámara a mi amigo Carlos.
Si hijo, están teniendo sexo, él con la verga bien parada, con ganas, pero no se dió cuenta que había llegado a su casa, descubrí su secreto.
Les dije:
* Doña Cesi, Carlos, tengo que unirme a saborear a este manjar que es Usted o hablo y cuento la verdad que vi.
Pasé a la recamara, me quité la ropa y mi verga pedía a gritos a Cesi.
La besé, le mamé las tetas y me dispuse a cojerla por el culo, me fascina el sexo anal a pelo.
Y que sabrosa está, como grita, como pide que se lo metas, te dice papito, sebe montar y de repente cambiamos, entra Carlos a cojer a su mamá y me voy encima de Carlos que de un empujón se la dejé ir que sonó rico, solo oí que hizo plosh, ay, ay, ay, que rico, me gusta dale, llenalo de leche, una tarde que no olvidaré.
