La zorra de burdel …i
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Siempre me llamó la atención el mundo de las ficheras , del sexo servicio, fantaseaba con sentirme deseada y estar al servicio del mejor cliente, veia a las chicas parase en las esquinas y a veces eseaba ser yo ,así que cuando Eduardo , al contactarme me decía que era encargado de una cantina (bar de mala nota) me llegue a interesar sobremanera, más cuando me decía que había tenido meseras y ayudantes travestis, yo ya sabía de salir , pero nada de venderme, ofrecerme , pero Eduardo era convincente , el quería invitarme unas copas y de paso follarme ahí, tal vez era un padrote la idea me atemorizada y exitaba. Averigüe donde estaba su bar y fui alguna vez como chico , el era algo obeso, con barba, bastante hablador y agradable como para decidirme aquello. Así que entre invitaciones y promesas acudir a su bar un buen día entalle mi lencería con encajes negros , ligueros y un discreto corset debajo de mis vaqueros y chaqueta, espere poco antes de su llegada en una mesa algo escondida y al poco me fui a transformar al baño de hombres , no sabía cómo interpretar a la fichera, así que una falda roja a cuadros tipo colegiala que dejaba entrever mis nalgas, la lencería debajo, maquillaje un poco exagerado, una blusa blanca y tacones negros altos y sobre todo un par de copas Encinas me animaron a salir nuevamente a las mesas, las miradas entre morbosas, sorprendidas de algunos clientes más bie clase baja, albañiles empleados etc me hicieron desear salir de inmediato , me tomé rápido otra copa y al poco ví al encargado Eduardo dirigirse a mi mesa,—+ me sacara de seguro, pense para mi. Para mi agradable sorpresa , cumplía si trabajo preguntándome si quería algo más, en tanto repetía mi bebida, ya entrando en copas, al poco ya tenía más de alguno mirándome con cierta lujuroa y temor a acercarse en tanto Eduardo se había colocado cerca mío y empezó cualquier plática, tenia habilidad de palabra ,decía esto y aquello, bien de esto y de aquello, — crees que ganen —quien Le decía, mientras se refería la pantalla y no se que cosa del fútbol, jamas me ha gustado , al poco los nervios se habían ido, estaba en suficientes confianza para pasearme un poco entre el bar, la entrada y el baño, porsupuesto de damas que más bien estaba siempre vacio. Y a que te dedicas me decía — a esto y el otro ya sabes como está la situación, le decía ,mientras me respondía con cualquier cliché de el gobierno la corrupción y la culpa de las empresas etc, sin darme cuenta ya estaba con cierto contacto físico y a la vez hablandome del trabajo en el bar de que se trataba de ser amable , servir copas, bailar, u alguna otra cosa , con la que me pusiera de acuerdo, que podría sólo servir las mesas, sinceramente era agradable, me sentía comoda en mis tacones , en mi falda, al poco rato consenti ayudarle, era poca la gente, — ya casi cierro al menos la puerta la gente sigue entrando , al instante que entraba otro cliente y sabía que era mi turno, con cierto miedo me acerqué a preguntar la orden ante cierta turbación del señor ya grande, y al poco regresaba también con su cerveza, con suficientes contoneo y ruido de mis tacones , era muy similar mi asco y exitacion al sentí la mano de aquel viejo en mi trasero al servirle, me sentía , dócil, servil, algo humillada ,quería desistir, termine por sonreír bastantes nerviosa y de nuevo a la barra, donde Eduardo ya me miraba satisfecho en tanto , me seguía hablando no se que del negocio , ya estaba yo encendida, me Rosana la pierna pasaba por detrás mío para comprar las bebidas etc, el no necesitaba pedir nada, era amable, por lo cual la relación salió natural , nada obligada al yo estar cerca de su entrepierna ,con una verga más bien gruesa, peluda, fea, me metía entre debajo de su panza para acariciarlo, felar ese miembro , ahí mismo con la confianza de este casi solos, de relegarse mi único cliente al verme ocupada, no podía más que desear hacerlo ahí, no hubo permiso , estaba allí vestida como zorra, me había atrevido, así que sus toscas manos en mi trasero me hacían por si misma gemir no más que ese miembro más bien grueso y feo , era doloroso, humillante,el cliente nos veia, creo ahora que no era la primera vez que veia algo así , allí, tenía miedo que el siguiera, pero respeto, más no Eduardo, l se deleitó, me penetraba acariciaba, le decía que si había venido que yo l prometi por conversacion en msn f lo vería, — ya lo sabía me decía , al poco ell dolor se volvió esa deliciosa humillación de su leche en mi cara… Termine mi labor l cobre al clientes lo que tomo, me lavé, cambie sali casi hipnotizada entre esa sensación de placer, arrepentimiento ,del lugar , seguro nunca volvería, fue algo demasiado irreal, al menos hasta que Eduardo me mensajeo.
— me ayudarás amor
Sabía que era el inicio de una vida que quizás no me gustaría , no la necesitaba, aún así volví al mismo sitio , y continuaré lo que seria mi paso por ese sordido mundo de la venta de placer.
Autor: Nenicoqueta
