La repartidora de correos
Susana es la mujer que siempre me trae el correo, y la verdad es que siempre ha habido cierto intercambio inocente de halagos y cumplidos el uno hacia el otro.
Se trata de una mujer madura, divorciada, que tiene unos 45 años bien llevados, es muy morena con unos ojos castaños que llaman la atención.
Yo siempre pensé que los cumplidos por su parte venían casi por corresponder los míos, ya que soy un chico de 22 años y pienso que las mujeres así no se fijan en nosotros, que son totalmente distintas a las chicas de mi edad. Para mi sorpresa, el otro día no estaban mis padres y Susana me traía una carta certificada que era necesario que alguien firmase, debido al calor yo llevaba puestos unos pantalones cortos de correr (sin nada de bajo) y la verdad es que mientras bajaba las escaleras ella no paraba de mirarme la entrepierna, tanto fue así que cuando llegué a su lado sus dedos tocaron con delicadeza y casi con ternura el bulto que mi pene hacía en los pantalones de deporte y me dijo medio riéndose?chico, no voy a poder aguantar esto mucho más veces?. Y así terminó la historia hasta el momento, he de decir que las mujeres maduras, tienen algo que me vuelven loco, y me fascinan debido a la diferencia que hay en todo con respecto a las chicas de mi edad. Busco algo diferente a lo que puedo tener cotidianamente, y los espero encontrar.
Autor: Susana
¿Te gustó este relato? descubre más top relatos eróticos en nuestra página principal.
