La nana de mis sobrinos

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Esta historia es verídica y sucedió la semana pasada. Bueno, les cuento: mi hermana se divorció y se fue a vivir a mi casa. Yo vivo con mi madre, mi hermana tiene dos hijos: uno de 10 años y una pequeña de 2 años. Por lo que decidió contratar una nana para que cuidara a los niños, bueno, a la pequeña, ya que el mayor iba al colegio todo el día.

Yo soy un hombre de 30 años, trabajo todo el día y llego a casa como a las 18 horas. Mi mamá y hermana llegan a las 21 horas, por lo que quedaban esas 3 horas solo con la nana y mi sobrina. Ella, María, una colombiana de 45 años, bajita y con un culo hecho a mano, era muy guapa para su edad. Aunque reconozco que siempre me gustaron las mujeres maduras, de hecho mi pareja tiene 35 años y vive en otro pueblo por lo que solo nos vemos los fines de semana.

Bueno, María igual tiene pareja, un hombre ya mayor de unos 60 años. Con María siempre hubo respeto aunque igual le miraba el culo cuando caminaba y ella lo notaba porque me miraba sonriendo. Bueno, el jueves pasado en el trabajo nos dejaron salir antes, a las 14 horas, por lo que me fui a casa. Debo confesar que andaba caliente, sí, hasta pensé en pasar donde unas putitas y pagar, pero no lo hice. Llegué a casa y María andaba con un vestido corto ajustado. Yo me duché y me puse un pantalón corto y me recosté en el sillón a ver TV. María jugaba con mi sobrina y al agacharse noté que llevaba puesto un calzón pequeñito, lo que me puso cachondo.

A eso de las 16 horas mi sobrina se durmió, por lo que María me pidió que la viera un ratito porque se iba a duchar. A lo que aproveché y le dije: “Bueno, pero ojalá no te quites ese vestido que te ves exquisita”. Me miró media avergonzada y me dice: “Solo me lo quitaré un ratito y me lo colocaré de nuevo”. Eso ya me calentó más. Al cabo de unos minutos volvió, miró a mi sobrina y se sentó en el sillón al frente mío.

—¿Hasta qué hora duerme la niña? —le pregunté.

—Como hasta las 18 horas —me dijo.

Ella se puso de pie y fue a la cocina a buscar bebida. Salió caminando y yo me quedé mirando cómo movía su culo. Al volver me dice: “¿Por qué me pediste que no me cambiara el vestido?”. A lo que le dije: “Porque te ves muy sexy”. Sonrió y me miró el paquete que ya estaba duro y se notaba con el short. De verdad ya no aguantaba más, por lo que le dije: “María, me traes caliente, me gustaría cogerte”. Y me dice: “Pero tú tienes pareja y yo igual”. “Pero no están acá”, le dije, y me senté a su lado, la tomé de la mano y le di un beso suave, luego más fogoso y le toqué la pierna. A lo que respondió tocando mi pene. “Mmmm, qué durito está”, dijo, y desabrochó mi pantalón corto, lo bajó, luego bajó mi bóxer y comenzó a masturbar mi pene. Luego bajó y empezó a pasar su lengua por todo mi pene y por mis testículos, lo mamó un ratito y me dice: “Vamos a tu dormitorio”.

Subí mi pantalón y nos fuimos al dormitorio. Ahí llegamos, me senté en la cama y ella se sacó el vestido, se dio vuelta, me mostró su tremendo culo y me dice: “¿Te gusta?”. “Obvio”, le dije. Me paré, la tomé por atrás y apegué su culo a mi pene mientras le sacaba el sostén y tocaba sus tetas. Ella movía su culo como en círculo y metí mi mano en su vagina depilada al 100 por ciento y ya estaba mojadita. Luego le quité el calzón y la acosté en mi cama y empecé a chupar sus tetas mientras mis dedos jugaban con su clítoris. Estábamos recalentos y me dice: “Acuéstate boca arriba”. Lo hice y ella se montó poniendo toda su vagina en mi boca, pescó mi pene y empezó a chuparlo. Yo metí mi lengua en su vagina. Así estuvimos hasta que sentí que llegó al orgasmo. Se salió, chupó mi pene un ratito más y luego se sentó en mi pene y empezó a moverse mientras yo tocaba y chupaba sus tetas.

“Te quiero coger en cuatro”, le dije, por lo que se puso en cuatro. Empecé a jugar con mi pene por su vagina sin meterlo, luego por su ano y luego se lo metí todo. Era impresionante mirar ese culo todo para mí. Mojé mi dedo con saliva y empecé a meterlo en su ano mientras clavaba su vagina. Sentí que le gustó, por lo que luego metí dos dedos en su ano hasta que pegó un gemido y acabó. Seguí clavando, sentía que en cualquier momento acabaría yo. Cuando sentí que metió su mano por debajo y empezó a acariciar mis testículos. Luego sacó mi pene de su vagina y lo colocó en la entrada de su ano. Me acomodé lo mejor que pude, mojé su ano con saliva y empecé a meter despacito mi pene: primero la cabeza y luego hasta la mitad, y me empecé a mover cada vez más rápido. La tomé por la cintura y metí todo mi pene, a lo que sentí un quejido pero siguió moviéndose. Movía tan rico ese culo que sentí que me venía. Me moví lo más rápido que pude hasta que sentí que mis testículos se descargaban.

Descansamos un ratito y me dijo: “Ve a ver a la niña, yo iré a asearme al baño”. La bebé aún dormía, así que apenas salió del baño entré, me di una ducha corta y regresé. Ella estaba en la cama solo con calzón. Me acosté a su lado, nos besamos y luego ella bajó y comenzó a chupar mi pene hasta que se me paró de nuevo. Ella lo masturbaba, se lo metía todo en la boca, luego pasaba sus pezones por la cabeza de mi pene. Como pude empecé a jugar con su vagina. Ella me miró y me dice: “No hagas nada, solo quiero que acabes en mi boca”. Y siguió chupándolo hasta que me hizo terminar en su boca. Se tomó hasta la última gota de leche. Luego nos aseamos y ella se fue a ver a la bebé.

Bueno, espero les guste mi historia.

Autor: Koke

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