La Mamá de Andrea, caliente y buen amante
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Conocí a Andrea en el trajajo, y desde un primer momento, nos caímos bien, hubo química, empezamos a realizar todo el trabajo entre los dos.
Después de varios meses de conocerla, la empecé a llevar a su casa, vive con sus padres, es hija única.
Andrea, es bonita, chiquita, de tetas chiquitas, de caminar sencilla, sonriente.
Me atreví a pedirle que fuera mi novia y después de varios, me aceptó.
Aún no llegaba a su casa y la dejaba a una cuadra..
Un día, después de besarnos con todo, por cierto tiene una lengua deliciosa, ya muy calientes, le agarré la mano y la puse en mi pene, que estaba durisima.
Lo agarró, lo empezó a sobar y mi pene empezó a brincar, a querer salir del bóxer. Y se agachó a amarlo, estubo delicioso, funcionó pedir prestado un vehículo de la oficina.
En esos días, ya calientes los dos, fuimos al hotel, se desnudos y está uuf, hermosa, empecé a besar sus pechitos qué de inmediato se pararón sus pezones.
Le dió ganas de orinar de los nervios, pues era la primera vez que estaba en esa situación.
Fue a orinar y le seque su coño con mis manos, eso hizo que mi pene casi saque el esperma.
Hicimos el amor muy rápido, pues no había mucho tiempo, teníamos que regresar a la oficina.
Llego el sábado y me digo que sus padres querían hablar conmigo. Pues les había dicho que tenía novio.
Llegué el sábado por la tarde noche al compromiso y dispuesto a enfrentar el reto. Lleve un presente y salude de mano a su Papá y con un beso en la mano, a su Mamá.
Que al instante sintió como un toque eléctrico de mis labios.
Comentó, que saludo tan exquisito y agradable.
Le contesté, eso se merece unas manos tan bonitas, delicadas, suaves como sus manos.
El Papá solo tosió y se dirijió al sillón individual para sentarse. Mientras la Mamá me cerró el ojo, con una sonrisa coqueta y se besó su mano donde puse mis labios y dejé un poco humedo de mis labios a proposito.
Platicamos, me invitaron a cenar muy a gusto y me dieron el permiso de visitar a Andrea en casa.
Mientras tanto, durante la cena su Mamá roso su zapatillas constantemente en mi pierna, casi al terminar la cena le correspondí agarrando su muslo muy delicadamente.
Corrieron los días y todas las noches paso a dejar hasta la puerta de la casa a mi novia.
Dos veces por semana vamos a cojer, me encanta porque tiene un clitoris muy grande que se lo mamó y se viene, grita de placer, se monta encima de mi y se mueve con un ritmo delicioso.
Pero yo ando pensando en la mamá
El sábado pasado vimos una película en su casa y casi terminando el Papá de Andrea salió con una maleta qué se hiba de comisión una semana.
Cuando me despedí de mi suegra, le comenté:
* mañana le paso a dejar una gelatina de frutas que está muy deliciosa.
* acá te espero y si es por la mañana, mejor.
* ok, acá estaré
AL otro día, llevé el regalo a las 10 a. m
Yo hiba dispuesto y listo.
Entré a la casa y de inmediato la besé, no aguante más y la señora me respondió con beso de lengua y mucha saliva.
Nos quitamos la ropa y empecé a besar cada parte de su cuero hermoso, terso, delicado, exitante, sabroso.
Pase la lengua por su culito, con un aroma delicioso, su coño ya super húmedo, donde pedía meter la lengua, para saborear de esos jugos tan deliciosos.
Subí sus piernas a mis hombros, sus pies con sus chanclas donde dejaba ver los pues tan bonitos y que me quedaron de aretes a la perfección.
Ella solo pedía, metelo, ya no aguanto más, uuufff qué rico que grueso lo tienes, dale papá, dale uuufff rico rico, me gusta, me encanta tu pene, el tamaño.
Cojimos muy rico al rededor de dos horas.
Así llevamos compartiendo mamá e hija al rededor de un año, una experiencia super, con mucha adrenalina.
