La madura de Yani gozado de unos pollitos

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Buenas tardes, soy Raúl de 38 años. Les voy a contar el relato de la aventura de Yani, donde me tocó ser espectador de cómo mi amiga goza de unos pollitos.

Yani tiene 36 años, de grandes pechos, muy bonitas piernas y nalgas deliciosas y redonditas. Ella mide 1.57, tez morena.

Un sábado invité a Yani para que saliéramos. Eran como las 9 cuando pasé por Yani a su casa y fuimos a la discoteca a bailar y a divertirnos. Yani tenía un vestido rojo escotado, de bragas y brasier en rojo.

Estando en la disco nos topamos con un exnovio de Yani llamado Manuel, el cual invitamos a la mesa. Estuvimos platicando y tomando los tragos, y noté que Manuel veía de forma diferente a Yani, la deseaba.

Como a la una de la madrugada, Manuel ya tomado, lo mismo que Yani, empezaron a recordar sus travesuras cuando eran pareja.

Como a las 2 de la madrugada, Yani me comentó, aprovechando que Manuel había ido al baño, que estaba bien cachonda, con ganas de que le metan la polla. Le dije: no se te antoja la verga de Manuel. Me dijo que no la deseaba y me dijo: tengo una fantasía que deseo cumplir, llévame al boulevard en un lugar donde haya movimiento de gente.

Entonces decidimos retirarnos, pagué la cuenta, nos despedimos de Manuel y nos retiramos. Yani, entre recuerdo y recuerdo, ya estaba cachonda.

Una vez que subimos al coche, Yani se quitó el vestido, quedando en ropa interior y tacones, y empezó a acariciarse los pechos por encima del brasier. Le comenté: sí que estás cachonda con solo recordar. Arranqué y me dirigí al boulevard, llegando en 10 minutos.

Estacioné el carro, bajé y me senté en una de las bancas que hay en el boulevard. Igual Yani se bajó así como estaba, en ropa interior y tacones. A esa hora en el boulevard hay movimiento, los que están saliendo de los bares pasan por ahí donde nos sentamos.

Para mantenerla excitada le empecé a chupar sus pechos. Yo sabía que aquellos pezones, al contacto de mis labios, quedaban sensibles y la excitaba más aún. Ella mantenía los ojos cerrados gozando.

Le pedí que los abriera y en ese momento se dio cuenta que tenía público. Eran adultos observándola, acariciándose sus miembros mientras la veían gozar. Yani ni se inmutó.

Les hice señas para que se acercaran y les pregunté: les gusta lo que ven. Me contestaron que sí. Les pregunté su edad y me dijeron que eran mayores de edad. Me imaginé que tenían experiencia y me dijeron que sí, que estaban dispuestos a hacer lo que les indicara para no parecer torpes.

Entonces Yani les pidió que le mostraran sus miembros. Ellos se bajaron el pantalón, dejándole ver a Yani sus miembros, dejándola hipnotizada al ver tantas pollas. Lo cual aprovecharon los hombres para acercarse más a ella y con sus manos y bocas buscaron sus pechos de Yani.

Fue cuando les gritó diciendo: orden chicos, no se comporten como salvajes. Aunque eso no serviría con hombres tan cachondos. Así que Yani abrazó al más cercano, buscándole la boca, y el hombre aprovechó para meterle su mano dentro de las bragas de Yani, arrancándole el primer gemido.

Otro hombre le bajó por completo las bragas y le quitó el brasier, dejándola desnuda y solo en tacones. Ellos admiraron el cuerpo de Yani por un momento y enseguida Yani se acostó sobre la banca, rodeada por los hombres.

Manos, bocas y pollas la rodeaban y buscaban. Pronto tenía a un hombre entre sus muslos, lamiéndola con torpeza pero con ganas. Pero Yani se sentía complacida por lo muy excitada que estaba.

Tenía también dos pollas, una a cada lado de la cara, intentando entrar en su boca. Y dos cabezas chupándole los pezones. Había un hombre que se los chupaba muy bien, llevándola a explotar en un orgasmo mientras una polla se derramaba en su boca y otra entraba torpemente en su vagina, a través de un coño cubierto de saliva y sus propios fluidos.

Apenas pudo recuperar el aliento Yani cuando otra polla entraba en su boca y sustituía a la que había eyaculado. El hombre entre piernas rugió mientras la llenaba con su semen.

Entonces Yani se giró, poniéndose de rodillas sobre la banca, apoyando sus brazos y levantando el culo para ofrecérselo a otro hombre que se colocaba detrás de ella. Dos hombres se pusieron delante de Yani para que les chupase las pollas.

El de detrás de ella tuvo algún problema para metérsela, así que Yani levantó más el culo. Al hacerlo, agachó su cabeza hacia adelante, haciendo que la polla que en ese momento tenía en la boca entrara hasta su garganta.

Tuvo náuseas repentinas que controló, pero le costó más cuando sintió un cálido chorro de semen bajando directamente por su garganta. Solo el placer la hizo olvidar cualquier incomodidad y un nuevo orgasmo la hizo jadear mientras el otro hombre le metía su polla en la boca y el de detrás se tensaba para dejarle adentro su abundante semen.

Un hombre se sentó a su lado en la banca y dejó que el que la estaba follando le sacara la polla de la vagina. Se puso a horcajadas sobre él sin soltar la polla que tenía en la boca y una cabeza apareció por su lado derecho para chuparle el pezón de ese lado. Lo cual la hizo venirse nuevamente, gimiendo entre tosidos y náuseas por la nueva corrida en su boca.

El hombre que la montaba se corrió entre gimoteos y Yani se puso sobre el que tenía a la derecha, cabalgándolo mientras otro le ofrecía su polla desde detrás de la banca. No tardó en correrse otra vez, pero este orgasmo fue progresivo y muy duradero.

Los dos hombres se corrieron casi al unísono, lanzándole el de detrás de la banca varios chorros de semen en la cara, alguno de los cuales cayó en su pelo, cejas y pestañas. El que la follaba la sujetó por las caderas fuerte con las manos mientras se tensaba corriéndose casi en el útero de Yani.

En medio del orgasmo que aún le duraba, Yani pensaba que no recordaba haber tenido tanto semen dentro de ella. Tardó en reaccionar bajo los efectos de las olas de placer del orgasmo que aún disfrutaba cuando unas manos le hicieron moverse hacia su izquierda y una polla se posicionaba entre los labios de su coño.

A lo cual Yani se bajó y se empaló sobre la polla, lo cual la hizo gemir al sentir una nueva explosión de placer. Una mano la empujó por la espalda haciendo ir hacia adelante, lo que aprovechó otro hombre para follarla por la boca.

La mano seguía empujándola hacia delante y sintió una polla abriéndose paso entre sus nalgas, buscando el agujero de su culo. Ya había tenido sexo anal, incluso alguna doble penetración, pero la asustaban aquellos hombres tan inexpertos. Sin embargo este parecía saber lo que hacía, empezó a empujar su polla causándole muy poco dolor y rápidamente se acompasó con el que le follaba el coño.

Yani solo pensaba que se encontraba en una banca del boulevard, totalmente desnuda, rodeada por seis hombres salidos, con una polla en la boca, otra follándole el coño y otra en el culo. Solo de pensarlo y se corrió esta vez entre temblores en todo el cuerpo.

El hombre que tenía metido su polla en su boca se vino pronto y también el que la follaba el coño, pero el que le follaba el culo tardó bastante más, proporcionándole otro orgasmo cuando eyaculó con espasmos potentes que le provocaron un intenso placer que la hizo temblar sin control durante unos segundos.

La intensidad de los gemidos de Yani les debió cohibir y de la misma manera que empezó, se acabó todo. Los hombres le agradecieron y el que se la metió por el culo le dijo que si se podía quedar con su braga y brasier y Yani le dijo que sí y le agradeció por todo el placer que le dieron mientras le escurría semen en medio de las piernas y me imagino que también por el culo.

Les dijo: si hubiera una siguiente vez me gustaría que todos me cojan por el culo. Se subió al carro y lo mismo hice yo, arranqué el carro camino a casa.

En el camino Yani me hacía un recuento de lo que había hecho: seis mamadas, cinco cogidas por su coño, una metida de polla por el culo, dos pajas y había tenido al menos seis orgasmos. El día había sido muy intenso.

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