La linda sorpresa que me dio mi hija
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Quiero contar la sorpresa que me dio mi hija.
Me llamo Carmen, tengo 38 años y una hija de 22 años. Yo tengo unos hermosos senos y una cola dura y respingona. Tengo un matrimonio de 19 años donde no me ha faltado nada. Mi esposo trabaja en una minera en periodos de 20 días laborando y 10 en casa.
Pedro, cuando está en casa, se la pasa cogiéndome. Tiene un pene grande y grueso que entra apretadito en mi vagina. En los días que está, me coge todas las noches y también cuando puede durante el día: me lo mete todo en la vagina y en la boca, donde le doy unas ricas mamadas. Remata reventándome el culo. Cuando se va a su trabajo, quedo delicada de mis agujeritos de tanto cogerme.
Pero lo que voy a contar es lo de mi hija Antonella, de 22 lindos años. Con mi esposo conversamos cómo enfrentaríamos las cosas cuando ella tuviera sus novios. Antonella empezó a desarrollarse a los 18 años con un cuerpo muy lindo: un culo redondo, duro y respingón, y unos senos grandes y firmes. Su desarrollo terminó como a los 20 años. Era la del mejor promedio del colegio y muy responsable; bueno, todavía lo es.
En una reunión de padres del colegio, la profesora me dijo que Antonella era la mejor, pero tenía problemas con sus compañeras por los chicos, y que la guiara en el sexo para que no terminara preñada. Al llegar a casa, entré a su pieza a conversar con ella, pero no estaba. Lavaba su ropa, así que no podía saber si algo extraño había en su ropa interior. Busqué y encontré un calzón con una gran mancha en la zona que pega con su vagina. Me quedé con las dudas: ¿era semen o jugo de su vagina? Abrí una caja de madera debajo de su ropa y encontré una considerable cantidad de dinero y un teléfono que no le había visto antes. Al abrir sus mensajes, leí que hombres la escribían y le enviaban fotos íntimas; ella también lo hacía. En algunos, decían: «Qué hermosa tu vagina, qué rica se ve, me gustaría chupártela, te metería todo mi pene». Ella respondía: «Cuando lo desees, cobro tanto» y dejaba una tarifa. Me guardé el teléfono para enfrentarla cuando llegara. Seguí buscando y encontré un bolso con ropa íntima muy sexy y una pequeña toalla con mucho semen, donde se limpiaba después de tener sexo.
Cuando llegó, entró a su pieza y yo la seguí. Cuando entré, estaba solo con su calzón puesto. «Bájatelo», le dije. Se lo bajó y tenía una gran mancha de semen. Cuando abrió las piernas, le salió semen de la vagina. «¿Adónde andabas?», le pregunté. Se quedó callada. «¿De dónde vienes y por qué traes la vagina con semen?». Agachó la cabeza sin responder, se sacó el calzón y me dijo: «Me dejas bañar y conversamos». Antonella tiene una vulva muy abultada, depilada, con labios carnosos y un clítoris que sobresale.
Cuando salió del baño, se quedó al frente mío desnuda y me dijo: «¿Estás dispuesta a escuchar todo?». «Sí», le respondí. Abrió la caja que yo había abierto antes y me dijo: «¿Ya buscaste aquí?». «Sí», le dije, y le pasé el teléfono. Sacó el dinero y de otro lugar sacó otra cantidad. «Esto lo vengo juntando desde que tenía 20 años», me dijo. «Mi tío fue el primero que me dio dinero a cambio de dejarme coger. Fue muy rico: cómo me besó, acarició mi cuerpo, chupó mis senos, me quitó la ropa y chupó mi vagina, pasando su lengua por toda ella, chupó mi clítoris. Después sacó su pene y me lo metió con mucho cuidado y amor. Me llenó la vagina con su semen. Luego algunos profesores me pagaron para tener sexo con ellos; son los más viejos y vi que podía ganar mucho dinero. Por eso lo vengo haciendo desde los 20 años. Mi culo me lo rompió mi abuelo, tu papá, y ahora venía de coger con él. Siempre me echa una gran cantidad de semen en mi vagina que después me chorrea por las piernas y empapa mi calzón. También fue él quien me llevó a ponerme un método anticonceptivo: me puse uno en el útero que dura 7 años, y estoy constante haciéndome chequeos médicos».
«Ya sabes todo, mamá. Soy una puta desde hace unos años».
La abracé y le di un beso en la frente. Le dije que la amaba mucho, que siempre va a ser mi pequeña.
Bueno, espero que les guste.
