La ayuda llega cuando menos te lo esperas, los cuernos tambien

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Mi nombre es Luis, Cristina mi actual esposa, ella de 40 yo de 38, una mujer muy atractiva, de 1.58 m de estatura, ojos color miel, pelo castaño lacio por debajo del hombro, unas tetas generosos talla 36 D, cintura estrecha y unas nalgas respingadas y firmes, una hembra fogosa y explosiva. Desde un inicio compartimos encuentros sexuales apasionados, no tenemos hijos así que siempre hay espacio para disfrutar de nosotros. Nos gusta contarnos de nuestras experiencias en el sexo, nos prende relatar cada encuentro de nuestro pasado, con detalle explícito de cómo la hicieron disfrutar, eso me prende muchísimo.

Durante mucho tiempo fantaseé con que ella cogiera con alguien más, con mi permiso y que me contara todo, en varias ocasiones se lo propuse y me decía que sí, más cuando la calentura bajaba, las cosas cambiaban, pero eso nunca fue un impedimento para continuar insistiendo con esa fantasía.

Todo llega a su tiempo y en el mejor momento, la ayuda viene de quien menos te lo esperas, a nuestra casa llego Javier, el hijo mayor de una amiga de mi esposa, a Javier le habían ofrecido un empleo en nuestra ciudad, solo por tres meses, pues era recién egresado de la universidad y sin experiencia.

Después de platicarlo decidimos apoyarlo, recibiéndolo en casa, ya que contábamos con espacio. Un joven de 24 años de edad, de 1.85 m de estatura, complexión delgada pero marcado por el ejercicio. Desde su llegada me di cuenta de que no le era indiferente a Cristina, pues ella era muy atenta con el cada que tenia oportunidad, fue la excusa perfecta para continuar con mi insistencia de que cogiera con alguien más, por eso comencé a mencionarlo mientras estábamos en la intimidad.

En la última semana que estaría Javier con nosotros decidimos hacer un asado en nuestro jardín, fue una tarde agradable, por lo que yo comencé a beber un poco más de lo habitual incitando a Cristina a que ella también lo hiciera, se que cuando toma es mas atrevida de lo normal y no fue la excepción, a eso de las 10 de la noche, terminamos nuestros últimos tragos y Javier nos agradece por todo lo que estábamos haciendo por el y se retira a descansar.

Nosotros hicimos lo mismo, ya estando en la cama, comencé a tocar a Cristina y a susurrarle al oído sobre Javier, que me gustaría que el fuera el que se la cogiera esa noche, ella cada vez más excitada me decía que sí, que ella también lo deseaba. Para mi sorpresa, se separó de mí y de manera seria me dijo, si lo hago después no quiero reclamos ni celos, esa es tu fantasía y debes de afrontar los resultados pase lo que pase.

No sé cómo hacerlo sin verme ofrecida, no puedo ir a meterme a su cama, así como así. Que te parece si fingimos una discusión, yo me salgo de la casa molesto y tú, sales a la sala con poca ropa, como si estuvieras molesta conmigo, quizá el baje y ahí puede pasar algo, yo estaré atento al teléfono para que me digas a que hora puedo regresar si es que se da o no.

Comenzamos a elevar la voz fingiendo discutir porque yo quería seguir bebiendo, hice escandalo al salir de la habitación y aun mas al salir de la casa, dando portazos, me subí al coche y me fui a un bar cercano a esperar el mensaje de Cristina, por dentro deseaba que se diera el encuentro y una excitación tremenda me invadía, no dejaba de ver el celular esperando alguna señal de que algo estaba pasado. Cristina salió de la recamara haciendo ruido y bajo a la sala, solamente vestida con una bata ligera sin nada abajo, se sirvió un trago mas y se dispuso a fumar, fingiendo preocupación, pocos minutos después tal como lo habíamos previsto, baja Javier con un short flojo y playera, preguntando si ella se encontraba bien.

Ella lo invita a sentarse y comenzaron a platicar, le ofrece una copa más y el acepta para acompañarla, durante la plática y debido a sus movimientos ella dejaba ver de ves en ves sus tetas y sus piernas, a Javier no le pasaba desapercibido y fijaba su mirada en ellas, comenzando a hacerse evidente su excitación, pues se le notaba un bulto en la entrepierna cosa que a Cristina tampoco le pasó desapercibida. Después de un par de tragos ella le dice que ira al baño, al levantarse finge trastabillar un poco y caer sobre Javier, recargando sus tetas sobre su cara, aprovechando para poner su mano sobre el bulto de Javier, sin decir nada más, le comenzó a sobar la verga por encima del Short.

El la toma de la cintura y comienza a recorrer sus manos sobre sus nalgas, metiéndolas por debajo de la bata, momento en el que se da cuenta de que no trae ropa interior tampoco abajo, Cristina comienza a gemir mientras siente las caricias que Javier le da, por lo que se separa de él, afloja la cinta de la bata y la deja caer por su cuerpo.

Le dice, te gusta lo que estas viendo, porque a mi me encanto lo que sentí entre tus piernas, se arrodilla frente a donde esta sentado Javier y sube sus manos sobre las piernas de él, de forma rápida afloja la cinta de short y lo comienza a bajar junto con los bóxeres, saltando frente a ella la verga de Javier, completamente erecta, dura como piedra, con venas marcadas en todo el tronco y una cabeza reluciente. Se la comienza a mamar, despacio, disfrutando cada centímetro de ella, recorriéndole las bolas con una mano y con la otra masturbándolo, chupando su cabeza de forma deliciosa, el solo se dejo llevar por lo que sentía, tomándola de la cabeza para guiarla en el recorrido que ella misma marcaba.

Unos minutos después, la incorpora y el también se levanta, recostándola en el sillón donde estaban, para poder recorrer todo su cuerpo con las manos y la boca, chupándole las tetas, bajando poco a poco hasta abrirle las piernas y clavar su cara en la raja super húmeda que tenía frente a él, dándole especial atención al clítoris y metiendo primero uno y después dos dedos, follándole el coño. Luego la gira de espalda y la levanta dejándola de perrito, para apuntar su verga y clavársela de una sola estocada, arrancándole un gemido de placer, bombeando en diferentes ritmos, primero despacio y luego mas deprisa, por un buen rato.

Se separa de ella y se vuelve a sentar en el sillón, jalándola para que Cristina se clave solita la verga, ella se monta y guía la verga de Javier hasta tenerla totalmente dentro, y empezar a moverse en diferentes ritmos y sentidos, mientras Javier le come las tetas y le aprieta el culo, hasta sacarle un orgasmo sumamente explosivo, pero el no para de mover su cadera hasta que el también explota dentro de ella dejándola inundada de semen, quedando fundidos así por un rato.

Una vez recuperado el aliento, ella se desmonta de él, lo besa y lo acaricia, diciéndole que fue maravilloso, le sirve otro trago y se sienta a su lado recostándose sobre su pecho, por lo que el le dice, que para el también fue maravilloso, que lo disfruto mucho, pero que le daba miedo de que yo fuera a llegar y los encontrara así como estaban, por lo que ella le dice que no se preocupara, que yo no llegaría hasta que ella me llamara por teléfono, que todo esto había pasado por que yo así lo había deseado, que era mi fantasía y que la propuesta había sido mía. En ese momento, tomo su teléfono y me mando mensaje.

Para mi hora y media de espera, por fin un mensaje de Cristina, que me decía que regresara a la casa, le pregunte por lo sucedido y solo me dijo que me tenía una sorpresa, que no tardara. Al llegar y entrar a la casa, ellos seguían recostados en el sillón aun desnudos, Cristina se levanta y camina hacia mí, me besa y toma mi mano, dirigiéndola a su panocha, haciendo que le clave dos dedos dentro de ella, sacándolos después y haciendo que los lleve a mi nariz y boca, solo me dice, esa es la sorpresa que te tenía.
Ahora busca donde te quedaras a dormir hoy, pues Javier dormirá conmigo en nuestra recamara, yo te lo dije, no quiero escenas de celos ni reproches, tu fantasía fue cumplida, ahora me toca disfrutar de ella. Esa noche ya no pude dormir, durante buena parte de la noche, solo escuchaba los gemidos de Cristina pues siguieron cogiendo una y otra vez, no volví a dormir con Cristina hasta que Javier tubo que irse de la casa, momento en el que Cristina me conto cada encuentro con él, ya que yo solo lo había escuchado.

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