Fin de vacaciones
Buenos días a todos.
Como ya os comenté, Ana, su amante Julio y yo estamos pasando unos días de vacaciones en nuestra casa de la playa. Las vacaciones han sido perfectas y la verdad es que julio es un amante perfecto. No ha habido día que Ana no haya tenido dos o tres folladas. Julio ha experimentado juegos sexuales que jamás había pensado. Lo que me llama la atención es que un chico joven como él acabe de descubrir las películas pornográficas. Ana y yo de eso ya sabemos mucho, y ha sido Ana la que ha viciado a Julio, y todas las noches tenían el televisor con alguna película. Han llevado alguna fantasía a ser realizada. Una de ellas era salir juntos ellos dos a tomar algo y Ana no llevar tanga ni bragas; otra era entrar conmigo a un local y ella dejarse tocar por los dos y que la gente lo viera. Menos mal que no nos conoce nadie por aquí.
Una de las noches, Julio y yo salimos a tomar alguna copa y Julio me preguntó:
Julio: Oye, Ana, ¿ha sido siempre tan cariñosa y tan caliente?
Yo: Cariñosa sí siempre, caliente al principio; era más bien retraída hasta que fuimos entrando en el mundo liberal.
Julio: Me llama mucho la atención que tú estarías dispuesto a compartir a tu mujer con otros. Ella es un monumento, está buenísima, con un cuerpo para los años que tiene perfecto. Muchas chicas de mi edad matarían por ese cuerpazo.
Yo: Los dos estuvimos de acuerdo en conocer a otras personas con el conocimiento de los dos, nunca por separado, y durante muchos años funcionó, pero en los últimos 4 años empezaron mis problemas y lo dejamos. Siempre juntos, lo superamos todo y esto era ya un problema que se estaba haciendo largo. Le propuse un amigo o amante fijo y durante un tiempo lo tuvo, pero él se echó novia y ya no era igual. Ella me habló de ti y tu proposición y que le gustaba mucho tu forma de ser y sobre todo tu cuerpo.
Julio: No sabía que estaba casada; lo que sí me gusta de ella es su belleza y sobre todo lo bien que está moldeada. Me lancé y nunca lo hago, ya que respeto mucho a mis clientes. Pero noté muchas miradas de ella, ya por eso lo hice.
Yo: Pues ahora es tuya; yo no puedo participar, pero apoyo a mi mujer y sé que ella está muy ilusionada contigo. Hacía tiempo que no la veía disfrutar tanto y, como verás, ella lo necesita.
Tomamos unos cubatas y subimos a casa y allí estaba Ana con un conjunto de licra de color negro y zapatos de tacón. Pintada y maquillada.
Ana: ¿Qué, os habéis divertido sin mí? Aquí está vuestra mujer para empezar la última fiesta aquí. Ya mañana nos volvemos a la vida normal.
Julio: Qué pasada, estás increíble. Que empiece la última noche.
Ella se acercó y me besó y luego besó a Julio. La verdad es que mi esposa parecía una puta de lujo. Ella no se priva de nada. Tenía unas copas y nos puso unos cubatas de ron con cola.
Se empezó a acercar a Julio; él la besaba mientras dejó su copa y, acariciando su culo, le dijo: “Esta noche la recordarás toda tu vida”.
Yo me senté; ellos se tocaban y se decían lo mucho que se gustaban.
Ana: Sabes que me he vestido así para ti, sabes que soy tuya, me puedes follar siempre que quieras. Seré tu puta y sabes que a mi esposo le gusta verme a su lado contigo.
Julio: Sí, sé que tu marido quiere esto para ti y está feliz de verte así. Acepto tenerte como amante y serás la única, ya que no tengo más leche. Me gustas mucho y lo que más me gusta son tus mamadas.
Al decir eso, Ana le soltó el pantalón y, agachándose, se los quitó y, bajando sus calzoncillos, dejó a la vista su polla dura. Ella empezó a chuparla; él le decía:
Chúpame los huevos, cómetelos, joder, cómo mamás, sigue, sigue.
Ana no paraba de comerse los huevos de Julio.
Julio: Amigo, mira, mira cómo disfruta nuestra hermosa hembra. Es una loba; nunca me habían comido los huevos así. Qué delicia, qué gusto.
Entonces yo me levanté y fui a la habitación y les abrí la cama. Volvió al salón y les dije:
Pasad a la habitación en la que vais a estar más a gusto.
Ellos, juntitos, se dieron la mano y entraron; yo les acompañaba. Allí Julio la sentó en el borde de la cama y ella siguió mamando. Era todo un espectáculo verla y él disfrutaba. Entonces él la levantó y, quitándole el tanga, me lo dio y me dijo:
Mira cómo lo moja; está empapado.
La verdad es que sí está húmedo y su olor era a coño coño. Él la puso a cuatro patas y se la metió en el coño y empezó una de las mejores noches de las vacaciones. Yo me retiré al salón a seguir tomándome mi copa y estuvieron mucho tiempo follando. Cuando acabó el primer polvo, Julio salió desnudo y se sentó conmigo y le acerqué su copa.
Julio: Gracias por todo y sobre todo por estas vacaciones inolvidables. Me lo he pasado muy bien con ustedes. Ya te considero un buen amigo.
Yo: No tienes que dar las gracias, todos lo hemos pasado muy bien. Voy a ver a Ana.
Entré en la habitación y allí estaba Ana tumbada y con la parte de arriba de su atuendo.
Ana: Amor, te quiero mucho, gracias por estos días. Julio ha sido un buen descubrimiento, ¿a que sí?
Yo: La verdad es que es un buen chaval; la pena es la diferencia de edad con nosotros. Por lo demás, es lo que muchas mujeres buscan.
Ana: Es educado, es servicial y en lo sexual es muy bueno. Ahora no te vayas, quiero que te quedes y, mientras me folla, nos hables.
Yo: Vale, me quedo un rato.
Julio volvió y se tumbó junto a Ana. Estuvimos hablando de lo bien que habíamos congeniado y lo buena que podía ser esta amistad. Ana, mientras hablábamos, le acariciaba la polla y pronto se le puso dura. Qué suerte poder ser así; la juventud de una buena polla me daba envidia. Ana entonces se puso encima de él y metiendo su polla dentro de su coño empezó a moverse. Yo observando la escena. Hice caso a mi esposa.
Yo: Cómo me gusta ver cómo follas, me encanta ver a mi mujer moviéndose así y desde aquí atrás poder ver esa polla entrando tan fácil. El olor a tu coño es estupendo. Menuda pareja más buena hacéis los dos.
Ana: ¿Te gusta verme follar? Tu mujer folla como una puta y a ti te gusta, ¿verdad? Dale las gracias a Julio por follar así de bien.
Yo: Qué buena polla tienes, Julio, gracias por follarte a mi mujer, sigue disfrutando de ella. Es tu puta.
Julio: Me gusta mucho la hembra que tenemos; me gustaría follarla por detrás. Nunca me he follado a ninguna mujer por el culo. Y tu culo es digno de ser follado. Sería lo mejor de estas vacaciones.
Ana: Cariño, le dejo que me penetre por detrás, ¿tú piensas que se lo merece? Mi culo es sagrado y solo dos veces ha sido penetrado.
Yo: Eso lo decides tú.
La verdad es que su culo era algo que ella nunca me dejó; recuerdo que José, mi amigo, sí se lo follo y luego, en una fiesta, otro conocido también, pero nadie más.
Ana paró y, sacando la polla de dentro de ella, dijo:
Sí, te lo mereces, pero, amor, me da vergüenza que veas cómo me folla el culo. Déjame un rato con él y yo te aviso.
Salí de la habitación y desde el salón oía la conversación.
Ana: Despacio, por favor, así despacio.
Julio: Tranquila, ya está dentro, me muevo despacio. Para mí también es la primera vez.
Ana: ¿Te gusta? Ya puedes darle fuerte, así, así. Menuda polla podría tener otra en mi coño. Me gusta, me gusta.
Julio: Sí me gusta, me gusta mucho y me voy a correr dentro.
Ana: No te corras, no te corras. Quiero disfrutarlo más.
Entonces oí cómo Julio se corría. Me quedé en el salón y no entré. Ellos estaban muy a gusto y contentos. Viendo que no salían, me fui a mi habitación. La noche estaba muy bonita para que mi mujer siguiera disfrutando. Los oía desde mi habitación y creo que esa última noche fueron 5 polvos los que echaron. Ni en mis mejores momentos de joven pude follar así.
Ya estamos en nuestra casa y Julio nos visita a diario. Con mi permiso viene por las mañanas antes de ir a trabajar y luego al anochecer también y muchas veces se queda a dormir con Ana.
Saludos a todos y a todas.
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