Fiesta de fin de año muy excitante

Hola a todos. Hoy les quiero contar la fiesta de fin de año que compartí con mí esposa Rosana y su novio Ignacio.

Ignacio trabaja en una empresa agropecuaria y esta empresa organizó una cena de fin de año en una ciudad distante a unos 120 kilometros de nuestra ciudad. Lo invitaron a Ignacio y él podía llevar dos acompañantes. Nos invitó a nosotros, por lo que aceptamos gustosos.

Hicimos un cambio de roles, Rosana fue como la pareja, y yo como un primo de él.

La vestimenta era informal. Rosana se puso un conjunto enterizo corto, pegado al cuerpo, color azul, y tacos altos azules. No se puso corpiño y abajo de puso un hilo dental azul.

Viajamos en la chata de Ignacio, él manejó, ella fue a su lado y yo en el asiento trasero. El viaje fue tranqui, ellos cada tanto se tocaban y no pasó de allí.

Llegamos a la fiesta, era un salón muy lindo, nos presentó a sus compañeros de trabajo. Rosana lo tomaba de la mano.

Nos sentamos en la mesa, ellos juntos y yo al lado de Ignacio. Junto a Rosana se sentó otra mujer por lo que ella entabló charla con ella. Más allá de eso, a cada rato hablaba con Ignacio, o se acariciaban o besaban. Fue una velada muy linda, los tres la pasamos muy bien. Yo estaba muy excitado con la situación de ver a mí esposa y su novio actuar como pareja con total libertad. Quería pedirle una mamada a mí esposa en ese momento, pero no se podía, je.

A la hora de irnos, saludamos, y cuando íbamos hacia la chata Ignacio me dio las llaves y me dijo: “manejá vos que yo me voy a culear a mí novia en el asiento de atrás”.

Rosana le dijo con su sensual voz de puta: “¡Ay amor, que atrevido, me vas a culear delante de mí esposo, me vas a hacer poner colorada!

Ignacio le dijo: “Te voy a hacer poner colorada de tanto cogerte putita hermosa”

Subimos, y ni bien salimos del predio, comenzaron a besarse con una pasión que hizo que yo tuviera una erección casi inmediata.

Rosana le desabrochó el pantalón y comenzó a chupársela con mucha dulzura, muy suave. Le besaba la verga, la lamía. Ignacio se quitó la ropa y Rosana bajó un poquito más a lamerle los huevos. Ignacio estaba totalmente entregado a la boca de ella que le estaba haciendo un trabajo espectacular.

Ignacio le subió el vestido y comenzó a jugar con sus dedos en la cola de mí esposa. Rosana paraba el culo para que él pudiera dilatarle mejor el hoyito. A esta altura ya estaban los dos totalmente excitados y se habían olvidado de mí presencia, y yo tenía la verga que me explotaba. Yo manejaba despacio para poder ver y sentir como hacían el amor.

Ignacio le preguntó si había llevado crema, Rosana dijo que si. La sacó de su cartera, se lubricó la cola, le puso a la verga y comenzó a ensartarse suavemente por la cola, despacio hasta que le entraron completos los hermosos 21 centímetros.

Los dos gemían, se besaban, se decían mí amor, te amo. Rosana le decía: “cogeme así despacio, no acabes, quiero tenerte mucho dentro mío”.

Él le decía: “me vas a tener toda la noche dentro tuyo amor, te voy a regalar mucha leche”.

Se movían de una forma perfecta, sincronizada y no paraban de besarse.

En un momento Ignacio comenzó a respirar más fuerte. Rosana preguntó: ¿Vas a acabar mí amor? Dame la leche en la boca.

Ignacio le dijo: si amor, bájate y métetela en la boca.

Rosana se desmontó y se arrodilló boca abajo en el asiento, se metió la verga en la boca y se dispuso a tomar su bebida preferida.

Ignacio comenzó a cogerle la boca con fuerza, con las dos manos la tenía agarrada de la cabeza, ambos gemían. En un momento Ignacio dijo: ahí va la leche amor. Y lanzó un grito fuerte de desahogo y placer. Rosana gimió fuerte y comenzó a disfrutar la leche de su macho. Se relajaron, Rosana siguió besando la pija y los huevos unos minutos. Si tomó hasta la última gota de leche. Ignacio estaba relajado de tanto placer. Se besaron con mucho amor.

Ahí yo dije a modo de chiste: che yo estoy aquí.

Rosana dijo: ¡Ay maridito mío, perdón, pero Ignacio me obligó! Y se largó a reír.

Ignacio dijo: claro, yo tengo la culpa que vos seas tan puta.

Rosana dijo: y si, los hombres siempre tienen la culpa.

Llegamos al depa de Ignacio, Rosana fue al baño, y nosotros la esperamos en el dormitorio.

Rosana salió vestida sólo con el hilo dental azul.

Se acostó entre nosotros dos y se abrazó a Ignacio, comenzaron a besarse. Yo comencé a acariciar y besar la espalda de ella. Y ahí Ignacio sacó a relucir su condición de macho alfa y me dijo: no amigo, esta noche vos no cogés, a tu mujer me la cojo yo. Vos mirá y hacete la paja como buen cornudo.

Rosana se sonrió, me miró y volvió a besar a Ignacio. Yo me quedé al costado de la cama disfrutando pero sin tocarme la pija, no quería acabar, estaba fascinado con todo lo que ocurría.

Al igual que en la chata, se olvidaron de mí presencia. Hicieron un 69, luego Rosana se montó ensartándose por la concha. Lo hacían despacio y sin parar de besarse.

Yo acabé sin tocarme, no aguantaba más la excitación. Fui al baño a acabar y volví, ellos seguían a full. Ignacio acabó en la concha de mí esposa, se relajaron y en ese momento Ignacio me pidió que prepare unas cervezas y algo para picar. Así lo hice, feliz de la noche que estábamos disfrutando los tres. Rosana fue a la cocina, me abrazó, me dijo: te amo, nos besamos y juntos preparamos la picada. Ignacio fue a bañarse, salió desnudo y se sentó en el sillón grande del living con sus piernas abiertas, mostrando su hermosa verga, que aunque flácida, es hermosa igual.

Rosana se sentó a su lado, le besó la pija y lo besó en los labios. Brindamos por nuestra relación y disfrutamos la picada. Luego, a pedido de Ignacio, yo me fui a casa, y ellos se quedaron a coger solos.

Llegué a casa y me masturbé como loco un par de veces. No se me bajaba la calentura. Me encantó que Ignacio sacara a relucir su condición de macho alfa, que dejara bien en claro que el hombre, el macho, el rudo es él; que Rosana es su puta, su mujer, su hembra, que está a su disposición; y que yo como marido cornudo, estoy a su disposición también.

Rosana volvió a la mañana muy feliz por la cogida que le dio su macho y porque a ella también la excitó mucho que Ignacio nos domine como buen macho alfa.

Ya para su sexto aniversario de novios, en mayo, le había pedido a Rosana que no cogiera más conmigo. Cosa que cumplimos muy felices los dos. Ella tiene un par de amigos con los que hace tríos (Sergio y Diego), que Ignacio no conoce, pero conmigo no coge, sólo uno o dos petes por semana para sacarme la leche.

Y la verdad, estamos muy felices. Yo amo ver a mí mujer tan feliz, tan plena y enamorada de su hombre. Cada día amo más ser cornudo.

Compartir en tus redes!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *