Embarace a mi hermana, mi fantasia
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La vida tiene muchas cosas hermosas y esta es una de ellas que voy a contar… soy el primero de tres hermanos, yo hombre y dos hermanas, Natalia y Liliana. Mi hogar fue un hogar lleno de amor; las cosas sucedidas fueron por nuestras decisiones. Vivíamos de jóvenes en un lugar llamado Valle de la Trinidad en el Valle de Mexicali… mi padre era ejidatario y mi madre era ama de casa. Vivíamos retirados de la ciudad y era bueno pues no estábamos muy maleados, teníamos cierta inocencia; yo tenía 20 años, Natalia 18 y Liliana un poco menor… siempre miramos a nuestros padres ser un ejemplo.
Un día 25 de diciembre pasó algo que vino a inquietar nuestras mentes juveniles… después de cenar y abrir regalos, mi padre y mi madre empezaron a tomar festejando un buen año. Mi madre era una mujer bonita de 40 años y mi padre era joven también. Nosotros nos fuimos a nuestro cuarto, aún dormíamos juntos, ellas en una litera y yo en mi cama… no podíamos dormir ya que nos regalaron bicicletas y deseábamos pronto amaneciera para irlas a estrenar. Fue como a la medianoche que empezamos a escuchar ruidos en el cuarto de nuestros papás. Escuchábamos a mamá gemir y pensamos estaban peleando… nos acercamos Natalia y yo para ver qué pasaba y grande fue nuestra sorpresa cuando miramos a papá con las piernas de mamá en sus hombros mientras él le estaba metiendo enorme verga… nunca habíamos visto algo así… mamá gemía como una loca y balbuceaba estas palabras… “¡Amorrrr amorrrrr!.. no me vayas a dejar, esto es todo tuyooooo”… era increíble que a mamá le entrara semejante verga… era enorme y gruesa!!!! Jamás había visto a mamá desnuda y menos así… los enormes huevos de papá le tapaban parte de las nalgas… unas nalgas grandes y redondas. Luego papá le dio vuelta y ella quedó arriba de él y empezó a montar… lentamente y luego muy duro… era algo hermoso de ver… jamás vi a un hombre cogerse a una mujer como lo hacía mi padre… la chupeteaba… le daba duro y con cariño, era todo un hombre mi padre… pasó cerca de una hora y mi padre le dijo a mamá… “¡Ya casi acabo!”. Mi mamá se sacó la verga y empezó a mamar… hasta que papá dio tremendo grito y bombéo todo el semen en la boca de mi madre quien no dejó ni una gota… estábamos asombrados Natalia y yo… nuestros padres habían dado sin querer una lección que nos marcó para siempre.
Yo me acosté y no podía apartar de mi mente todo lo que vi y escuché… al día siguiente me dolía el vientre… no lo sabía pero estaba despertando a la sexualidad… Natalia también estaba perturbada… porque a partir de ese momento siempre espiábamos a nuestros padres y siempre fue maravilloso verlos. Pasó el tiempo y yo me fui con un tío a Mexicali donde un día me junté con una linda muchacha… yo ya tenía 28 años y era muy feliz pues ya hasta vivía en mi propia casa. Un día Natalia me habló por teléfono y me dijo que estudiaría por allá… ella ya tenía 25 años y había heredado la genética de mamá… delgada con un levantado culo en forma de corazón y esas hermosas piernas cortitas y gruesas… “Vente conmigo” le dije, “Yessica casi no está en casa por su trabajo y me serías de gran ayuda”. Fui por ella un sábado y cuando la vi… pensé que era mamá… era idéntica… esa voz de niña y ese cuerpo hermoso… le dije “wuauuuu de seguro traes a muchos sufriendo por ti”.
Se instaló en la casa y al paso de los días se hicieron muy amigas ella y mi esposa al grado de contarse todo… un día mientras tomábamos unas cervezas Yessy hizo un comentario muy atrevido… “Aquí entre nos” dijo… “tu hermano tiene la verga más gruesa y enorme que toda mujer desearía”… Natalia se puso roja y yo le dije… “bah exageras”… pero esas palabras revivieron en la mente de Natalia la imagen de papá y mamá cuando los descubrimos haciendo el amor… y el recuerdo de eso inquietó a Natalia… además yo a propósito por las noches le metía la verga a Yessica tan duro que sus gemidos se oían por toda la casa y eso estremecía a Natalia… ya que yo había heredado también la genética de mi padre.
De repente un día Natalia cambió su forma de ser conmigo… desde que llegaba del trabajo ella me atendía como rey… cuando no estaba me llamaba por cell y me decía dónde andaba y a qué horas llegaría… se desvivía en atenderme… luego empezó a usar shorts muy cortitos y empezó a coquetearme… yo al principio me hacía el tonto pero también empezó a gustarme. Yessica trabajaba de ventas y tenía que salir constante. Un día que nos juntamos los tres a tomar Yessica bebió de más y quedó profundamente dormida… Natalia había tomado poco y yo estaba ya ebrio… empezamos a recordar cosas y ahí fue donde recordamos el momento tan especial donde pillamos sin querer a papá y mamá cogiendo… “¿Te acuerdas?” le dije… “Sí” dijo ella… “¿Es cierto que tienes la verga grande y gruesa como la de papá?”. Le dije “sí”… ella ya no dijo nada… se acercó a mí y me empezó a besar… me dijo en el oído… “Quiero que me la metas igual que lo hacía papá con mamá”. La abracé y la acosté en el borde de la cama y le quité sus shorts con todo y calzones y levanté sus piernas… ahí estaba esa pepa gordita hinchada ya de ganas… metí mi lengua y ella se estremeció… estaba muy mojada. Luego empecé a meterle el dedo en el culo al mismo tiempo que le pasaba la lengua en esa panochita tan hermosa… empecé a chupetear esas hermosas piernas cortitas… el cuello, sus pechos hasta que me dijo mirándome a los ojos… “Ya Beto… estoy lista, dámela ya”.
Yo levanté sus piernas, parecía estar soñando… una fuerza invisible me llevaba a realizar lo mismo que vimos en nuestros padres… le acomodé la cabeza de la verga y esta empezó a hacer presión, ella estaba tan mojada que ya no podía detener más tiempo el grueso palo… la embestí lento… ella gemía y se retiraba un poco, la embestí nuevamente y esta vez se la clavé hasta la mitad… ella empezó a llorar y me dijo abrazándome más fuerte… “¡Más amor de mi vida, dame más!”. La embestí nuevamente y esta vez se la metí hasta los huevos… la empecé a bombear duro y luego lento… “¡Masss ayyy mmmm aaa… Beto… amorrrr vida mía!” ella no paraba de decir así entre lágrimas… la empecé a montar salvajemente… ya para ese momento su matriz estaba más relajada y podía comerse ese pedazo de verga con todo y huevos… rodamos hacia un lado y sin sacarle la verga la subí arriba de mí… era alucinante, ella montaba igual que mamá… duro pero sin sacar ni un centímetro de verga de su panocha… ella me miraba… y me dijo “Beto no me vayas a dejar… no le des a nadie más esto… mmmmm… aaaaaas hayyyy masssss massss amor míooooo”. Ya para ese entonces yo tenía la verga bien adolorida pues mi hermana era muy estrecha y sentía sus contracciones que me chupaba la enorme polla… no sé cuánto tiempo pasó y le dije “ya vengo”… ella se sacó la verga y le empezó a mamar… mmmmm aaaaaaa me venían chorros y ella no dejaba ni una gota igual que mamá.
Autor: Hapy
