Solos en casa: la noche de San Juan

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Era martes por la noche y llovía. Yo estaba en la cocina de mi casa sentado en una silla. Mi hermana, que era una muchacha morena, de estatura mediana, de cabello oscuro y corto y con unos ojos negros cómo la noche, llegó a mi casa con el cabello mojado y tapada con una gabardina, que se quitó nada más entrar. Entonces vi que vestía unas mallas y una camisa a cuadros, todo normal, si no fuera porque era un poco gordita, y en sus mallas se marcaba el corte de su coño y además su camisa tenía tres botones desabrochados y en la abertura asomaban sus grandes tetas. Al verla, le dije:

-¡¿Adónde vas vestida de esa manera?

-Iba a ir a la última sesión de cine con mis amigas, pero me acordé de la noche de san Juan, y sabiendo que te quedabas solo en casa, me cambié de ropa y he venido a hacerte una visita.

La noche de san Juan se había sentado en mi regazo delante de la gente y había sentido cómo se empalmaba mi polla y cómo latía bajo su coño. No se levantaba, al contrario, movía el culo para ponerme más cachondo. Sabiendo a que venía ya me lancé a tumba abierta.

-Recuerdo que esa noche me hice una paja cómo un mundo pensando en ti.

Mi hermana no se iba a cortar un pelo.

-Yo me hice tres.

Se sentó en mi regazo y me dijo:

-¿Hacemos lo que estábamos deseando hacer los dos?

No le respondí, la cogí por las axilas, la levanté, la giré y le bajé las mallas y las bragas. Vi su coño peludo, se lo lamí y luego hice que se sentara sobre mi polla. Mi hermana rodeó mi cuello con sus brazos y me folló al tiempo que me comía la boca, luego, sin parar de follarme, se desabotonó la camisa. Tenía unas tetas tan grandes que su peso hacían que estuvieran decaídas. Lamí y chupé sus gordos pezones y sus enormes areolas marrones… Tiempo después, mamando las grandes tetas, no pude aguantarme y le llené el monte el venus de leche. Sabía que mi polla iba a flaquear después de correrme, así que la puse de pie de nuevo y le lamí el coño. Me preguntó:

-¿Esto fue lo que imaginaste al hacer la paja?

Le mentí.

-Sí.

Me echó las manos a la nuca.

-Me alegro… Nunca me he corrido en la boca de nadie.

-¿Ni en tu pensamiento?

-En mis pajas, sí.

Le devoré el coño… Al ratito comenzó a temblar y temblando me dio en la boca una deliciosa corrida.

Yo ya estaba empalmado de nuevo. Vio mi polla mirando al techo, se giró, y dándome la espalda, sentó su culo sobre mi polla. La polla le entró hasta el fondo del coño. Le eché las manos a las tetas y quise darle caña, pero fue ella la que me dio a mí, lento al principio y aprisa después. Pasado un tiempo, cuando sintió que se iba a correr, se puso en pie y me colocó el culo en la boca. Aquel culo ya fuera follado, las estrías que había en el ojete me lo dijeron. Le separé las nalgas y le lamí y le follé el ojete con mi lengua. Le encantaba, lo supe porque no paraba de gemir. Cuando se volvió a sentar sobre mí lo hizo poniendo su ojete encima del glande de mi polla. Bajó el culo y la polla entró hasta el fondo de su culo. Ni un minuto tardo ella en correrse y yo en llenare el culo de leche.

Al acabar de corrernos se sentó de nuevo sobre mi polla, aunque esta vez la aplastó con su coño encharcado. Me volvió a besar, pero al rato, viendo que la polla no se me ponía dura, se puso en pie, luego se agachó y me la mamó hasta que me puso en forma.

Le eché las manos al culo y con la lengua le lamí y le follé el coño. Al rato, se giró, separó las nalgas con las manos. Le hice lo mismo que le estaba haciendo su coño. A estas alturas ya me había empalmado. Al darse la vuelta, me dio sus preciosas tetas a mamar. No me las dio mucho tiempo. Se veía que se moría por correrse de nuevo. Liberó mi polla de su cautiverio, se sentó sobre ella y la clavó hasta las trancas. Con sus manos en mi nuca me devoró la boca, mientras, su culo subía y bajaba a toda ostia. Me folló con tanta fuerza que parecía que me quería tronzar la polla. La que casi se tronza fue ella, pues al correrse echó la cabeza hacia atrás y se arqueó tanto que mismo parecía de goma. Yo no me corrí. Entonces se agachó y comenzó a mamarme la polla, hasta que se tragó toda mi corrida.

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Sevilla1972
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