Tia Siente Mi Erecion – I

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Tía y yo. Sin querer pasó algo que despertó deseo en ambos.

Todo empezó una noche en que al esposo de mi tía lo arrestaron por una riña que peleó con un vecino y le causó varias heridas.

Yo vivía a dos calles de donde ella vivía. Resulta que un amigo me hace una llamada y me comunica el problema del esposo de mi tía. En ese momento me terminaba de bañar, iba para donde mi novia. Por ese motivo, antes de entrar a bañarme me hubiera tomado un trago de un estimulante sexual para así pasar la noche activo cogiendo con mi novia, ya que lo hacíamos una o dos veces por semana y yo aprovechaba y la castigaba toda la hora que estábamos juntos.

Entonces le marqué a mi tía y no contestaba. Pues le dije a mi amigo que me pasara a buscar, ya que él tenía una moto. Él llegó. Me puse un pantalón jogger de tela deportiva, me quedaba holgado, sin nada abajo, y un abrigo porque hacía un poco de frío, y unos tenis. Y fui para la casa de mi tía.

Cuando llegué, vi a mi tía y me explicó la situación. Me dijo que iba para el cuartel para saber la situación de su esposo y llevarle algo de comer. Le dije que si quería nos fuéramos con mi amigo en la moto para acompañarla. Ella aceptó. Dijo que se iba a cambiar de ropa y se fue a su habitación.

Describo que mi tía es una mujer cuarentona, bajita, color india, una gordibuena, no muy barrigona. Su pecho algo grande, caderona, pierna grande, pero su nalga son bastante grandes y firmes. Siempre viste un poco sensual. Mayormente su tanga son hilo dental, lo sé porque se le notan y se le salen por encima de su pantalón. A veces yo nunca le hubiera visto con otros ojos hasta ese día.

Al salir mi tía tenía un pantalón tipo licra blanca y un abrigo. Me dijo que antes de llegar parar en Picapollo para llevarle a su esposo. Se subió en la moto, luego yo subí atrás de ella y mi amigo conduciendo. Cuando llegamos al lugar para comprar la cena, yo me desmonté de la moto y ella me pide que la ayude para bajar de la moto. Me acerqué y ella con sus brazos me agarra por el hombro como apoyo para levantar la pierna y bajar. Mientras lo hacía, noté cómo se le veía su tanga hilo dental. Y al caminar, me quedé mirando su nalga cómo se movían. Cuando terminó de comprar, cuando mi tía se subió en la moto de nuevo, su hilo dental se le salía por encima. Luego me subí. Como mi tía es algo gordita, íbamos muy pegados. Se pueden imaginar, una moto Suzuki AX100. Ella cubría la mayor parte del asiento. Mientras íbamos de camino al cuartel, los movimientos en la avenida causaban que su nalga se pegara contra mi entrepierna. Me comenzó a causar una erección.

Yo tengo casi 30 años, tamaño normal de estatura, delgado, 120 libras, color indio, pero mi verga mide 20 cm de largo y 15 cm de ancho. Por causa de los tragos del estimulante sexual que me hubiera tomado para ir a coger a mi novia, mi verga se iba poniendo cada vez más dura. Y como no tenía pantaloncillo, me puse nervioso, ya que obviamente mi tía iba a sentirla porque estábamos bien pegados, su nalga y mi entrepierna.

Tras parar en un semáforo, mientras esperábamos el cambio de luz, yo trato de echarme un poco atrás disimuladamente. Pero una vez cambió la luz, mi amigo aceleró la moto y por poco me salgo del asiento y me tuve que agarrar de ella. A lo que ella me dice: “Agárrate bien, Danny, vas y te caes”. Volví a echarme para adelante, pero ahora la estaba agarrando por la cintura. Mi verga ya estaba que quería explotar. Imagínense, yo joven y con un estimulante haciendo efecto. No había duda de que mi tía obligatoriamente tenía que sentir eso duro en su nalga.

Por fin llegamos al cuartel. Yo me bajé y traté de ocultar mi enorme bulto formado por el tamaño de mi verga en mi entrepierna, muy notable por el pantalón libremente porque no tenía nada abajo. Cosa que al ella pedirme ayuda para agarrar la funda de la cena y bajar de la moto, al bajar yo quedé detrás de ella, cosa que ocasionó un leve arrimón entre su nalga y mi verga. Mi tía al darse la vuelta y ponerse de frente, yo ya había puesto la funda de la cena en mi entrepierna para ocultar mi bulto.

Mi amigo se alejó al parqueo y quedamos solos mi tía y yo. Pasaron algunos segundos y sin yo esperar, ella lleva su mano a la funda para quitármela. Como su mirada la tenía dirigida para agarrar la funda de la cena, al agarrarla notó mi bulto que estaba muy notable. Subió su mirada a mis ojos con cara sorprendida y volvió a mirar para mi bulto y soltó una sonrisa y dijo:

MT: “Con razón en el camino sentía algo duro. Y es que la tiene bien parada el muchacho este. Quédate ahí que eso se te nota demasiado. Voy a entrar con tu amigo.”

Me quedé sin saber qué decir. Solo dije:

YO: “Sí, está bien, tía.”

Mi amigo ya venía hacia nosotros. A lo que ella me dice:

MT: “Déjalo agarrarlo para que no te vaya a ver ese paquete, jajaj.”

Yo me quedé callado y ella se fue, alcanzó a mi amigo y entraron al cuartel. Pasaron como 10 minutos. Mi erección ya se me estaba bajando. Miré que salían de regreso. Mi amigo se fue para el parqueo a buscar la moto y mi tía venía hacia donde yo estaba. Cuando llegó, me miró mi entrepierna y luego mi cara y con una sonrisa me dijo:

MT: “Veo que ya se te bajó. Mira qué diferente a cómo se te veía el pantalón.”

YO: “Sí, tía.” (con vergüenza)

MT: “Sí, ahora voy a ir cómoda, ya que eso me venía puyando la nalga todo el camino. Nunca imaginé que podía ser el pene de mi sobrino que estaba parado.”

YO: “Perdón, tía.”

MT: “No, mi niño, eso no es nada. Soy tu tía. Sé que no fue por mí tu erección. Tú eres un hombre joven. Alguna de las chicas de donde compramos la cena te gustó, ya que estaban vestidas muy vulgares.”

No respondí nada, ya que llegó mi amigo y nos subimos en la moto. Y otra vez le vi su tanga y mi verga empezó a endurecerse. Estaba nervioso, asustado. No quería que ella la sintiera, cosa que no pude evitar porque antes de arrancar la moto nos acomodamos y ella me ordenó que me agarrara de ella para así no me fuera a salir del asiento. Mientras íbamos, mi verga se ponía más dura. Sabía que mi tía la estaba sintiendo.

De momento siento que me agarran las manos y me las aprieta fuerte. Me asusté en ese momento, pero ella giró su cabeza para verme la cara y un poco seria y me agarró de ambas manos, echando un poco más adelante. Pensé que estaba enojada, pero dijo a mi amigo:

MT: “Echa más para adelante para que Danny se me pegue más, no se vaya a caer. Qué, que estoy ocupando todo el asiento con mi culote”, y se rió, jajaja.

Al escuchar esa palabra “mi culote”, mi verga palpitió dos veces entre su nalga. Claro que los sintió, porque segundos después entró su mano debajo de la mía y comenzó a levantar un dedo, y seguido comenzó a cantar una canción de Don Omar (Dale). Mientras decía “Dale” simulando cantar, también movía un solo dedo debajo de mis manos.

Yo no entendía, ya que estaba nervioso por la mirada seria que me acababa de dar, pero los movimientos que hacía con su dedo me tenían confundido. A los cuatro toques, pero esta vez dijo cantando: “Dale, Danny, dale”, y me apretó la otra mano e hizo un leve movimiento hacia atrás.

Comprendí que quería sentir mi verga palpándole en su nalgota. Así que hice un solo palpito con mi verga y me detuve a ver su reacción. Ella me volvió a mover su dedo debajo de mi mano y me apretó la otra. Confirmé que le gustaba. Pues comencé a hacer movimientos solo con mi verga, sin mover ni las manos. Ella sí me apretaba las mías. Veníamos todo el trayecto así, haciéndole sentir mi verga que la tenía como nunca de dura, hasta que llegamos a su casa en horas de la noche.

Por suerte la luz del sector se había dañado y la estaban arreglando, así que mi amigo no iba a notar mi bulto que se veía claro. Al bajar de la moto, pasé una mano por encima de su pantalón rozando el fino hilo dental de su tanga y procedí a ayudarla a bajar, esta vez sin que ella me lo pidiera. Ya abajo, quedando delante de mí, le dije a mi amigo que gracias, que me iba a quedar un rato hasta que arreglaran la luz y me iba caminando. Ella le pasó algo de dinero y él se fue.

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3 comentarios

  1. Rico relato de una situación simple. Muy hot.No sé si llegaron a algo más. Tu sabrás si contarlo.

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