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El diario de Marta la cachonda (VII)

Noche de striptease y sexo salvaje… Anoche hubo un par de momentos en que disfruté como pocas veces lo he hecho, el primero os lo diré hacia el final. El otro fue en el pisito de la tía de Carlitos, cuando acabé de trabajar. Ayer estaba cansada pero acabé del curro con ganas de tomarme algo por ahí. Cuando me recogió Carlitos me dijo que fuéramos un momento al piso que hemos tomado prestado desde hace ya unas cuantas semanas y que es el escenario de los mejores y más salvajes polvos que hemos pegado.

Renegué un poco, me apetecía sentarme y tomarme algo tranquilamente. Pero él dijo que se le había olvidado el carné de conducir y tocaba ir por huevos. Una vez allí, vi que había algo distinto en el comedor. No estaba como otras veces. Una lamparita que enfoca la luz hacia el techo y que estaba siempre en el rincón, estaba en medio, al lado del sofá. La mesa estaba fuera de su sitio, no se porqué. Había más hueco que de normal. Le pregunté a Carlitos el motivo de ese cambio. No me contestó.

Directamente desapareció, apagó las luces y volvió con un condón en la mano, encendió la lamparita y acercó una silla para que me sentara. Volvió a irse, al momento empezó a oírse una música. La luz creaba un ambiente como más intimo. Al poco entró Carlitos, se me puso delante y comenzó a jugar con la ropa, a medida que se la iba quitando. Mientras él se movía, se me acercaba y me pasaba la mano por las tetas, o hacía gestos como de comerle la minga.

El pantalón se lo quité yo, se me puso de espaldas y me cogió las manos, cuando se lo quité intenté tocarle pero no me dejó. Se puso la mano en su paquete y lo empezó a mover y a tocar delante de mí. También me tocaba suavemente. Me estaba poniendo cachonda. A él se le notaba el bulto de su aparato.

Se quitó los gallumbos de golpe, la tenía medio dura. Se me acercó y me cogió el cuello dirigiéndome la cabeza hacia su pene. Me la metí en la boca y empecé a darle lengüetazas, noté como se le puso muy dura de repente. Se la cogí y me puse a chuparla con fuerza, lo más rápido que podía. La saqué de mi boca y le pasé la lengua por los huevos, eso le puso a cien.

Me cogió, me levantó y se sentó él. Me empezó a quitar la ropa a toda leche, yo llevaba faldita, así que sin quitármela me acarició por debajo del tanga. Yo seguía tocándole con las manos y él ya se había desprendido de toda mi ropa. En un movimiento rápido me sentó encima de él, se la colocó bien y me la fue metiendo poco a poco, luego más y más. Estábamos los dos muy cachondos, se puso el condón en un plis. Al momento me la estaba metiendo de nuevo, muy rápido. Aún le faltaba lo mejor de la noche.

Se puso de pie conmigo encima, no paraba de meterla y sacarla con todas sus fuerzas. Yo estaba abrazada a él recibiendo pollazos en el aire. Estaba a punto de correrme, se lo dije. Me cogió por la espalda y me separó un poco de su cuerpo, solo nos unía su pollón. Empezó a dar vueltas sin parar de darme caña, era una pasada. Estábamos follando en el aire, era una sensación muy excitante. Él sudaba mogollón por el esfuerzo, yo también estaba súper caliente, al momento acabó corriéndose mientras respiraba muy fuerte.

Fue de los mejores polvos que habíamos echado. Al terminar fuimos a la bañera de hidromasaje y nos dimos un buen baño relajante, donde lo hicimos de nuevo, ya de forma más normal, menos salvaje.

Por cierto, el primer momento en que disfruté anoche fue en el bar, no es que me encante el trabajo de un sábado a las diez, pero con el ambiente que había por el partido de fútbol cualquiera no se contagia. De normal no le damos importancia a la televisión, pero ayer todo el mundo que estaba cenando seguía impaciente el partido. Los que trabajábamos no podíamos verlo, pero cuando la gente gritaba parábamos y veíamos que había pasado. Los goles los cantamos como si fuera el mismo Valencia el que los marcaba.

Vaya noche, le prometí a Carlitos que a la próxima le haría yo el striptease, ya veremos cuando toca. Por mí hoy mismo, aunque será mejor darle una sorpresa muy excitante.

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