Dos transexuales me follaron el culo
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Bueno, esta historia pasó hace unas semanas. Me llamo Lucas, tengo 22 años y se podría decir que para ser un hombre puedo llegar a ser bastante culón, aparte de ser bastante flaco y no muy alto, ya que mido 1.70.
Todo esto empezó cuando un amigo y yo decidimos hacer una fiesta. Empezamos a invitar gente y entre la mucha gente que invitó mi amigo se encontraban dos chicas: Raquel e Irina, las cuales fueron prácticamente las primeras en llegar porque ayudaron a preparar todo. Yo no sabía que ellas eran transexuales; mi amigo me lo dijo en secreto. Bueno, yo pensé que había que aceptar esas cosas y todo eso. Como aún quedaba mucho para que más gente llegara, nos pusimos a hablar con ellas y, entre hablar, beber y algún chiste subido de tono, hasta llegaron a preguntar si era gay o por qué mi culo estaba tan grande. Yo ya iba muy bebido y no supe qué decir. Con el tiempo, la gente empezó a llegar; ya éramos muchos y yo entré al baño a mear, con la mala suerte de que me encontré a Irina meando de pie con todo su pene enorme a la vista. Me quedé en shock, no podía dejar de mirarlo, y ella me soltó: “¿Qué pasa, te gusta?”. No supe qué responder, pero ella decidió tocar mi culo y soltar un gemido antes de irse. Yo ya no sabía qué hacer; solo hice mis necesidades en el baño y volví a la fiesta.
En un punto en el que ya estaba muy borracho, Raquel e Irina se me acercaron e intentaron llevarme a una habitación en la que no había nadie. Yo, al estar excitado y bebido, cedí con ganas y al llegar cerraron con pestillo. Me empujaron hacia la cama y empezaron a desnudarse. Eran las pollas más grandes que he visto en mi vida y me quedé loco al verlas. Irina me dijo: “Como vi que no parabas de mirar la mía en el baño, pensé en enseñarte también la de Raquel a ver si te animas a probar las dos. Ese culo está reclamando estas pollas, a mí no me engañas, te molan las pollas”. Yo ya no podía negarme porque lo deseaba tanto, así que con entusiasmo me agaché y probé una por una sus pollas. No tengo ni idea de hacer mamadas, pero lo disfrutaron mucho. “Sí, chúpala más”, gemí yo mismo pidiendo más.
Al acabar, me puse en cuatro. La primera en penetrarme fue Irina y no veas si tenía ganas, porque de una lo metió todo nada más poner el lubricante. Estuvo un buen rato; no recuerdo mucho, pero yo no paraba de pedir más y más. Solo recuerdo que sentí el dolor y el placer más grande de mi vida. “¡Sí, fóllame más fuerte!”, gritaba entusiasmado. Luego vino Raquel, la cual lo tuvo aún más fácil después de lo abierto que me había dejado Irina. Fue más cuidadosamente, pero fue la que más se corrió. “¡Qué delicia, dame todo!”, le supliqué. Después de eso ya no recuerdo nada más, pero seguro que me usaron mucho más porque lo pedí yo misma vez. Al día siguiente me desperté con una nota pegada al móvil y el culo con mucho dolor placentero. Desde ese día, de vez en cuando recibo fotos de sus pollas pidiendo que les dé mi culo. No sé cómo consiguieron mi número, pero sé que se lo pasó mi amigo. No sé si aceptar sus propuestas porque sinceramente lo poco que recuerdo me gustó muchísimo.
