Continúa el año escolar: Semana a semana, menos ropa

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Este relato sienta las bases de todo lo que van a ser mis historias futuras, a diferencia del anterior, que nos daba el contexto en que sucede todo esto, estos dos relatos ya entablaron todo y dieron pie a lo que se viene, en el siguiente ya sí se viene el verdadero porno tan bueno que he vivido en la escuela desde que entré en secundaria, pero de verdad les recomiendo que lean este como mínimo antes del siguiente.

En la historia anterior dí el contexto para que entiendan mi situación con respecto a que entré en una escuela luego de que mi casa fuera quemada y mi tía Lori se mudara conmigo y encontrara su secreto de ser modelo webcam. Mi clase se volviera muy perversa luego de probar juegos atrevidos y nuestra maestra se uniera a ellos.

Esta es la parte 2 de esa historia y siguen muchas.

2 semanas después de que nuestro secreto de curso se estableciera, cuando cerrabamos las ventanas, nos poníamos a tocarnos entre todos, a masturbarnos y manosearnos. Si Leslie (la maestra de biología) estaba presente, ella a veces se unía y nos acompañaba en nuestra práctica.

Un día finalmente, José, uno de los 3 chicos de mi curso incluído yo, en un manoseo con una de las chicas, llamada Paula, terminó penetrándola por el culo. Fue una escena impactante, realmente incluso con la calentura que teníamos no pensamos que alguien tendría la valentía de hacer eso frente a todos. Vimos todos a José y Paula en posición de perrito bastante sexy cogiendo y follando apasionadamente, primero de forma lenta hasta que se les fue la vergüenza y ya le dieron ahí. Ahí fue cuando los demás se animaron y decidimos imitarlos. Así que hay estábamos nosotros, una orgía de 10 estudiantes de 18 años, 7 chicas y 3 chicos, cogiendo calenturientamente en el suelo de un salón de primero de secundaria sin miedo a que entrara alguien y se metieran en problemas.

Sé que dije que somos 22 estudiantes, pero las demás chicas que todavía no se decidían por unirse decidieron hacer de guardia o ignorar la situación.

Obviamente al ser jóvenes chismosos algunos corrieron el rumor por toda la escuela. Primero comenzaron de forma discreta, 1 o 2 estudiantes random de otros cursos venían a comprobar que fuera verdad, y los invitamos, algunos se negaron, otros se unieron con gusto. Luego fueron cursos enteros que se enteraron y se corrió todo eso hasta la dirección. Los cuales fueron a comprobar un día y pasó lo que tenía que pasar.

Llegó el día en que se enteró la directora y fue de sorpresa al aula, allí estaba la maestra de biología, sin camiseta, sin sostén, con sus hermosas tetas al aire frente a una clase entera. La directora se quedó en shock igual que nosotros. Nos entró un miedo terrible cuando empezó a llamar a más gente de la dirección de la escuela. Y ahí fue cuando hablamos. Le lloramos y rogamos a la dirección que no dijera nada, que realmente nos gustaba esto y habían estudiantes de otros salones que también, que por favor nos dejaran tomar la escuela así.

Ahí se calmó un poco el asunto cuando se mostraron activos a escucharnos. Les pedimos que no despidieran a la maestra, ni llamaran a nuestros padres. Les explicamos que nos gustaba nuestra cultura de salón y hacer esta actividad sexual entre nosotros nos unía como grupo y realmente era una forma de darnos placer. Ellos nos dijeron que la escuela no es un lugar para darse placer, que es para aprender. Nosotros les rogamos que consideren permitir que la escuela acepte esta situación y que todo el centro funcione así. Ellos nos respondieron que al día siguiente tendremos una reunión entre todo secundaria para hablar de esto entre todos los cursos.

Al día siguiente nos reunimos todos en la cancha de la escuela. La directora, la subdirectora y los coordinadores estaban al frente, con caras serias. Todos los cursos de secundaria estábamos ahí, unos 400 estudiantes. Se sentía un ambiente tenso, de nerviosismo, pero también de expectativa.

La directora tomó el micrófono y dijo: “Hemos tenido conocimiento de ciertas actividades que están ocurriendo en el salón de primero de secundaria. Actividades que no son apropiadas para un centro educativo. Sin embargo, al hablar con los involucrados, nos pidieron que los escucháramos. Y eso vamos a hacer hoy. Vamos a abrir un debate. ¿Quién quiere hablar?”

Hubo un silencio incómodo. Nadie se atrevía a levantar la mano. Hasta que Leslie, nuestra maestra de biología, se puso de pie y caminó al centro. Todos la miraron. Ella tomó el micrófono y dijo:

“Yo soy la responsable. Yo permití que esto pasara en mi salón. Y no me arrepiento. Lo que vi fue un grupo de jóvenes que se respetan, que se cuidan, que descubren su sexualidad de forma consensuada y sin violencia. No hay abuso, no hay presión. Hay comunicación, hay placer y hay confianza. Y eso, señores directivos, es más de lo que se enseña en cualquier clase de educación sexual.”

Se armó un revuelo. Algunos aplaudieron, otros murmuraban. La directora pidió silencio. Luego, una chica de tercero levantó la mano. Dijo: “Yo también quiero que en mi salón pase eso. ¿Por qué ellos sí y nosotros no?” Y así empezó una lluvia de opiniones. La mayoría apoyaba la idea de una escuela más libre. Otros, los más conservadores, se oponían firmemente.

Después de dos horas de discusión, la directora pidió un receso y se fue a reunir con el consejo escolar. Nos mandaron a todos a nuestras aulas a esperar. El nerviosismo era enorme. No sabíamos si nos iban a expulsar, a llamar a nuestros padres o qué.

A la hora, la directora entró a nuestro salón. Leslie estaba con nosotros, abrazada a una de las chicas, con los ojos llorosos. La directora suspiró y dijo:

“Hemos llegado a un acuerdo. La escuela no puede legalmente permitir actos sexuales dentro de las instalaciones. Pero… hemos decidido hacer una excepción bajo ciertas reglas estrictas. Esto será un proyecto piloto. Solo en este salón. Y solo mientras todos ustedes mantengan las siguientes condiciones: uno, todo debe ser consensuado. Dos, nada de fotos ni videos. Tres, si alguien se siente incómodo, puede optar por no participar sin represalias. Y cuatro, si esto se sale de control, se acaba. ¿Están de acuerdo?”

Todos gritamos que sí. Leslie soltó un suspiro de alivio y comenzó a llorar de felicidad. Nos abrazamos todos. Habíamos ganado. Nuestra pequeña utopía sexual dentro de la escuela era oficialmente tolerada.

Y así fue como comenzó oficialmente la nueva etapa. Desde ese día, las ventanas de nuestro salón se cerraban a las 3 de la tarde, y lo que pasaba ahí dentro era solo nuestro. Poco a poco, otros cursos empezaron a pedir unirse, a pedir que se expandiera el proyecto. Pero eso ya es historia para otro relato.

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JorgeLucas
JorgeLucas
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