Duración estimada de lectura: 3 minutos
Visitas: 1,778
Era el 31 de octubre del 2025 y trabajaba de Uber. Antes que nada, soy un hombre de 31 años en Bogotá que trabaja conduciendo Uber, mido 1,74, contextura normal, soy un hombre bastante caliente y al no tener pareja me cuesta mucho controlarme en ciertos casos.
Recuerdo que recojo un servicio en el sur de la ciudad y vamos con destino hacia el norte de la ciudad. Me sonó la aplicación de Didi y al llegar salió una mujer joven disfrazada de abejita. Recuerdo que tenía unas alas y un vestido cortico negro, tenía aproximadamente unos 25 años, se veía unas piernas muy lindas y unos senos bastantes grandes para su edad. Me saludó e iniciamos el recorrido. Ya eran las 2 am, la ciudad estaba un poco sola, la chica se recostó y se quedó dormida. No pude evitar comenzar a mirarla y morbosearla. Recuerdo que cada vez que metía el cambio rozaba mi mano en su rodilla y al pasar el tiempo mi excitación fue subiendo.
En un momento ella se despertó y me miró con una cara de lujuria que no hubo necesidad de palabras. Nos besamos apasionadamente y recosté mi silla con la verga parada. Ella se botó con su boca hacia mi verga y comenzó a chupar y chupar de rodillas en la silla de ella, yo le cogía el trasero y se lo sobaba, y tratando de llegar a su vagina y frotándosela, ella gemía muy rico. Luego se montó encima mío y comenzó a cabalgar y a restregarse encima de mi verga y gritaba, yo solo le masajeaba las tetas y veía cómo rebotaban, yo las chupaba, les pegaba en las tetas y las mordía, era la gloria, qué delicia. Ella gemía y gritaba mientras yo la nalgueaba. Luego caímos en orgasmo a la vez, se sentó en su asiento y la llevé a la casa. Me pagó, nos dimos un delicioso beso con lengua y no la volví a ver.
Escríbanme al correo y las llevo y cumplo sus fantasías, las espero, y realmente tengo mucho más para contar de perritas ricas arrechas buscando diversión, aunque me gustaría hacer un trío o poner de cornudo a alguien delante de él y comerme a su esposa o pareja en el carro y él mirando.
Recuerden que yo no cobro las carreras, o bueno, en efectivo no, jajaja, y más si la pasamos rico, jajaja. Espero les haya gustado, el relato es 100% real en la ciudad de Bogotá, Colombia. Un saludo para todos.
