Ana acaba con su amante y vuelve a buscar a José
Hola de nuevo.
Han pasado meses de mi último relato. Ana ha estado un poco depresiva ya que rompió su relación con Julio, su último amante. En su defensa hay que decir que nos salió mal, ya que el chico en cuestión tenía las manos largas y resultó ser un ladrón. Mi mujer echó de menos una pulsera y unos pendientes de oro, y lo pudimos ver gracias a las cámaras de vigilancia que tenemos en su habitación.
Ya pasado el mal trago de tener que echarlo de casa y cambiar cerraduras, Ana pasó unos meses un poco tocada.
Como ya conté en otros relatos, José, mi amigo y socio de varios locales, estuvo siendo amante de mi mujer durante tres o cuatro años. Al enterarse de lo sucedido, estuvo en todo momento dándonos apoyo. Él siempre ha sido un buen amigo y podría decir que somos familia. En estos meses él y yo hemos estado muy ocupados en una nueva inversión fuera de nuestra zona y hemos tenido que viajar mucho a las islas. Mi empresa personal ha sido la vía de escape para Ana, que en mi ausencia ha estado al frente.
Esta semana pasada Ana viajó con nosotros a Tenerife. Pasamos unos días geniales y el sábado salimos a celebrar el cierre del acuerdo empresarial. Bebimos un poco más de la cuenta y ya en el apartamento José habló con Ana de aquellos años maravillosos de sexo y diversión. Yo, que conozco bien a ambos, sabía que aquello iba a acabar como acabó. Ana dijo:
—Sabes que contigo siempre disfruté y que eres especial en nuestra vida. Desde que tú empezaste tu relación con Pili no quise darte problemas y me encapriché de un chico que quiso aprovecharse de mí.
José:
—Ana, eres una mujer increíble, la más guapa y caliente que he conocido y Pili sabe más que de sobra cómo soy. Soy un putero y me gustan las mujeres. Ella es más fría y solo con un polvo a la semana va servida, y yo busco fuera lo que no tengo en casa.
Ana:
—Conociéndote sé que eso y nada para ti es poco. Yo llevo desde hace tres meses sin nada y mi vibrador se ha quedado sin pilas dos veces.
Yo estaba esperando, pero vi que ninguno iba a dar el paso, ya que aunque la conversación era caliente no pasaba de ahí. Decidí dar el paso yo.
Yo:
—Chicos, aunque han pasado meses, vosotros seguís siendo iguales y no vamos a perder el tiempo. No quedan 2 días y quiero aprovechar y volver a acercaros, ya que veo que los dos estáis necesitados de sexo. Ya podría hacerlo yo, eso que mi polla está muerta. Ana, levántate y tú, José, también. Abrazados, por favor.
Ellos lo hicieron y yo seguí ordenando:
Yo:
—José, bésala y acaricia su culo. Tú, Ana, toca esa polla que tanto deseas.
Así empezó la vuelta a la vida sexual de Ana. La follada fue apoteósica. La mamada que Ana le dio a José fue grandiosa. Ahora sí que estoy feliz, ya que esta unión lleva años y nunca tuvo que romperse.
Ya seguiré contando cómo va la cosa.
Saludos…
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