Mi relacion con mis 2 hijas Las embaraze!!.

Tengo 38 años, me llamo Carlos. Tengo dos hijas, Marjorie de 19 años y Carolina de 21, ambas del primer compromiso, y un hijo de mi segundo matrimonio.

Mi relación con ellas no fue tan cercana porque se criaron con su madre. Yo casi no las vi crecer, no porque no quisiera, sino porque me fui a vivir a otra parte y pasé casi 12 años lejos, en Miami. La situación económica me obligó a quedarme allá. Apenas conseguí trabajo estable, lo único que hice fue enviarle la pensión a mi ex para que salieran adelante sin mí.

No lo niego: en Miami cumplí mis metas, me gradué como ingeniero comercial y tuve dos compromisos casuales, nada serio. Me casé allá y tuve a mi tercer hijo, Juan Diego, que vive con su mamá. Decidí regresar a mi México querido por un tiempo, a la tierra donde crecí.

Pero las cosas no salieron como planeé. Solo quería conocer a mis hijas, a las que había visto crecer por fotos en Facebook. Marji y Caro son increíbles: al conocerlas, me quedé sin palabras. Son dos mujeres hermosísimas. Poco a poco gané su confianza para que me vieran no como un extraño, sino como su padre.

Con las dos surgió una buena química. No me dicen “papá”, solo por mi nombre. Fui conociendo su vida, escuchándolas. Marji es bisexual, lo respeto; es adulta y ha tenido novios y novias. Tuve salidas separadas con cada una, casi diarias, para acercarnos. Sabía que esto podía ir más allá de una relación padre-hija.

Con Caro, la primera en cruzar esa línea, fue en una salida a un antro. La dejé tomar unos tragos, pero no excederse; es terca. La llevé a mi depa para que no la viera su madre. Pasó la noche conmigo, un poco mareada, pero nada grave. Le di un café caliente y se repuso.

En la madrugada, entre juegos y abrazos, todo fluyó. Ella sabía lo que hacía, yo también. No la forcé; fue consensual, entusiasta. Hicimos el amor esa noche. A sus 21 años, es una hembra increíble en la cama: experimentada, toda una mujer en extensión. No era virgen, pero su pasión me volvió loco.

Después, nuestras salidas se volvieron más frecuentes. Sabíamos los riesgos de esa relación incestuosa, pero era mi princesa y no podíamos parar.

Con Marji fue distinto: más seria, reservada, arisca, con mi mismo carácter. Nunca le conté nada de Caro; ellas no se llevan bien por un lío de novios del pasado. Marji fue directa: me dijo que le interesaba como hombre, que quería algo conmigo en secreto. Era la primera vez que una mujer se me declaraba así.

Con ella no había problemas: mayor de edad, íbamos a hoteles. Descubrí su lado salvaje. Sabiendo que era bisexual, en dos ocasiones participamos en un trío con una amiga suya, sin protección, puro fuego.

Todo explotó cuando supe que ambas estaban embarazadas, casi el mismo mes, de tantas veces sin cuidado. La madre se enteró y ahora exige que cumpla. Lo haré, cargando con esto.

Compartir en tus redes!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *