Mi hermana me despertó con una mamada
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Entre sueño la sentí llegar, pero no reaccioné, hasta que sentí la humedad de sus labios recorriendo mi polla haciéndome una dulce mamada. La dejé hacer, sintiendo el placer de sus besos y lamidas, hasta que se la metió en la boca. Después de un rato, cuando sentí que me iba a correr, la tumbé en la cama y quitándole el tanga, dejándola desnuda, comencé a besarla desde los pechos hasta su monte de Venus, separándole los labios vaginales y pasando mi lengua entre ellos, volví a subir besando su vientre y sus pechos, acerqué mi polla a su entrada y poco a poco comencé a penetrarle el coño. Después de un rato bombeando, la saqué y colocándola de perrito, le lubriqué el ojete con sus jugos y mi saliva y se la inserté en el culo, inundándolo con mi leche, mientras ella llegaba al orgasmo con mis caricias en su clítoris.
Nos dimos un apasionado beso y salió de mi habitación con el tanga en la mano. Yo me quedé tumbado en mi cama y al poco rato escuché el sonido de la ducha. Me levanté y fui hacia el baño. La puerta estaba entreabierta, por lo que pude ver como el agua recorría todo su cuerpo, salpicando cuando daban los chorros de la ducha en sus pezones y sus pechos. Me acerqué y cogiéndole la manopla, comencé a enjabonarla por la espalda, acariciando las deliciosas nalgas de su hermoso culo. Después de que terminara de ducharse lo hice yo, repitiendo ella lo mismo, incluso me lavó la polla, haciéndome una paja con la manopla y el jabón.
La mañana transcurrió con normalidad. Yo salí con unos amigos hasta la hora de almorzar. Cuando regresé estaba sentada en el sofá, con una bata de botones con un gran escote, que casi se le salían las tetas debido a que tenía dos botones rotos, y se le veían los muslos, pues era muy corta. Estaba hablando con su novio por el móvil. Al mirarla más detenidamente, pude observar que no llevaba ropa interior, por lo que me senté a su lado y sin mediar palabra, metí mi mano por debajo de la bata, mientras con la otra le desabrochaba los botones, y le empecé a acariciar el coño, metiendo mis dedos entre sus labios vaginales y dándole masajes en el clítoris con el pulgar. Ella abrió las piernas y se dejaba masturbar, mientras hablaba con el novio intentando evitar los gemidos. Colgó y se dejó llevar, abriendo más las piernas y recostándose en el sofá, hasta que sentí los espasmos de su coño y los flujos en mi mano al llegar al orgasmo.
De pronto se levantó y se quitó la bata, ella tomó mi mano, me llevó a su habitación y aun de pie, la bajó hacia su coño ya bastante caliente para entonces.
Primero estuve frotando mis dedos en su coño, hasta que no aguanté más, la tumbé en la cama y se lo comencé a chupar. Comencé lento para luego acrecentar mis lamidas desde su culito hasta su coño, ella comenzó a gemir y nos pusimos en la pose del 69, no se imaginan qué goce sentí cuando sus labios tocaron mi polla, pensé que me vendría allí.
Luego de chuparnos por unos 10 minutos la acosté frente a mí, tomé mi polla entre mis manos y con su ayuda la coloqué en la entrada de su coño. Entonces empecé a meterla poco a poco, y después de unos segundos no pude resistirme así que la penetré hasta el fondo y ella comenzó a moverse y yo a hacer lo mismo al ritmo que ella llevaba, duramos en esas entre 8 y 10 minutos y la saqué y me coloqué boca arriba esperando que mi hermana se montara lo más pronto posible, así lo hizo y comenzó a cabalgar como una amazona, no aguanté mucho tiempo y antes de correrme se la saqué y comenzando ella a pajeármela cosa que no tuvo que hacer por mucho tiempo porque me vine en chorros. Después de un rato estando todavía desnudos ella comenzó a levantarme mi polla dándole con su lengua y chupándomelo. No demoré en ponerme caliente y procedí a clavarla en su culo, poco a poco, sin pausa pero sin prisas, se lo dejé todo adentro por casi 2 minutos sin moverme acostumbrando su culo para luego empezar a moverme, ella tuvo como dos orgasmos antes que me viniera a dentro. No la saqué hasta que la ultima gota salió de mí, dejándole el culo inundado de mi lechada. Nos tumbamos en la cama, con mi polla aun dentro de su culo.
La dejé que se recuperara y me fui a ducharme y a mi habitación a cambiarme de ropa y ponerme más cómodo.
