Cogiendo con mi primo

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Soy Jessi, de Tizimín, Yucatán, y esto pasó cuando tenía como 18 años, bien joven y bien puta. Siempre me ha gustado llamar la atención, por eso me vestía bien reveladora: tops cortitos, faldas que apenas me tapaban el culo, shorts ajustados y sin bra para que se me marcaran mis tetitas pequeñas pero bien paradas y firmes.

Mis abuelos vivían en la casa de al lado, conectadas por una puerta de metal q se encuentra en la sala de mi casa. Como ya estaban grandes y no se podían valer por sí solos, mi primo Ángel venía todas las tardes a cuidarlos. Era hijo de Gregorio, el hermano de mi mamá, teníamos exactamente la misma edad y vivía nomás a una cuadra. Nunca habíamos platicado mucho, solo nos veíamos de lejos y nos saludábamos seco.

La primera vez que empezó todo fue un lunes que mi mama se fue a trabajar y me quedé sola. Estaba en la sala aburrida, vestida con un shortcito de mezclilla super corto que se me enterraba entre las nalgas y una playerita blanca ajustada sin bra, se me notaban clarito los pezones. De repente escuché que abrían la puerta de la sala. Era Ángel, aburrido de estar con los abuelos.— ¿Qué onda, Jessi? ¿Todo bien? —me preguntó asomándose.—Aquí muriéndome de aburrimiento, primo. Pásale —le dije cruzando las piernas para que viera más carne.

Empezamos a platicar. Me preguntó un chingo de cosas: “¿Qué estudias? ¿Trabajas? ¿Tienes novio o andas libre? ¿Te gusta salir a bailar en las fiestas del pueblo?” Yo le contestaba y le regresaba las preguntas: “¿Y tú, Ángel? ¿Sigues en el taller mecánico? ¿Ya tienes novia formal o nomás andas de picaflor? ¿Por qué nunca venías a platicar antes si vives tan cerca?” Estuvimos como dos horas sentados en el sillón, riéndonos y conociéndonos. Cuando se fue me quedé pensando en él.Al día siguiente me vestí más puta para ver q pasaria cuando me viera asi. Me puse una falda plisada cortita de cuadros, como de colegiala pero bien subida, y un top negro escotado que dejaba ver mi pancita y sin bra.

Apenas escuché ruidos abrí la puerta yo misma.—Primo, ¿qué tal? Pásale, estoy sola otra vez —le dije sonriendo.Platicamos más profundo: de nuestras familias, de los pleitos con los papás, de lo que queríamos hacer en la vida. Ya había indirectas: yo le decía “me gustan los chavos que se atreven a tomar lo que quieren” y él me miraba las tetitas y las piernas. Empezamos a mensajearnos por la noche: “Ya estoy aburrida en la sala ”, “Ojalá estuviera más oscuro para platicar sin que nos vean”. Las indirectas cada día más calientes.Otro día me puse leggins negros super ajustados que se me marcaba todo el culo y la panocha, con un crop top blanco transparente. Ángel abrió la puerta directo y se quedó mirándome.—Jessi… estás bien buena hoy —me dijo ya más suelto.Nos sentamos, platicamos de ex-parejas, de lo que nos gustaba en la cama (indirecto pero claro). Yo cruzaba las piernas y me acomodaba para que viera. Así pasaron varios días.

Cada tarde yo elegía un outfit más puta: un vestido rojo cortito sin panties, un body negro escotado que apenas me tapaba las tetitas pequeñas, una minifalda vaquera con un top que se me salían las nalgas cuando me agachaba. Siempre abría la puerta yo, me paraba frente a él y platicábamos un rato largo antes de que tuviera que volver con los abuelos.Una noche me mando mensaje y dijo q si podríamos vernos en la esquina de su casa lo pense antes de responderle la excitacion me ganaba de saber q pasaria y mas q nos vieran le dije q si y fui alas 9 de la noche estaba oscuro xq no habia alumbrado nos quedamos aun lado platicando nerviosos cuando de repente me agarró de la cintura, me empujó contra la pared y me dio el primer beso. Suave al principio, luego con lengua, bien rico. Sentí su verga endureciéndose contra mi pancita. Nos besamos como 15 minutos, tocándonos por arriba de la ropa, jadeando.

Desde esa noche, cada vez que me quedaba sola abría la puerta. Venía directo, nos besábamos en la sala bien pegados. Un día yo traía el body negro y la minifalda vaquera; me senté en sus piernas, me movía frotándome contra su verga dura mientras nos besábamos y nos metíamos mano. Otro día vestida con un short de lycra y top blanco cortito; me tenía las manos en las tetitas, pellizcándome los pezones mientras me chupaba el cuello. “Me tienes loco, Jessi”, me decía.

Yo le metía la mano y le agarraba la verga por encima del pantalón.Pasaron como dos semanas así, cada vez más intenso. Hasta que un día mi mama tuvo q quedarse mas tiempo en su trabajo. Yo me vestí bien puta: top blanco cortito que apenas me cubría las tetitas pequeñas (sin bra, pezones marcados) y un short negro de lycra super ajustado que se me enterraba entre las nalgas. Abrí la puerta y Ángel entró como animal, me empujó contra el sillón de la sala.

Nos besamos desesperados. Le bajé el pantalón, saqué su verga bien dura y gruesa y me arrodillé. Se la empecé a mamar rico, despacito, lamiendo toda la cabeza, luego profundo hasta la garganta, babeando y mirándolo a los ojos. Él me agarraba del pelo: “Qué buena la chupas, prima… sigue así”.Me levantó, me quitó el short y me abrió las piernas en el sillón. Me metió la verga de un solo empujón, estaba empapada. Me cogía fuerte, mis tetitas brincaban con cada embestida. “Más duro, Ángel… cógeme como la puta que soy”. Me puso en cuatro, me agarró de las caderas y me dio por atrás bien rico, sus huevos pegando contra mi culo. El sillón rechinaba.

Cuando estaba a punto me dijo jadeando: “Me voy a venir…”. Yo gemí “¡Sí, lléname toda primo!” Me llenó de semen caliente, chorros gruesos adentro, me escurría por los muslos. Me quedé temblando. Luego me arrodillé otra vez, le mamé la verga limpia, tragándome todo lo que quedaba. Nos quedamos abrazados besándonos y prometiendo q siempre lo haríamos…

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