Mi hermana y yo ayudamos a mamá
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Mi madre se llama Lorena, tiene 41 años y sigue preciosa y con un cuerpo escultural aunque vista con ropas largas. Nunca conocimos a nuestros padres y mamá jamás habla del tema.
Me llamo Fran y tengo 20 años y mi hermana de madre tiene 18 añitos. Nos parecemos poco: ella es más alta que yo con caderas, pechos grandes y buen culo, y yo algo bajo y muy delgado con tez blanca.
Ambos estamos en plena adolescencia conociendo la vida a empujones y mi madre, aunque lo intenta, no puede más ya que trabaja de sol a sol.
En las mañanas viene un hermano de mi madre, tío Alberto, para despertarnos y llevarnos al colegio. De resto no tenemos más familia y esa ayuda diaria la agradece mi madre.
La casa es como un pequeño estudio, tiene todo abierto y las camas son armarios que abrimos por las noches quedando como nos plazca: a veces mi hermana conmigo y otras con mi madre.
Duermo bastante y por las mañanas me cuesta mucho despertar, por ese motivo casi siempre llegamos tarde al cole con el consiguiente enfado de mi tío.
Una mañana estaba despierto pero aún con ojos cerrados cuando oigo la puerta y mi tío entra. Pensaba en el típico grito de todas las mañanas pero antes de eso va a la cama de mi madre donde duerme mi hermana y se pone a tocarles los pechos, sacando uno y comérselo. Yo de lado y tapado veía todo perfectamente. Veo que levanta su parte de abajo del pijama y mete los dedos moviendo como si la masturbara e incluso penetrando con ellos a mi hermanita, así durante un rato hasta que se saca una verga grande y dura y la pasa por los labios de mi hermana hasta que masturbándose se viene en su cara. Después limpia y vuelve a la puerta para el grito diario.
Me quedé extraño pero también excitado de ver ese pequeño pecho de mi hermana con un botón de pezón oscuro, porque ella es tímida y nunca enseña nada.
En la cena no comenté nada con mamá y se fueron a la cama juntas yendo yo al baño a tocarme pensando en mi hermana.
Puse el despertador y con auriculares me dormí.
Al día siguiente la misma escena salvo que esta vez al estar mi hermana boca arriba con las piernas algo abiertas bajo su pijama y braga hasta la rodilla, empezó a comer toda su vagina. Mi hermana entre sueños emitía leves gemidos hasta que, después de lamer y penetrar a mi hermana con varios dedos, eyaculó sobre su pubis. Y otra vez el grito para levantar.
Lo hacía casi a diario e incluso la penetraba lentamente casi hasta el fondo. Mi hermana por el ruido que hacía la verga al entrar entendía que estaba muy húmeda.
Un día entendía cosas que me pasaban muchas mañanas durante años ya que al entrar como siempre cerré los ojos pero esta vez sus manos fueron a mi verga, la cual sacó del slip y masturbaba. Algo húmedo llenó la verga y era su boca chupando y lamiendo hasta que eyaculé en ella. Casi no podía respirar del placer cuando de manera rápida me dio la vuelta abriendo mis nalgas y poniendo la cabeza de su enorme verga en la entrada de mi culo. Me medio penetró entrando perfectamente. Yo me moría de tanto gusto hasta que eyaculó dentro.
Ahora comprendí las molestias y algo de sangre de tiempo atrás.
Mi madre seguía triste y aunque le decíamos que salga y busque novio, ella siempre negaba y que estaba cansada. Nos comentó, a pregunta de mi tímida hermana, que no tenía sexo desde hace muchos años pues los hombres la rechazaban y no comprendían.
Que extraño, lo hermosa que eres, le dije y entre risas comentó que tenía que haber nacido en nuestra época.
Lo de mi tío era un no parar de lunes a viernes hasta que una mañana mi hermana en voz baja le habló mientras él dijo algo sobre su ayuda a mamá y tomando a mi hermana a cuatro patas la penetró salvajemente entre gritos y gemidos de mi hermana. Me tuve que masturbar y me vine de placer cuando mi hermana le pedía más duro que se venía.
Una mañana lo recibí boca abajo y desnudo por lo que directamente abrió mis nalgas y entrando rápidamente me la clavó entera. Me gustaba la verdad y tocándome me vine junto a él gritando como un animal.
Una noche le dije a mi hermana que durmiese conmigo y al dormir mamá hablamos sin temor del tema de nuestro tío.
Al día siguiente nada más llegar lo amenazamos con denuncias y se fue para nunca más volver. Íbamos caminando al colegio y madrugábamos más.
Qué le pasaría a mamá pensamos ambos hasta que en Navidad bebió tanto que se cayó al suelo y se orinó encima. Entre mi hermana y yo la acostamos abriendo su cama y al desnudar sus pechos nos quedamos boquiabiertos por lo perfectos que estaban. Mi hermana los tocó y chupó un pezón entre risas y yo algo excitado ya le lamía el otro pecho con mucha ansia. Ella emitía leves gemidos y solo decía sí, sí. Al bajarle la falda y sus bragas para limpiar ambos abrimos la boca y primero nos dio por reírnos y después otra vez boquiabiertos y vuelta risas hasta que mi madre muy borracha seguía diciendo sí, sí.
Dios mío, dijo mi hermana, ahora comprendemos todo. Mi madre es intersexual y tiene una vagina preciosa para comer entera y un pene encima.
Como jóvenes y modernos le dimos naturalidad y mi hermana se comió su pene entre gemidos de mi madre hasta que noté esa verga dura. Con una señal mi hermana entendió: vamos a darle un regalo a mamá por tanto sufrimiento en la vida. La pusimos en los pies de la cama y levanté sus piernas un poco mientras la logré penetrar entera. Ella con ojos cerrados ya gritaba y cuando mi hermana se subió encima y clavó su verga dentro ya mi madre se enloqueció.
Cuando tomamos el ritmo fue más cómodo. Mi hermana se la metía y yo la clavaba hasta el fondo hasta que mi madre entre gritos de me vengo y mi hermana gritando acabo yo me corrí junto a las dos quedando todos muy relajados.
Solo hubo unas palabras de mi madre:
Mañana hablamos.
