Nuevas experencias: Mi despertar en el cuckold y el fetichismo

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Hola, este es mi primer relato, espero que les guste. Estas son vivencias de mi juventud. Soy un hombre hetero y no me atraen los hombres, pero una vez leí un relato erótico sobre un vato que se ponía la ropa interior de su pareja y sentía mucho placer. Un día que estaba solo, porque mi pareja de ese momento estaba fuera de la ciudad, me estaba masturbando y de la nada me dije: “¿Por qué no?”. Busqué un calzón de ella, me lo puse y sentí que se sentía muy bien.

Así estuve hasta que ella llegó de vacaciones. Después de eso me la cogía de maravilla, pero se me quedó muy grabada la sensación. No lo hacía seguido, pero de vez en cuando, si salía a la tienda, por la cena o a algún mandado, aprovechaba cuando ella no estaba. En una de esas ella dejó unas tangas y eso fue un placer más intenso. Fue entonces cuando, poco a poco, me fui tocando el ano y buscando cosas para meterme; sentía mucho placer. Tenía que tener cuidado para que mi familia no se diera cuenta, solo lo hacía por experimentar más con mi cuerpo.

Después empecé a leer relatos de tríos e imaginaba estar en uno con mi pareja o con otra persona. En ese momento era un tabú que se veía mal, aunque ahora ya no sea así. Siempre quise ver a mi ex en un trío con otro más vergon; se lo decía y ella se excitaba. Sin embargo, con el tiempo tuvimos problemas, caímos en la monotonía y ella empezó a perder el interés. Yo me preguntaba qué estaba pasando, hasta que me di cuenta de que ella andaba con alguien más. A mí no me importaba en ese momento porque sabía que la relación ya estaba rota, pero me excitaba sentirle la panocha un poco más abierta. Pensaba “esta anda de puta” y eso me encendía.

Empecé a leer relatos de cuckold y me gustaba la idea. Me masturbaba poniéndome sus calzones o tangas e imaginaba que ella cogía con otro usando esa prenda; en serio era un placer rico. Así estuvimos unos meses. Ella pensaba que yo no lo sabía, pero yo me daba cuenta porque la panocha ya casi no apretaba. Aun así, teníamos sexo muy placentero; imagino que ella pensaba en su amante y a mí no me molestaba, sexo era sexo. Todo terminó hasta que mi familia la vio con otro; ahí todo se fue a la mierda, aunque yo lo disfruté al máximo.

Poco a poco fui regresando a la masturbación con los calzones que ella dejó, pero como les dije, era solo en ocasiones por miedo a ser descubierto. Así pasé unos meses hasta que conocí a mi actual esposa, pero esa es otra historia. Espero sus comentarios. En serio, muchos de nosotros buscamos cosas nuevas para experimentar y eso es lo bueno del sexo. Esta es mi historia y mis vivencias, espero que les guste y comenten si también tienen esos gustos.

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