Mi vecino maduro de coge a mi hija por 2da ocasión

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Hola, qué tal, otra vez su amigo Edgar, ahora para contarles la segunda vez que vi a mi vecino cogerse a mi hija. Todos los personajes son mayores de 18 años. Esto es ficción pura para adultos.

Al otro día volví a llegar antes que mi hija a casa para ver si realmente mi vecino se la cogería como me lo había dicho. Llegué y me metí a mi recámara para que al llegar ella no me viera y así pensara que nuevamente estaba sola en casa. En esta ocasión llegó primero ella. Escuché que entró a su recámara. Al poco rato salió de ella solamente en bra, tanga y zapatillas. La observé y realmente se veía muy bien de esa forma. Apenas la vi, volví a ponerme muy caliente y me invadió el morbo de solo pensar que una vez más se la cogería mi vecino. La vi bajar la escalera rumbo a la sala. Apenas terminó de bajar, abrió la puerta y mi vecino ya estaba ahí. Mi hija lo hizo pasar rápidamente y le dijo: Nadie te vio entrar, verdad? Él contestó: No, no te preocupes, putita, nadie. Ella le dijo: Cerraste la puerta? Él dijo: Sí, y le entregó las llaves de la entrada de nuestra casa.

Una vez en la sala, él la observó de arriba a abajo y le dijo: Te ves muy rica, putita. Comenzó a acariciar todo su exquisito cuerpo, la abrazó y la besó mientras con las manos recorría su espalda, nalgas y piernas. Yo observaba desde la puerta de mi recámara. Mi vecino me vio, sonrió y me guiñó el ojo. Me hizo señas como diciéndome: Observa bien, cornudo. Yo en esos momentos ya estaba más que excitado esperando que empezara a cogerse a la putita de mi hija. Comenzó por quitarle el bra, dejándola solamente en tanga y zapatillas. Mi hija comenzó a quitarle la ropa, empezando por la camisa, luego fue el pantalón y el bóxer, dejando su verga libre, la cual volví a observar y de verdad se veía imponente aún estando flácida y con sus enormes huevos colgando. Mi hija la tomó entre sus manos y comenzó a acariciarla al igual que sus grandes huevos. Sonriendo, le dijo: Papi, me encanta tu vergota, y le dio un beso, el cual vi cómo él le correspondía mientras acariciaba todo el cuerpo de mi hija.

Después del rico beso que se dieron, el vecino le dijo: Anda, chúpamela, putita, quiero sentir tu boquita, esa boquita de mamadora que tienes. Mi hija le sonrió y se acomodó de rodillas frente a él para comenzar a chupar esa rica verga. Comenzó pasando la lengua sobre la cabeza sin dejar de acariciar sus huevos. Después recorrió con su lengua todo el tronco hasta que llegó a sus huevos, los cuales lamió y recorrió varias veces con la lengua. Alzó los ojos para ver la cara del vecino y sonriendo le preguntó: Te gusta cómo lo hago, papi? El vecino acarició su cabeza y le dijo: Sí, me gusta mucho cómo la chupas, putita. Ella continuó haciéndolo, volvió a subir lamiendo el tronco de su verga y al llegar a la punta la cubrió de besos para después pasar su lengua al rededor de ella. Después de eso comenzó a tragarse toda esa verga, la cual entraba y salía de su boca causándole mucho placer al vecino, el cual le decía: Aaaaah, aaaaah, qué rico, qué rico mamas, putita, mmmm, sigue, sigue, lo haces muy bien.

Mientras mi hija seguía chupando su verga, él comenzó a acariciar sus tetas y las nalgas, y volteaba a verme sonriendo. Después de un rato, mi vecino le dijo: Ven, putita, quiero disfrutar de tu rica panochita, y la sentó en el sillón. Abrió sus piernas y comenzó a chupar su panochita. Mi hija, al sentir su lengua, comenzó a suspirar y gemir por lo rico que estaba sintiendo. Le decía: Aaaaay, aaaaay, papiii, papiii, qué rico, qué rico, mmm, mmm, aaaah, aaaah, papiii, papiii, qué rico. Se retorcía del placer que la lengua del vecino le proporcionaba, por lo cual no tardó mucho en tener un orgasmo. Entre gritos y gemidos le gritaba: Papiii, papiii, qué rico, qué rico me estás haciendo venir, papiii, y soltó sus jugos bañándole la cara. El vecino no dejó de lamer su panochita mientras disfrutaba de los jugos, los cuales trataba de tragarse por completo diciéndole: Síiiii, asíiiii, asíiii, vente, vente, putita, dame tus juguitos de putita. Después de eso, ella volvió a pedirle que ya se la cogiera: Yaaaa, papiiii, yassss, méteme tu verga, ya cógemeee, por favor, ya méteme tu verga, papiiii. Él sonreía solamente y seguía mamando su panochita. Pasados unos minutos, la acomodó recargada sobre el sillón y colocó su verga en la entrada de su panochita. Ella, al sentirla, inmediatamente echó su cadera hacia atrás y se ensartó solita, lanzando un suspiro y un: Aaaaaaah, papiii, qué rico. El vecino le dio unas nalgadas y comenzó a meter y sacar su rica verga de su panochita, la cual estaba súper empapada. Se escuchaba claramente el sonido que hacía su verga al entrar y salir de ella y el sonido que hacían sus huevos al chocar en sus nalgas. Al mismo tiempo escuchaba cómo suspiraba y gemía, así como también le gritaba: Síiiii, asíiiii, asíiii, papiii, qué rico, qué rico me cogessss, mmm, sigueeee, sigueeee, papiii, no paressss, no paresss. El vecino acariciaba sus tetas, pellizcaba ligeramente sus pezones y le daba nalgadas mientras le preguntaba: Quién es mi putita? Quién es mi putita? A lo que ella, con la voz entrecortada y llena de lujuria, le contestaba: Yo, yo, papiii, yo soy tu putita.

Sin duda se la estaba cogiendo muy rico y sin duda que ella lo disfrutaba muchísimo. Mientras yo, lleno de morbo, excitación y mucha calentura, observaba todo ese espectáculo acariciando mi pequeña verga, sintiendo un placer incomparable. Mi hija no tardó mucho en tener otro orgasmo, gimiendo más fuerte y gritando lo mucho que estaba disfrutando la cogida que le daba mi vecino, mientras que él no dejaba de embestirla una y otra y otra vez. Se escuchaba claramente una vez más ese característico sonido de su verga entrando y saliendo de su rica y empapada panochita. Después le sacó la verga y se sentó sobre el sillón, ordenándole que lo montara. Ella lo hizo rápidamente y se sentó sobre su verga al mismo tiempo que él le chupaba las tetas. Veía claramente cómo ella subía y bajaba en su verga, disfrutando cada que esta entraba por completo en su panochita. Ver a mi pequeña princesa entregada como toda una puta al vecino me hacía estar en un estado de excitación y morbo al máximo. Volvió a tener otro orgasmo, quedándose quieta y con la verga hasta el fondo de su panochita, gimiendo mientras el vecino chupaba sus tetas y mordisqueaba sus pezones, haciéndola sentir aún más placer.

Papiii, me encantooo, me encantooo tu vergota, aaaaaaah, aaaaaah, qué ricooooo. Momentos después ella volvió a subir y bajar en su verga, haciéndolo disfrutar de su rica y apretada panochita. Síiiii, putita, lo sé y sabes que es toda tuya, aaaaah, qué rico, cómetela todaaa, asíii, qué rico te la comes, putita, y qué rico brincas y te mueves con mi verga adentro, síiii, síii, así muévete rico, putita, aaaah, qué rico, putita. De pronto comenzó a bufar y gruñir como toro, anunciando que se venía. La sujetó de la cintura y le enterró la verga hasta el fondo. Bufando, le gritó que se estaba viniendo: Uffff, putitaaa, qué ricooo, qué rico me estás sacando la leche, mmm, tomaaa, tomaaa toda mi leche, putitaaa. Se vació por completo dentro de ella y no la soltó hasta que sintió que ya no tenía leche. Le sacó la verga. Ella le quitó el condón, lo chupó y limpió completamente, disfrutando de su leche que supongo aún estaba caliente.

Ambos quedaron satisfechos sentados en el sillón. Ella acariciando su verga y huevos, los cuales se veían deliciosos colgando. Él le acariciaba las tetas y su panochita mientras le decía que era una nena linda y muy putita. Mi hija le sonreía y le decía: Gracias, papi. Una vez más le dijo que era hora de irse antes de que llegáramos su mamá o yo. Una vez él le mencionó: Tranquila, putita, ya te dije que tengo verga y leche para las tres, y se rió, jajaja. Mi hija también rió y se paró para ir al baño, momento que aproveché para entrar a mi recámara y esperar a que mi vecino saliera de la casa. Al irse, mi hija se metió a bañar y aproveché para salir de la casa sin hacer ruido y no se diera cuenta que estuve ahí viendo una vez más como el vecino la hacía su putita.

Una vez afuera hice como si fuera llegando y mi vecino volvió a acercarse a mí con una gran sonrisa en el rostro. Me saludó y dijo: Sabía que estarías otra vez ahí observando todo. Espero que te haya gustado una vez más el espectáculo, cornudo pito chico. Tu nena es una linda putita a la que le encanta mi verga y por lo que volví a ver, a ti también te gusta, o no? No sé por qué presiento que también eres una buena puta. Otra vez no sabía qué decir ni cómo reaccionar ante esto. Volvió a decir: Pero ya habrá tiempo para averiguarlo. Por lo pronto te aviso que la próxima en disfrutar de mi verga y leche será tu esposa. Ya te avisaré cuando me la coja para que no te pierdas del espectáculo, cornudo pito chico putito.

Se fue dejándome una vez más muy caliente y lleno de morbo pensando en cómo le iba a hacer para cogerse a mi esposa y si esa era la primera vez que lo iba a hacer o ya se la habría cogido anteriormente.

Espero les haya agradado mi segundo relato y esperen el próximo donde les narraré cómo se cogió a mi esposa.

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Cucky
Cucky

Hola soy Edgar hombre de 38 años e sido cuck toda mi vida ya que fue hijo cuck y ahora soy padre y esposo cuck, siempre me a gustado ver cómo se cogen a mi mamá y ahora a mi esposa e hija, eso es algo que me causa muchísimo morbo y excitación.
Ellas no saben que las e visto coger.

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