Hicimos un trío con su marido y el nunca se entero

En una tarde normal, como era de costumbre, mientras yo trabajaba y chateaba con mi hot wife, hablábamos de lo rico que la pasamos la última vez y estábamos planeando juntarnos nuevamente lo más pronto posible. Me dijo que ella estaba ovulando y se encontraba ganosa. Nuestras pláticas llegaron a un nivel bastante hot, a lo cual a mí también me tenía con la verga durísima.

Se estaba haciendo de tarde y me dijo que me tenía que dejar porque ya iba a llegar su marido. Yo le dije que no me dejara, que esa noche yo estaba libre y que nos juntáramos. A lo cual me respondió que, por mucho que quisiera, se le hacía imposible por su marido. Le dije: “Pero ¿y no tiene ganas de amarrarme y cogerme rico, así como la última vez?”. Me dijo que moría de ganas, pero que se iba a tener que desquitar con su marido porque ese día no podía salir. Yo le dije que no era justo que yo la estuve poniendo caliente todo el día, con su pussy escurriendo, para que él disfrutara de mi trabajo. A lo cual solo se rio.

Entonces se me ocurrió un plan. Le dije que estaba bien que se cogiera a su marido, pero que le vendara los ojos super vendados, donde ella estuviera segura de que no pudiera ver absolutamente nada. Y que, cuando estuviera así con su marido acostado con los ojos vendados y ya a punto de empezar a cogérselo, me hiciera videollamada. A pesar de que le gustó la idea, me dijo que no, que lo veía muy difícil y que ya no me podía hablar. Mala suerte.

Dije llegué a mi casa. Ese día estaba solo, me acosté a ver películas, pedí algo de comer y me olvidé de la situación hasta que, sorpresa mía, cuando ya estaba a punto de dormir, recibo una videollamada de ella. Me palpito todo, puse mi micrófono en silencio para que no le llegara ningún tipo de sonido a ella y contesté.

La vi a ella como siempre, muy bien arreglada. Se puso un dedo en los labios indicándome que no dijera nada. Yo ya tenía el micrófono en silencio y me sonrió pícaramente. Cuando me enseñó lo que estaba haciendo, se me puso durísima en segundos. Ella se encontraba encima de su marido mientras él le estaba comiendo la pussy. Bajo el teléfono, se abrió los labios y me enseñaba cómo la lengua de su marido recorría su vagina, ya escurriendo. Estuvo así unos minutos. Yo me saqué la playera, me bajé el bóxer y me empecé a tocar viendo la escena, y le enseñé cómo me estaba tocando la verga.

Cuando ella vio eso, agarró su dildo que tenía a la par y, siempre encima de la cara de su marido, empezó a mamar el dildo enseñándome cómo se lo metía a la boca mientras ella miraba cómo me tocaba la verga. Luego se dio la vuelta, quedando en un 69 con su marido. El teléfono enfrente de una almohada, y empezó a mamarnos la verga a los dos: se metía mi dildo a la boca y luego se metía la verga de su marido, alternando nuestras vergas un rato cada uno, llenándolas de saliva, ambas bien paradas, mientras me miraba a mí masturbándome. La situación era demasiado excitante, su pussy estaba chorreando.

Después de unos minutos de mamarnos la verga, ella necesitaba coger. Así que se subió en su marido y le dijo que se lo iba a coger, pero que no podía acabar. Yo escuchando todo lo que decía, se metió la verga hasta adentro, agarró el teléfono y me enseñó de cerca cómo le entraba la verga hasta adentro. La situación la tenía a ella excitadísima, el morbo era demasiado y se lo empezó a coger gimiendo de lo más rico. Tuvo un orgasmo al poco tiempo de cogérselo. El pobre del marido, tratando de aguantar las embestidas de su mujer, le dijo que parara porque ya no aguantaba más e iba a eyacular.

Así ella se enojó y se quitó. Le dijo que no estaba siendo obediente. Entonces se acostó a la par de él con las piernas abiertas, puso una almohada, colocó el teléfono y se empezó a meter el dildo. Ella y su marido se refieren al dildo con el nombre de Rogelio. Entonces le dijo: “Mejor le voy a coger a Rogelio porque él sí hace caso y sí aguanta, no como tú”. Gemia de placer mientras se metía el dildo y le decía: “Qué rico me está cogiendo Rogelio, la tiene bien rica y me entra todita”.

El marido, lejos de enojarse, se prendió al mil y le decía: “Que te la meta hasta adentro”. Ella empezó a gemir: “Qué rico, voy a acabar. La verga de Rogelio me está dando demasiado rico… ¡Ahhh, síii, qué ricooo! Estoy sintiendo demasiado rica la verga de Rogelio, mi amor, me está cogiendo demasiado rico”. Él le dijo: “Qué rico”, dándole su aprobación. Se empezó a meter la verga hasta adentro de la forma más dura y rápida que pudo, y yo viendo el espectáculo tocándome, viendo cómo su pussy se comía toda esa verga en primer plano. Ella llegó a su orgasmo.

Luego le dijo: “Qué rico me cogió. ¿Y tu verga todavía aguanta?”. Agarró el teléfono, se puso enfrente de él y se sentó en el dildo. Empezó a mamarle la verga a su marido mientras tenía el teléfono enfrente. Me enseñaba cómo se la chupaba de rico. El marido no aguantó más y le llenó la boca de semen. Yo tampoco aguanté y empecé a eyacular. Ella veía en primer plano cómo salían los chorros de semen de mi más que erecta verga. Me sonrió y me colgó la llamada.

Luego solo me mandó un mensajito diciendo que ya no podía hablar, que estuvo riquísimo y que me hablaba otro día.

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Dieguinixx
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