Como la leche de mi novio ( de 60 años ) fue mi medicina
¡Hola amigos! Regresé, perdí mi cuenta anterior así que creé una nueva. Como saben, soy Samantha, una chica trans de Tampico, ahora de 19 años, que vive con su novio mayor de 60 años. Si leyeron mis relatos anteriores (“No novio de 60 y mi primera noche con mi novio”), sabrán que transicioné a trans desde los 18 con ayuda de mi mamá y mis amigas. Me empecé a hormonar y pues me ayudó que soy delgada, güerita y linda.
Bueno, para no hacer más larga la historia, empezó un fin de semana que salí de pesca con mi novio y sus amigos. Nos fuimos desde el viernes a la playa lejana de Veracruz, nos quedamos en una cabaña rentada. Lo malo es que todos llevaron cervezas y refrescos pero nadie llevó agua para beber, ni yo. Y con las hormonas y mi dieta necesito tomar mucha agua. Lo lindo era que Manuel me cuidaba porque sus amigos nada más me decían que era muy guapa y como una niña de 19 andaba ya con un viejo, jeje, y esas cosas. Y como andaba esos días con vestiditos y ahora que se me ven más bonitos por mis bubis ya un poco más grandecitas, él se ponía bien celoso. Bueno, así pasó viernes, sábado, y ya para el domingo andaba super incómoda. No había podido ir al baño esos días por tomar tanto refresco, siento yo se me resecó el intestino y ya me dolía un buen la panzita.
Ya llegamos el domingo en la noche. Yo a pensar de ser super caliente, la verdad por el dolor de estómago no quería nada de nada, así que llegamos a dormir. El lunes Manuel se fue a la ofi y yo me quedé atendiendo la tiendita y haciendo el aseo, pero decidí ir al simi y le expliqué al doc que no había ido al baño en 3 días y que tomaba hormonas. Me recetó una crema y un supositorio. Ya cuando había llegado a casa me marcó mi novio que se quedaría saliendo después en la ofi porque enceraría los pisos, así que yo de linda le dije que sí, que le llevaría un lonchito. Así que llegué a casa, me duché, abrí el paquetito de la medicina y le puse crema al alrededor de mi anito y un poquito al supositorio y me lo fui metiendo despacito. Ya me puse un conjunto negro con mi tanguita negra y un bra negro. Aunque mis bubis no son melones ya no son limoncitos y sí me gusta traerlas bien firmes. Me puse un vestido azul de flores para andar más cómoda y me puse a hacer el lonch a mi novio. Tomé las llaves y me fui a la oficina de mi novio. Como recordarán, queda como a 4 cuadras de la casa. Ya llegué, cerré las puertas y subí a la oficina. Él ya estaba trabajando puliendo el piso. La verdad me puso caliente verlo sin playera trabajando. Y recuerdo que me agarró fuerte de la cadera y me besó y me dijo: “Mejor primero el postre”. Así que yo abusada me arrodillé y le bajé su pantalón y como con imán me pegué a su enorme miembro. Chupaba con una desesperación que hasta el líquido pre-cum me tomaba.
Él me masajeaba la cabeza y me tomaba del cabello. De la nada me levantó, me puso empinada en un escritorio, levantó mi vestido e hizo a un lado mi tanga y sin decir agua va, puso su mantecadota en la entrada de mi colita y de una metió sus 20 cm. Recuerdo pegar un grito, la verdad sentía que me quemaba, sentía en verdad que me empujó el supositorio hasta lo más hondo de mí y él como poseído me empezó a taladrar el ano. Yo solo pujaba y gemía como loca, sentía que me reacomodaba las tripas. Me dolía el espinazo pero como una guerrera aguantaba sus embates. De repente me toma de las caderas y me empezó a bompear de una manera descomunal, casi sacaba toda su tranca de mí hasta dejar su glande en la entrada de mi ano, estirando mi esfínter y de nuevo hasta el fondo. Yo ya no sabía si me ardía, me dolía o sentía riquísimo. Lo que sí, en uno de sus embates ya no aguanté y empecé a correr. Mi pequeñito pene ni se pone durito, empezó a botar mi semen y gemía desesperada. Es tan delicioso que tu hombre te haga correr sin tocarte, te sientes tan unida a él, tan llena.
Y después lo más rico, sentía que su verga se empezaba a hinchar y pensé: qué rico, ya se va a venir. Y recordé que no lo hicimos en 4 días porque estábamos juntos en la cabaña y sabía que andaba cargado de leche. Y así fue, el primer laijazo de leche sentí que el supositorio se me iba al estómago. Él se pegó más a mí, me empujó su verga durísimo y soltó un alarido: “¡Haaaaaaaa!!!!!!!”. 4-5 lechazos más sentía tan rico en mi interior y sentí de nuevo ese cosquilleo tan rico que solo él me hace sentir en mi vientre y me salió un chorrito de pipí de lo excitada. Se quedó unos 2 minutos dentro de mí, se salió y se escuchó un ploop. Me acomodó mi tanguita y mi vestido y me dio un beso. Yo solo apreté mi colita porque me encanta sentir la leche en mi interior lo más que pueda. Ya me dio un beso y le dije que ya me iba a casa para que terminara de cenar y de trabajar y que lo esperaba. Yo no podía bajar las escaleras de la ofi, me temblaban las piernas. Recuerdo estar a 2 cuadras de la casa y detenerme un poco porque sentía unos retortijones fuertísimos y sentía que si aflojaba un poco se me saldría la leche de Manuel en plena calle y no, qué pena, jeje. Así que como pude abrí desesperada la casa y fui corriendo al baño.
Me senté de volada y al primer pujido salió disparada la leche de Manuel y sentí de repente otro retortijón y pujé. Salió la crema y el supositorio ya en crema con un montón de popó pero super dura. Sentía que mi ano se estiraba muchísimo, la verdad ya quería llorar, sentía que ya no podía estirar más. Al final, to’ creo que sin ser cochina, hehe, medía como unos 30 cm y unos 7 de ancho. Me sentía super mal pero aliviada. Como pude me limpié con toallitas de bebé y me fui a la habitación. Me puse de nuevo cremita y tomé mi celular y le mandé mensaje a Manuel: “Gracias papi, resultaste mi mejor medicina pero necesitaré otra dosis”. Quién diría que la verga y la leche de mi novio resultarían mi alivio. Qué rendida recuerdo llegar a casa como a las 6 de la tarde y quedarme dormida hasta las 10. Me levanté como pude porque tenía un buen de sed y no les miento, me temblaban las piernas como loca y me dolía horrible mi colita. Y así me quedé sentada esperando a que Manuel llegara de la ofi. En la próxima experiencia les contaré cómo por celosín me dio unos cogidones en los baños de los mercados de Tampico, en un centro comercial, en un billar y así me trajo de compras en el centro con la leche en la panzita. Besitos, bye.
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