Sin sus lentes, la hace sumisa ante las perversiones en el sexo

La zorra de Vanessa no tiene alcance al igual que su limitada visión, como lo saben ella sin sus lentes practicamente esta a ciegas, lo que la hace sumisa ante las perversiones en el sexo. el relato de ahora paso en la madrugada de esta fria ciudad, terminando una reunion con amigos, nada especial, botanas y algunas cerveza, vodka y tabaco, fue tan amena la estancia que salimos avanzada la noche.

Salimos de esa casa y ya en el auto comenzó ese jueguito de tocarle las piernas y ella tocandome la verga mientras conducia y me la hacia crecer. Le pedi que me la chupara mientras conducia por algunas de las calles de la ciudad; ella no dudo en hacerlo, el frio de la ciudad era solo un mito ante las bocanadas calientes de Vanessa. al pasar por un colegio vi que la caseta de vigilancia estaba con una pequeña televisión encendida y me mostraba la silueta del guardia de seguridad, me estacione y le pedi a Vanessa sus lentes ya que queria coger con ella; la zorrita no lo dudo, empezo a reclinar el asiento y a subirse la falda, coloco sus piernas en el tablero del auto y asi lucia sus botas altas negras de tacon fino; me le monte y empece a penetrarla, ella solo gemia y mantenia la postura para que la penetración fuera profunda, en cambo yo volteaba disimuladamente hacia la caseta de vigilancia y vi que la silueta ya estaba pegada a la ventana.

Despues de un orgasmo intenso y largo, le pedi a Vanessa que bajaramos del auto, que queria penetrarla por atras, ella se quito el abrigo y le abri la blusa, la recargue al muro del edificio de enfrente y comence a penetrarla, ella tenia una pierna extendida y la otra levantada, mis manos recorrian sus nalgas, sus senos y al mismo tiempo quitaban la ropa para que el guardia viera su cuerpo al natural.

Fue entonces cuando voltie a la caseta y ya no habia nadie, al pricipio me preocupo ya que pense que el guardia habia ido a llamar por telefono a la policia local, sin embargo tampoco podia detenerme porque Vanessa a parte de verse sorprendida porque nos veian se iba a enojar por dejarla sin total satisfacción, por lo tanto, para tener mejor control de ella y de vigilar la caseta le pedi que se inclinara en la cajuela del auto que le iba a penetrar por detras; cuando ella se acomodo mi atención estaba dividida entre sus nalgas y sus piernas abiertas y la caseta; el guardia habia ido por otro compañero, eso me calento mas, le levante la falda a Vanessa y le pedi que alzara su cara para que sus pechos resaltaran , mientras la penetraba le daba nalgadas y le decia que la queria con la espalda arqueda y que queria que hiciera esos gestos que me gustan cuando me monta como amazona; ella no dudo en hacerlo y entre cerrar los ojos y meterse los dedos en la boca sus senos se bamboleaban al ritmo de mis embestidas.

La caseta se convirtio en una camara de cine; el cuerpo de Vanessa era el protagonista de la pelicula y yo solo un objeto de ambientacion pues los guardias solo miraban a mi zorra y sus gestos mientras sus orgasmos se destacaban con pequeños gritos agudos y el estar azotando las manos en el cofre del auto.

Entre sus sonidos de Vanessa, las miradas de los guardias y el saber que mi zorra no ve a distancias largas, le pedi a Vanessa que se quitara la tanga y que se incara; empeze a masturbarme con ayuda de su boca y mi mano derecha, con la mano izquierda sostenia su tanga y su cabeza; me deje venir en su cara, le limpie la leche con la tanga y le pedi que se subiera al auto; antes de subirme voltie a la caseta, les hice señas de despedida y arroje la tanga hacia ellos.

Subi al auto y me arranque; Vanessa me pregunto por su tanga y solo respondi que ya estaba sucia y que por el resto de la madrugada no la iba a ocupar; ella nunca supo que dio uno de sus mejores espectaculos a dos desconocidos y que su cuerpo empieza a ser conocido por extraños.

Autor: Vanessa

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