Mi inocencia me hace ser poseido
Visitas: 65,216
Me presentaré, mi nombre no es el real pero me haré llamar Darío. Este relato es real, me ocurrió a los 14 años, soy blanco, mido 1,73 m. pelo rojizo, soy deportista, juego mucho futbol, un tanto rellenito de glúteos, lampiño sólo con algo de bello en el pubis y
nada en el resto del cuerpo.
Mis padres tenían una finca lejos de la ciudad y
yo viajaba continuamente caminando hasta ese lugar y
pasaba allí algunos días, donde me atendía el personal.
Debido a un largo feriado con celebraciones en un
pueblo cercano mi padre me envió para hacer acto de
presencia durante 3 días y evitar los robos.
Cuando llegué a la finca el personal se marchó a
las fiestas y yo me quedé sólo en aquel lugar. Salí a
caminar, me acaloré, me quité la ropa y me sumergí en
las aguas de una laguna, nadé por algún tiempo y luego
me tendí en la orilla para secarme. Me quedé dormido y
de pronto siento que alguien me disculpándose por estar
ahí sin permiso. Lo ví, era un muchacho de unos 25 años,
muy moreno y fornido y me pide permiso para bañarse en
la laguna y yo lo autoricé sin problema. Se desnudó y
ví un cuerpo musculoso, muy velludo pero lo que me llamó
especialmente la atención fue el tamaño descomunal de su
pene, pero no le dí especial atención.
Como yo me había secado, procedí a vestirme y me encaminé a las casas y el me siguió cubierto con su
ropa mojada.
Llegando a las casas me pidió algo de comida y yo
no tuve inconveniente en invitarle.
Se hizo de noche y le invité a quedarse a dormir y nos acostamos en el mismo dormitorio, cada uno en su
cama. Luego nos dormimos.
Desperté asustado al sentir que él se había acostado junto a mi y me tenía abrazado y muy pegado a
mí que dormía desnudo. Algo extraño me ocurrió, sentí
un extraño placer al sentir su cuerpo velludo pegado a
mi lampiña desnudéz. Sentí que una de sus manos comenzó
a acariciarme la espalda bajando lentamente hasta mi
cintura y luego me volvió hacia él y me estrechó y acercó a su pecho y esa mano bajó hasta mis glúteos y
comenzó a acariciarlo y me besó en el cuello haciéndome
reaccionar, tratando de soltar ese lazo, pero cuando
me besó en los labios no pude resistirme y abrí mi boca
permitiendo que su lengua jugara con la mía mientras uno de sus dedos tocaba mi esfínter y luego comenzó a
bajar por mi cuerpo y besó mi pene y mis testículos has
ta llegar a mi esfinter y lamió y lamió y luego subió
a decirme que yo era virgen y yo acentí. Me dijo que
perdería mi virginidad pero que el me haría feliz y
nunca yo podría olvidarlo. Luego me dió vueltas, me hizo meterme su pene en la boca, me enseñó a chuparlo y
mientras el se apoderaqba de mi esfinter lamiendo y comenzando a meter su lengua haciéndome gritar de placer. De pronto me volvió a poner frente a él me abrió las piernas, las puso sobre sus hombros y me dijo
que quería ver mi rostro cuando fuera mi primera vez.
No se cuanto tiempo me estuvo tratando de penetrar
solo se que me quejaba pero quería que siguiera hasta que logró introducir parte de ese monstruo y luego me ordenó quedarme quieto hasta que dejara de dolerme y cuando eso ocurrió siguió entrando en mi hasta que me desmayé. Al despertar estaba todo dentro ee mí y el me
acariciaba y comenzaba a entrar y salir de mí sintiendo yo una intensa oleada de dolor y placer durante mucho
tiempo hasta que sentí un chorro caliente dentro de mi
y supe que había terminado. Sentí que ese monstruo empezaba a achicarse, pero antes de salirse volvió a
crecer y entonces fuí yo quien gozó cada minuto.
Desde entonces, hasta hoy, el es mi amor, mi vida
y mi amigo. Está estudiando sus estudios medios y yo e ingresado a la Universidad.
Autor: Dario
